El Diario del Dr. Muñoz
Por el Dr. Eugenio Deister Mateos.-

En los albores del Siglo XXI, siendo un médico y clínico de «reconocida experiencia» , según rezaba mi invitación cuando fui designado para ocupar un destacado cargo en el sector salud, así por mi propia iniciativa al mes de asumir el cargo, con mi equipo de colaboradores, diseñamos un programa para prevención de enfermedades infecto-contagiosas en niños y población de todo rango de edad. Incluimos, salud reproductiva de los 12 a los 34 para hombres y mujeres, agregamos el diagnóstico oportuno de los padecimientos crónico-degenerativos propios del adulto y la tercera edad.
El objetivo fue proponerlo y obtener la autorización y presupuesto para, implementarlo en todo el sistema de nuestra institución a nivel nacional, es decir en sus 1,539 unidades de medicina preventiva, 81 hospitales y 3,621unidades rurales, conocidas como zonas marginadas en los 32 estados de la República. Al programa lo denominamos, Preven-Ins e Ins-Coplamar.
Nuestra mayor sorpresa fue que nuestro director general lo autorizó de inmediato, implementándolo al inicio y transcurso del sexenio de mi designación como director médico; aparte cabe destacar, se adoptó en los períodos de los dos siguientes sexenios, alcanzando un significativo éxito, que se vio reflejado en el descenso de las enfermedades infecto-contagiosas, se incrementó el apego de las mujeres y hombres a los programas preventivos de enfermedades sexuales propias de la salud reproductiva, el cáncer cérvico uterino de tan alto índice en México se vio reducido.

Aunado a todo esto, tuvo un importante impacto en la detección temprana y el mayor control de las enfermedades crónico-degenerativas, lamentablemente con los matices a sus prioridades y cambios de nombre de tintes políticos y sesgos no científicos o médicos que se dan de manera histórica aún cuando pertenezcan los subsecuentes gobiernos al mismo partido.
Las grandes preguntas fueron las siguientes: ¿cómo fue que se logró implementar de manera unilateral cuando la Secretaría de Salud es por ley el rector de las políticas de salud nacional?
En este caso se debió por fortuna, al eterno desorden prevalente en los gobiernos de este país sexenio con sexenio, y también porque lo apoya la voluntad política del «Supremo».
La segunda razón yace en al ser este Instituto el sistema de «salud pública» de mayor tamaño y recursos del país, además de que su modalidad es el de órgano desconcertado y no centralizado, fue por ende viable aplicarlo.
Un médico clínico independiente al sector público y crítico de nuestro diseño, señaló que para administrar de manera fehaciente y confiable el programa era fundamental medirlo, pues «no se puede administrar lo que no se puede medir» dentro de su señalización preguntó, cuál era nuestro diagnóstico situacional, es decir qué cifras de incidencia de las enfermedades contempladas, incluidas en el programa, existían en el momento de la propuesta en el país.
Eso nos pareció pregunta toral para poder calibrar y demostrar nuestros avances mes con mes y semestre con semestre, por ello solicitamos el apoyo de nuestro director general, él o no lo entendió ni como reconocido economista que lo era, o simplemente su mente de político no tenía la paciencia y le urgía anunciar el inicio de su implementación, incluso descartó realizar el diagnóstico situacional de manera paralela, ya que era válido en nuestra opinión.

Logros del programa Preven-Ins
e Ins-Coplamar del año 2000 al 2006:
El Instituto obtuvo la cobertura de un 95% de vacunación de sus 26.000.000 millones de asegurados de adscripción vigentes que evita padecer 27 enfermedades, se inició en niños de 0 a 9 años, además de los refuerzos por aplicar de vacunas a partir de una cronología instituida de inmunización requeridas a edades donde son indispensables recibirlas.
En las edades de 12 a 34 años de los adolescentes y adultos jóvenes, se aplicó la vacuna contra el virus del papiloma humano que evita el cáncer cérvico-uterino en las mujeres y simultáneamente se dieron cursos sobre sexualidad e infecciones sexuales las más frecuentes, su prevención con el uso del condón o preservativo. tanto masculino como femenino, en consonancia se repartieron estos gratuitamente a ambos sexos.
Es de destacar que la mejor respuesta de receptividad para tomar los cursos y acudir a ser vacunados se dio en las poblaciones de mayor marginación, lo cual evidenció que, el entendimiento se da vía el sentido común, este hecho constituyó la mayor y muy grata sorpresa en nuestro equipo y, a ciencia cierta, prevaleció en los dos subsecuentes sexenios del 2006 al 2012 y del 2012 al 2018, posteriormente y hasta la fecha… ¡se han suspendido ambos programas!
Hoy en el 2026, México padece epidemias de varias enfermedades que las vacunas previenen, entre ellas, y de las muy importantes sin soslayar otras de igual importancia, es la infección viral cérvico-uterino en mujeres y órgano sexual masculino que se encarga de infectar a las mujeres y perpetuar la infección, incrementando el cáncer del cuello-uterino.
Me aterra pensar que debido a la desidia del gobierno, más la de los directivos médicos, muchos especialistas inteligentes, han y siguen actuando en contubernio con los gobiernos desde el 2018 por conservar el puesto.

Ese peligro que todo país teme padecer al elegir demagogos, carentes de ideas y prestos a las ocurrencias para la resolución de problemas de salud pública, donde saben que los médicos especialistas le harán quorum al «supremo» por llevar la «fiesta en paz».
Seguramente, quienes hoy lean mi diario, pensaran que eximo al presidente en turno durante mi gestión en el Instituto o los dos que lo sucedieron de ser demagogos, nada más alejado de la verdad, él que me tocó era demagogo, de ocurrencias múltiples y superfluo a más no poder, sin embargo para fortuna de México, si escuchaba a su gabinete, claro era por la razón de padecer el síndrome de corta atención eso aunado a su crasa ignorancia, donde temía delatarse, estábamos ciertos jamás había leído un solo libro completo.
El siguiente presidente de 2006 a 2012, era muy inteligente, destacaba su prodigiosa memoria, abogado verdadero de alto nivel intelectual cognitivo, no se diga larga trayectoria política, sus claro oscuros residían en su dipsomanía , otras veces en el complejo por ser de corta estatura, su ambición, se asentaba en esa quimera de pretender resolver la inseguridad del país y cayó, como Fujimori del Perú, en manos de su asesor y operador favorito.
Sin embargo, en el tema de la salud, lo entendió como pocos, lo apoyó con su voluntad política que en todo país implica una orden al provenir del «supremo», no solamente eso, sino instituyó por decreto un relevante programa Infantil gratuito de 0 a 6 años para hijos de madres trabajadoras, también el de Estancias Infantiles o Guarderías para niños de estas mismas familias, el objeto era estimular el desarrollo infantil temprano.
En el tema de regulación sanitaria en 42 diferentes rubros, de toda orden sanitaria de los alimentos en general, medicamentos y atención del paciente desde su debida exigencia del cumplimiento, en hospitales públicos y privados, clínicas, consultorios, hoteles, restaurantes , bares, farmacias, industria farmacéutica nacional e internacional, más aún el cumplimiento de la Ley Antitabaco en lugares públicos: centros comerciales, negocios de toda índole y oficinas públicas y privadas, incluso las advertencias impresas con sus imágenes y leyendas en cajetillas de cigarros y puros, respecto a su consumo y alto riesgo de padecer cáncer, todo lo anterior contribuyó sin lugar a dudas a prevenir todo tipo de padecimientos crónico-degenerativos.
Fue de tal contundencia su actuar en el tema de salud, que ni los más millonarios empresarios o sus establecimientos pudieron eludir el cumplimiento sanitario de cualquier giro de sus negocios, apoyó innumerables suspensiones de la autoridad competente a todos a ellos hasta que cumplían.

Lo mismo aplicó a los tres sistemas de salud pública y a toda secretaria de estado que cayera en incumplimiento, esto resultó de inmenso valor para beneficio de la salud de la población mexicana, se pudo medir y constatar en comparación con otras administraciones.
El que ocupó el poder federal del 2012 al 2018, era un hombre carismático de presencia estética, pero un «junior » académicamente muy superfluo, los problemas le resultaban desde gobernador un fastidio, sin embargo se rodeó de gente capaz y muchos con sabiduría política también, por esto delegaba mucho a sus Secretarios de Gabinete lo cual resulto bueno y al final malo, porque abusaron muchos, a la vieja usanza de los 80 años de su partido en el poder, creyeron se iban a volver a eternizar, así subestimaron al elector y se esfumaron, En el rubro de la salud mantuvieron un estatus quo, más o menos aunque no cercano al de su predecesor, esto ocasionó un daño significativo en la salud del país.

Del 2018 a este 2026 ocuparon el cargo ejecutivo dos demagogos que se aprovecharon del sistema, como porros universitarios, uno «fósil estudiantil» carente absoluto de ideas y el actual se apoyó en el saliente, repitiendo hasta el cansancio su dicho eterno de «yo tengo otros datos» para perpetuar la negación de problemas políticos e incluso, crisis sanitarias durante epidemias, desabasto de medicinas, abandono de atención a la salud de todo paciente de cualquier padecimiento, como es el observar pasivamente el deterioro de infraestructura y equipamiento del sector salud de la nación, incluyendo el ignorar y no respetar al equipo de salud, médico, enfermera, técnicos y trabajadores de apoyo, al ir contratando con muy altos salarios, a no médicos, no enfermeras, y no técnicos certificados provenientes del extranjero, de países de líderes de detestables tratos a su propia población, sobre todo en el apartado de la salud.
Ha sido para mi un privilegio compartirles mi diario. Sin duda son mis percepciones como clínico y funcionario de la salud con más de 40 años de experiencia en ambos ámbitos; confió que son, en gran medida, opiniones y apreciaciones objetivas, basadas en mi formación académica y clínica, desde luego no puedo soslayar que exista un dejo de subjetividad inadvertida.
N. B. Nunca he pertenecido a partido político alguno, grupo ideológico o profesado ninguna religión.

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