La herencia maldita de Jericó

Baile y cochino // Horacio Cárdenas Zardoni

Jericó Abramo. La herencia maldita: La Ruta Recreativa y la ciclovía.

Me atrevería a decir que no ha habido gobernante en este en nuestro país, nuestro estado y nuestra ciudad, que no haya tenido la pretensión, expresada a los cuatro vientos, o modestamente guardada en su corazoncito, de pasar a la historia.

Me imagino que habrá su diferencia, de qué es lo que cada quien entiende por pasar a la historia desde aquellos que estarán felices con que su nombre adorne a alguna calle o un bulevar o una plaza, hasta que aparezca en los libros de texto, mientras sigan estos existiendo, o que la fracción parlamentaria de su partido en el congreso, adopte su nombre cuando menos por una legislatura.

Pero la triste historia es que la gran mayoría de los gobernantes, hacen escasa mella en la historia de la comunidad que buscaron y lograron gobernar, siendo del todo idílico eso de que sea la sociedad, la que elija sus dirigentes entre sus mejores ciudadanos, quieran o no quieran servir.

Pero la historia se construye todos los días y todos los años, y de la mayoría de los gobernantes nadie recuerda lo que hicieron, si es que hicieron algo, y en todo caso, y aquí échele la culpa a los periodistas, lo que solemos mantener en la memoria es más lo malo que lo bueno. Lo malo lo podemos cantar por décadas, hasta la nueva generación de periodistas a relevarlos, encargándose ellos de documentar aquello que los gobernantes en turno hayan hecho de bueno o de no tan bueno.

Así a nosotros nos ha tocado ver pasar ya un buen número de presidentes municipales, sin pena ni gloria, o con más de la primera y menos de la segunda, y repito poco se puede calificar de mínimamente memorable. Tenemos por ejemplo el caso de Jericó Abramo Masso, quien fuera alcalde hace ya varios trienios, y quién heredó a la ciudad un par de dolores de cabeza, que ninguno de sus sucesores ha sabido resolver, ni para cancelarlos, ni para mejorarlos, pero tampoco como para darle reconocimiento al mérito, por haber emprendido lo que se nos vendió como una mejora, y es más bien en la actualidad, un mal sueño que no llega pesadilla, pero que Tiene lo suyo de desabrido.

Créditos: Ruedas rebeldes.

Hace un par de semanas el ayuntamiento de Javier Díaz González informó que se recortaba el horario de la ruta recreativa dominical, implantada en su momento por Jericó.

Cuando nació la ruta, aquello fue un auténtica movilización social en el normalmente aburrido Saltillo dominguero. Si no me acuerdo mal comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba a la 1 de la tarde, y abarcaba bulevar Carranza desde la calle Canadá hasta donde se convierte en Ignacio Allende, se seguía por Victoria y abarcaba la totalidad de la Alameda Zaragoza. Literalmente cerraba la principal vía y el centro de la ciudad domingo a domingo, pero como a Jericó no le gustan las cosas a medias, todavía había un festival en las tardes, Este sobre la calle Victoria, que se convertía en un verdadero aquelarre, hasta que los propios comerciantes exigieron su cancelación, era más lo que perdían que lo que ganaban.

Ni qué decir que en los años de Jericó la ruta recibió todo el apoyo del municipio, sobre todo en materia de personal, a quien les quitaban la mitad de su día de descanso, pero bueno así es la política y punto.

Los siguientes alcaldes han mantenido la ruta, ninguno al nivel de entusiasmo y dedicación que su fundador. Solamente cuando coincide con alguna fecha importante en el calendario, el día de la madre, el día del padre, el día del amor, el día de Reyes, sin faltar el día del aniversario de la propia ruta, el ayuntamiento invierte algo más de dinero, programa grupos musicales, actividades educativas, una que otra cultural, pero fuera de eso la ruta recreativa es, lo que cada saltillense quiera hacer de ella, su pista de carreras o de entrenamiento, el paseo de su mascota, el sitio para aprender a andar en bicicleta etcétera.

Si por los gobernantes fuera, hace años que hubieran cancelado la ruta, le gusta descansar su domingo, lo digo por los empleados, los gobernantes nunca se aparecen, pero además políticamente jamás se le podrá quitar que la idea fue de Jericó, para más señas un alcalde priista, todavía en activo y con pretensiones, económicamente tampoco es muy redituable, Y sí bastante costoso si se le agrega cualquier cosa adicional a la cinta amarilla con la que a veces, solo a veces, cierran las calles.

La ruta simplemente la soportan, ya no es lo que alguna vez fue, pero tampoco se atreven a quitarla, como lo hiciera Fernando Orozco en Parras cuando llegó de alcalde, allá nadie dijo Pío de que dejaran este paseo dominical. Pero Saltillo Saltillo, y aquí las cosas se piensan muchas veces, para no hacer nada..

Otra herencia incómoda por no decir maldita de Jericó, fue la ciclovía, la infraestructura urbana más subutilizada de la capital de Coahuila, la idea de crearla era la de eventualmente se fuera construyendo una cultura de la movilidad en dos ruedas, sin embargo a tantos años de haberse instalado, ni hay la cultura, ni hay el mantenimiento por parte de la autoridad, y si se sigue manteniendo, es por no llevarle la contraria al grupo que encabeza a Alejandro Dávila Flores, y a la lógica de que toda ciudad más o menos importante, debe avanzar en la movilidad en bicicleta, pero para muchos no deja de ser un estorbo, y los accidentes en bicicleta desgraciadamente siguen ocurriendo, Pero esto es por falta de respeto al ciclista, no porque se destinen carriles confinados para ello.

Alcaldes van y alcaldes vienen y la ciclovía no mejora ni empeora sino todo lo contrario, citando aquel viejísimo chiste.

Y si a esas vamos la historia de Saltillo y sus gobernantes parece eso un chiste, pero un chiste de esos que no se recuerdan, sino más bien se olvidan, por lo poco simpáticos que eran desde el principio.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo