BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

En algo tenía razón Humberto Moreira Valdés cuando decía que en su administración la capital de Coahuila se había convertido en un Saltillork.
Si no me acuerdo mal la referencia era relación a la cantidad de pasos elevados de distribuidor vial y otras mejoras a la movilidad de los vehículos que se hicieron durante su gestión como gobernador, y hacemos énfasis en lo de vehículos, porque lo que es la movilidad de las personas, fue más lo que quedó pendiente, que lo que de veras se avanzó.
Que yo sepa, Nueva York no es una de las ciudades con mayor cantidad de vías rápidas en los Estados Unidos, como tampoco que allí estén las más grandes o qué más vehículos mueven, pero de lo que sí tenemos noticia, es de que es una de las ciudades en las que hay un mayor número de personas viviendo en las calles, los parques, lo que Zygmunt Bauman llamó no lugares, y que los seres humanos, tan adaptativos como solemos ser, hemos convertido en sitios para medio vivir, ya que no califican realmente como una vida medianamente plena.
¿ Quién lo iba a pensar? Tan moderno que se estaba poniendo Saltillo, y a la vuelta de los no tantos años, los famosos puentes han servido para que la gente viva abajo de ellos.
No somos de los que recorre Saltillo para arriba y para abajo todos los días, tenemos nuestras rutas y nuestras zonas, pero entre ellas hemos tenido la oportunidad de localizar por lo menos tres no lugares en los que la gente vive y duerme, y lo que es más relevante de todo no se esconde para hacerlo, ni de la sociedad ni mucho menos de las autoridades.

Hablando en particular de estas últimas, no me atrevo aseverar que no sepan y no vean dónde se da este fenómeno de gente viviendo abajo de los puentes o en los parques, lavándose en las fuentes los que todavía tienen esa costumbre, que los hay que no. Las posibilidades son como siempre dos, o que la policía, inspectores, funcionarios, regidores no se dan cuenta, lo cual es suficientemente malo, o quedándose cuenta lo toleran y lo permiten, lo cual puede que sea todavía peor.
Una administración municipal que dice que hace las cosas por amor a Saltillo, en vez de por dinero o por poder, debería de atender esta clase de casos, por ejemplo el de la familia que vive debajo del puente del Seguro Social, desde media tarde llegan y ya que anochece abren una tiendita de campaña y se meten ahí a dormir, todo el mundo los ve, Bulevar Carranza es después de todo una de las avenidas más iluminadas de Saltillo, pero también es de las que más tráfico de vehículos tiene, y también de personas que van y vienen todo el día y toda la noche a la clínica 2, donde siguen allí es que nadie les dice nada.
Otro ejemplo es el de la señora que vive bajo el puente peatonal que nadie usa, sí ya sé que eso no es referencia, la mayoría de los puentes peatonales no se usan, pero el que está entre Coppel y en donde Isidro López se convierte en Emilio Carranza. Allí duerme una señora que se levanta muy temprano levanta sus escasas pertenencias, y se desaparece entre la vida cotidiana de los saltillenses. ¿Quiere un ejemplo más? A este ya le hemos dedicado algún reportaje, un señor que vive duerme y se lava en la Fuente está enfrente del congresista, el edificio es a ridículo que hiciera Enrique Martínez para hacerle oficinas a los diputados que nunca las ocupan sobre bulevar Francisco Coss.
Patrullas van y vienen todo el día, funcionarios van y regresan a sus casas, y nadie ve esta clase de personas que no tienen mejor sitio donde vivir que el duro suelo que les ofrece la infraestructura urbana de Saltillo, algunos dirán que eso ya es algo.
A veces les llueve, otras les graniza, alguna vez la inundación les ha llevado sus cosas, y en fin ahí están, allí permanecen en los no lugares, estos congéneres nuestros que poco a poco se convierten ante nuestros ojos, en no personas.

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