El tren Saltillo-Nuevo Laredo ¿será una enorme molestia?

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Créditos: Milenio.

La semana pasada la prensa saltillense publicó una nota a cuál más de interesante. Luego de lo comentado días antes, de que cuando menos una veintena de familias avecinadas en el centro de la ciudad, en la cercanías de lo que se dice que será la nueva estación de ferrocarril de Saltillo, finalmente las autoridades federales dieron la cara, y uno pensaría y desearía que lo hicieran para dar tranquilidad a ellos, los vecinos preocupados, y certeza para todos los habitantes de la capital coahuilense, pero resultó todavía peor, pues la incertidumbre, no voy a decir que creciera exponencialmente, pero sí aritméticamente.

Según la nota de prensa, el Gobierno Federal se encuentra analizando lo que denominaron elegantemente tres escenarios, o alternativas, de cómo solucionar de la mejor manera posible esta situación con los habitantes y propietarios de las viviendas que presumiblemente se hallan en la ruta del tren, de lo cual tampoco hay mayor certidumbre, toda vez que el trazo definitivo no se ha acabado de decidir siquiera, y como lo apunta acertadamente el reportero, esto pese a que ya hay en marcha procesos de licitación… ¿cómo concursan una obra de la que no saben por dónde va, y por extensión lógica, cuánto costará?, pero qué nos extraña, así es como suele operar la cuarta transformación, ámbitos de la administración pública.

Al menos el tramo que pasa por Saltillo, nos da la penosa impresión de que comienza a parecerse tristemente célebre tren Maya, y es que tanta tardanza, tanta información contradictoria, tantos cambios, nos recuerdan a lo sucedido en los Estados por los que pasa la faraónica obra de Andrés Manuel López Obrador, que sufrió incontables modificaciones de todo tipo, cada una y en conjunto, significando costos multimillonarios, no para el gobierno, sino para los contribuyentes que aportamos de buena o mala manera, nuestros impuestos.

Al menos, siendo optimistas, podemos darnos de Santos de que aquí en Coahuila no hay cenotes, las vías no se hundirán… Al menos por eso, pero por lo demás…

Según esto, la secretaría de infraestructura, Comunicaciones y Transportes está evaluando si reubican a las familias en algunas casas que estén construyendo dentro del programa de viviendas del bienestar, si a esas familias las indemnizan, como siempre al precio que le venga en gana a la autoridad, y entregándoles el dinero quién sabe cuándo, y la tercera que nos parece todavía más interesante, la no afectación de esas casas.

En general el gobierno nunca se ha tentado el corazón para realizar expropiaciones, nacionalizaciones, o francos despojos a los ciudadanos de sus propiedades, pero bueno al menos en la parte de relaciones públicas, dicen que hay opciones, las ya enlistadas, pero si usted se fija en en cada una de ellas, tienen severas diferencias en cuanto a impacto económico para las finanzas públicas, no tanto para las familias involucradas.

De la primera opción, había que tener la casa del bienestar que les van a ofrecer a cambio, a ver si les gusta y les conviene; de la segunda, la más fácil que emitir los cheques y vámonos, bueno eso sí hay dinero para respaldarlos, no vayan a girar documentos sin fondos, y la tercera… porque como lo dijo la propia dependencia, esto implicaría una modificación del trazo, y ahí sí ya estamos hablando de palabras mayores, pues hacer más curvas, mover unos pocos grados para librar unas casas, llevaría a la afectación de otras propiedades, el cuento de nunca acabar, versión Saltillo. Ni que decir, que esta opción es millones de pesos más costosa que las otras dos.

Lo que arriba, no sé si sean los mismos o sean otros, pero el gobierno de la cuarta transformación parece no haber aprendido nada, de su desagradable experiencia al construir el tren Maya, que en unos puntos atraviesa los poblados, en otros pasa demasiado lejos de los poblados, y total la percepción generalizada, es de que en vez de ser la gran opción de desarrollo para el sureste del país a través de la movilidad ferroviaria, es un elefante blanco qué opera al 5% de su capacidad, pues no satisface ni la necesidad de los locales, ni de los pretendidos turistas que nunca llegaron.

En fin, sigamos esperando ¿que otra nos queda? Pero vistos los bandazos, dudo que el paso del tren de pasajeros por la ciudad de Saltillo vaya a ser saludada como un detonante para su mayor desarrollo, Y si en cambio, una molestia enorme.

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