¿Shale con todo? ¿Habrá explotación o no?

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Extracción de gas shale. Créditos: Forbes México.

El jueves y la semana pasada, tarde para variar, se dieron a conocer los supuestos avances a los que llegó el afamado comité de especialistas, a los cuales la presidenta de la República Claudia Sheinbaum, encargó el análisis de la viabilidad explotación de gas no convencional, mejor conocido como shale.

Les habían dado dos meses, y luego se tardaron un mes más, y es que a los especialistas originalmente llamados, todavía les agregaron otros más, quiero imaginar que más especializados todavía, para que entre todos llegaran a una conclusión, que tiene a los estados del noreste del país, mordiéndose las uñas, para saber en definitiva, si se va a hacer la carnita asada o no.

Salvo su mejor opinión, lo que se denominó en la conferencia de prensa del pueblo, la primera evaluación sobre la explotación de gas natural no convencional, fue más bien decepcionante, un rollo homogenizado, pasteurizado y edulcorado, que no es lo que estábamos esperando.

Dos o tres días antes la presidenta Sheinbaum, había dado una pista de lo que se venía, cuando dijo que de resultar favorable el informe, su gobierno estaría pensando en comenzar los trabajos de explotación de gas no convencional al estilo muy mexicano, de un programa piloto, en los próximos años, y luego ya, generalizarlo, si es que se demostraba su efectividad.

Un balde de agua helada, eso es lo que nos recetó Sheinbaum. Nos recordó un par de casos anteriores. El primero de ellos se pierde en la oscura burocracia de mediados del siglo pasado, cuando la Comisión Federal de Electricidad construyó la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde, en el estado de Veracruz. En aquellos lejanos años, México decidió sumarse a la tendencia de la generación de electricidad a partir de la energía atómica, el proyecto era, no quedarnos con una sola planta, sino con varias, muchas, de tal manera que, nuestro país tuviera garantizado el suministro de energía, todavía no se usaba el concepto de limpia, renovable o no contaminante, pero sí que nos alejara de la quema de combustibles fósiles para producirla.

Créditos: El Diario de Coahuila.

Pasaron los sexenios, y al final nos quedamos solamente con Laguna Verde, planta que por cierto ya debe haber pasado con creces su vida útil y segura, y sin embargo ahí anda y sigue…

El otro caso es el de litiomex, empresa pública creada durante el sexenio pasado, y con la cual Andrés Manuel López Obrador quería garantizar que el litio hallado en suelo mexicano se usara en apoyo de la soberanía nacional, sin explicar nunca que tenía una cosa que ver con la otra. Litiomex no ha producido ni medio kilo de litio, y ahí permanece, costando dentro del presupuesto. Lo cierto es que no se ve para cuándo pueda convertirse en lo que se dijo, el motor de la electromovilidad mexicana.

Mucho nos tememos que con esto del shale vaya a ocurrir más o menos lo mismo. En lo que se ha centrado el comité, es en el asunto de la afectación, o no, a las escasas reservas de agua que hay en la región, incluso hablaron de innovar utilizando agua salada, y algunas otras bellezas, ya ve cómo son los científicos a la hora que echan a volar la imaginación, y no tienen que ocuparse de cuestiones tan mundanas como ¿ de dónde va a salir el dinero para un programa tan costoso como la explotación de yacimientos no convencional?, Esto habida cuenta que los integrantes del comité tienen como primera y única restricción casi, proteger la soberanía nacional, vetando la inversión extranjera.

¿Entonces qué, habrá explotación del shale o no?, es muy probable que sí la haya, pero otra vez, al estilo mexicano, de a muy poquito en muy poquito, tan es así que lo más importante que se expuso durante aquella mañanera es la aceptación de parte, de que México continuará importando gas de su principal proveedor, los Estados Unidos, en la misma proporción o quizá todavía más que en la actualidad. De manera interesante cometieron la pifia de aceptar que el 93% del gas importado, concretamente de Texas, es no convencional, no muy distinto del que hay en los yacimientos mexicanos, que si acaso se explotarán a cuentagotas en un futuro aún por verse. Lástima de país.

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