A toro pasado

TELEGRAMA // Héctor Barragán

Créditos: Oscar Mario Beteta.

Por lo general la Auditoría General de la Federación envía a la publicidad los resultados de revisar las cuentas de las oficinas gubernamentales, después de concluido el ejercicio fiscal, cerca la fecha de prescripción de responsabilidades de los funcionarios y empleados del gobierno general.

Parecido al publicar los estados por la vía de su congreso estatal, con lo que la exigencia de explicaciones atención a desviaciones y cumplimiento de recomendaciones, sea larga, se dificulta hasta hacerse prácticamente imposible de cumplir.

Los equivalentes inferiores, contraloría federal y estatales, rara vez informan de las diferencias encontradas, y la tramitación de cubrir faltantes encontrados; es decir, una forma de autorización de fugas sin ningún fundamento legal.

Ni qué decir que la investigación de regularidades y diferencias, debe ser sistemática y permanente, sin necesidad de obstaculizar la marcha de las entidades, sin obstrucción para que cualquier faltante, falla u omisión, se corrija cuando todavía es tiempo, sin necesidad de interponer El burocrático fuero, y sin que los daños se continúen acumulando, en el lapso íntegro legal.

Menos daños y soluciones oportunas, con mejor rendimiento gubernamental y económico. Seguramente la elevación de la productividad oficial, en un carácter prácticamente desconocido en el medio.

A toro pasado, la revisión de cuentas, de la que importa poco o nada la revisión favorable o desfavorable.

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