BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Los viejos periodistas recomiendan, que uno no puede darse el lujo de dejar de leerlo todo. Uno de la vieja escuela decía que hasta las hojas parroquiales había que leerlas íntegras, y hasta los volantes y papeles que la gente olímpicamente tiraba al suelo, podían ser fuente de alguna noticia importante.
Coincidimos, por mera disciplina profesional, uno debería leerse, no a fondo si usted gusta, pero sí al menos hojear y enterarse de los titulares de las notas de cada una de las secciones de los periódicos, esto para poder decir que está uno enterado, y que no venga cualquier otra persona a sorprendernos, con un tema que nos ha pasado de noche.
Pero bueno, la tónica de los tiempos es que hasta la presidenta Claudia Sheinbaum confiesa no estar enterada, no haber sido informada, y con total desfachatez, delegar en este o aquel funcionario dar respuesta a un cuestionamiento que se le está haciendo a ella, no en lo personal, sino en su calidad de presidenta de la república, además de como conductora de las mañaneras del pópolo, de quien cabría esperar que tuviera los pelos de la burra en la mano.
En lo personal yo me abstengo y confieso, de ni voltear a ver las secciones de espectáculos, sociales ni deportes de los periódicos, soy omiso de la primera regla pero ¿qué le vamos a hacer?, pero a veces por pura casualidad nos enteramos de algo, y pues hay que usarlo, de eso se trata todo ¿no? Alguna vez vimos una nota que nos cayó en la puritita punta de los hígados de pollo. Alguien había entrevistado al actor Tom Hanks, considerado uno de los mejores y más exitosos de Hollywood, además de tener un cierto carisma que lo hace ser de los favoritos del público. El entrevistador le preguntaba sobre sus continuos viajes en avión privado por todo el mundo, con lo costosos que estos pueden llegar a ser, a lo que él respondió que era simplemente insoportable tener que viajar en avión de línea quienes así lo hacían eran como reses… Y bueno él agradecía tener dinero suficiente como para no tener que viajar como ganado.
Para nuestro gusto, se trató aquella de una de las declaraciones más desafortunadas de alguien quien en sus papeles cinematográficos se presenta como ‘el buena onda’, que definitivamente no es para nada. Todo por un triste pasaje de avión, Y sí nos enteramos del asunto por la prensa de espectáculos.
Lo que sí es una realidad, es que eso de volar, se convierte en una obsesión para la gente con dinero o con poder público, quienes al parecer, no solo buscan la comodidad del viaje en un avión estrictamente a su disposición, sino que como que sienten que así se distancian del resto del mundo, de los pobres, y de sus gobernados.

Claro que está la cuestión de tiempo, no tienen que llegar dos horas antes al aeropuerto ni cosa así, pero el costo de esos gustitos no es nada despreciable. La semana pasada el periódico Reforma estuvo dando a conocer pelos y señales de los viajes emprendidos por Mara Lezama, primero como alcaldesa que era de Cancún y ahora como gobernadora de Quintana Roo, Quién ha acumulado viajes en Jet privado, como los pobres acumulan millas o puntos, para ver si consiguen un vuelo más barato, y con eso se ponen felices además.
Sin meternos a aclarar mucho de si son dos cuentas o una sola, en una primera nota se describían 97 vuelos de Mara en avión privado, en otra nota se mencionaban otros cuarenta y tantos, pero en un avión de una compañía qué curiosamente es proveedora de servicios de seguridad para el gobierno de aquel estado.
Pero no ha sido ella la única, Miguel Riquelme Solís, cuando dejó de ser gobernador de Coahuila fue bastante criticado por el número de viajes que hizo por avión privado en su sexenio, y por la opacidad con la que se manejó siempre el asunto del pago por este servicio, que muchos consideramos innecesario por suntuario. El caso de todo alcalde y todo gobernador, es de que debe estar en el sitio en donde gobierna, y no nos tragamos eso de que anda gestionando cosas para su estado o municipio.
De lo de Riquelme no pasó nada, obvio, nadie lo iba a perseguir, y menos si se le veían patas para repetir como alcalde de Torreón, no quiero pensar en ningún plan con maña. Si por ahí lo ve bajarse de un avión privado, acérquese con confianza preguntarle qué anda haciendo por acá, su chamba está allá en Torreón, donde mucha falta les ha de hacer, más o menos como Rocha a Sinaloa.
Pero a muchos otros gobernadores en activo y en pasivo ya, los han balconeado por lo mismo, ese gusto desmedido por el avioncito, privado solo para ellos, en algún caso, también allá por el Pacífico, se documentó el de un mandatario que usaba un jet privado un día sí y otro no, todo con cargo al erario público.
Nomás por no dejar consultamos cuánto cuesta la renta de un avión privado, es más de un taxi aéreo, aunque se oiga corriente, y los precios van de los 20,000 a los 50,000 dólares por un viaje de México a Miami, nada más como referencia, saldrá un poco más bara, de Toluca a Saltillo, o de Saltillo a Austin, u otros parecidos. 20,000 de ida y 20,000, con razón luego no alcanza el dinero para nada, pero para eso siempre hay, no vaya a ser que les nieguen el servicio, o que no le hagan mantenimiento al avioncito…
Se le retuerce a uno la tripa de ver cómo tiran el dinero los funcionarios públicos, y lo refinado de sus gustos, porque para el colmo, el viaje en jet privado suele durar muy poco, apenas les empieza a entrar sueño, ya llegaron a donde iban, y así no se puede.

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