Segundo Informe: parteaguas entre Claudia Sheinbaum y López Obrador

ESPEJO CÓNCAVO // Roberto Adrián Morales.

Claudia Sheinbaum se aparta del expresidente López. Créditos: Pulso SLP.

Entre lo que se dice y lo que se hace suele haber grandes diferencias. Esto viene al caso por lo que dijo la Presidente Claudia Sheinbaum durante el mensaje político con el que cerró su Segundo Informe de Gobierno.

Mientras aseguraba que en su gobierno y en Morena no hay divisiones de ningún tipo, en la vida real se presentaron hechos que desmentían tales aseveraciones. El distanciamiento de la mandataria con el expresidente Andrés Manuel López Obrador es muy claro, de ahí que los hermanos ‘Andy’ y ‘Bobby’ no hayan sido invitados al informe y posterior festejo.

Igual, contrario al Primer Informe, Sheinbaum Pardo decidió ya no mencionar tanto al “presidente” y se concretó a hablar de los logros que ella tuvo en dos años de gobierno. Fueron tres ocasiones, máximo, en los que la mandataria se refirió al “líder moral de la cuarta transformación”.

Ya posteriormente durante su conferencia mañanera, Claudia Sheinbaum le dio una sobadita al chipote que dejó el macanazo que puso en plena frente al “Clan de los López” y explicó que en su gobierno y en Morena no hay diferencias y que todo es unidad y que todos irán tomados de la mano al baile electoral del próximo año.

Nada más falso pues al interior de Morena hay una lucha terrible. Primero porque a toda costa López Obrador intenta imponer a sus aspirantes a las gubernaturas que estarán en juego y segundo porque busca nombrar a quienes serán candidatos a diputados federales y senadores para seguir manteniendo el control del Poder Legislativo, le guste o no a la presidente.

Claro que ya no es tiempo de permitir esos abusos de los López, lo he dicho en anteriores ocasiones. Sheinbaum tiene hoy por hoy la oportunidad de sacudirse a esos zánganos de la política que no le permiten gobernar y ser la que utilice la pluma para palomear los nombres de quienes formarán las listas de candidatos, de gente allegada a ella que no sean emisarios del pasado y sigan sirviendo a quien habita, supuestamente, en un rancho de Palenque, Chiapas.

Sheinbaum y nadie más tiene en sus manos la decisión de tomar las riendas del gobierno de México, de echar de los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, al grupo de ladrones que tomaron todo por asalto.

La presidente puede ser una excelente mandataria pero requiere sacudirse a esos chupasangres que vuelan sobre su cabeza un día sí y otro también. El filósofo francés Michel Foucault parece dar la idea de lo que debe ser la forma de trabajar desde el gobierno: “el poder no se adquiere ni se comparte, sino que se ejerce”.

Y esto empieza a suceder. El Segundo Informe es un parteaguas que indica el antes y el después de lo que sucede con las relaciones entre Sheinbaum Pardo y Andrés Manuel López Obrador y su clan. El choque es fuerte y ello podrían llevar a perder diputaciones, senadurías y una que otra gubernatura pero al final, después del impacto solo habrá un vencedor: la señora presidenta.

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