Cuando la autoridad escucha

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Un grupo de personas sentadas en una mesa durante una reunión, con banderas y un escudo visible en el fondo.

Estos que corren, son buenos tiempos, casi podríamos decir que los mejores, en la relación entre el gobierno y los gobernados.

Una de las quejas más recurrentes entre la población, es el poco caso  que les hace la autoridad, el trato poco amable y menos deferencial que tienen quienes ocupan los cargos públicos, para con la gente que acude a ellos buscando precisamente un servicio público, la poca o nula disponibilidad para escuchar la descripción de los problemas que los afectan, dando la impresión de que creen, que por detentar un cargo público, por tener el favor y la confianza de quien encabeza un gobierno, o cierta fuerza e influencia en determinado partido político, saben todo lo que hay que saber, no solo en materia de problemas de su área de responsabilidad, sino todavía más, en materia de soluciones, eso, y cierta suficiencia que les da el saberse pertenecientes a la élite de quién es quincenalmente aparecen en la nómina oficial, terminan propiciando un alejamiento que puede ir de lo leve a lo muy grave entre la administración pública y la población, situación que por demás está decir, suelen tener serias consecuencias en lo social, en lo político, en lo económico, y en lo que más les importa a los gobernantes, en lo electoral.

Pero esta circunstancia que puede durar buena parte de la gestión, de repente puede variar significativamente, y esto coincide no solamente en el tiempo calendario, sino también con los tiempos de renovación de las autoridades de las que se trate.

A eso nos referíamos al principio, con que estos que corren, algunos dirían que se arrastran son buenos tiempos para los gobernados, quienes al tocar puertas, real y/o metafóricamente de las oficinas de los señores funcionarios, estas no permanecen cerradas, como acostumbran a estar, la secretarias y ayudantes no ponen los pretextos de rigor, de que la autoridad Anda fuera de la oficina, que anda en campo, o como gustan decir ahora, en territorio, sino que les dan entrada, si no se trata de una persona sino de una comisión, no solo los pasan al despacho, sino que lo reciben en la sala de juntas, sirven café y galletas, y lo verdaderamente importante, les dedican tiempo para escuchar sus inquietudes, problemas y propuestas.

En las pasadas semanas nos hemos enterado de que el ayuntamiento de Saltillo ha recibido a diversos grupos de ciudadanos interesados en lo que podríamos llamar una causa común, se podría caracterizarse genéricamente como, el mejoramiento de las condiciones de vida en Saltillo, que por demás está decir, abarca una gran diversidad de temáticas de interés de los saltillenses, como también, de responsabilidad de las autoridades en funciones.

Grupo de personas sonrientes posando frente a una pancarta en una calle, celebrando un evento comunitario en Coahuila.

Ni que decir que lo ideal es que los foros, reuniones, mesas de trabajo y de análisis, debieron tener lugar Durante los meses previos Al momento de asumir sus cargos los funcionarios, considerando que entre el momento en el que se supieron ganadores de la contienda electoral, y que ocuparon sus espacios en la burocracia municipal, mediaron varios meses en que se supone, debieron enterarse al dedillo de la amplitud y limitaciones de sus respectivas encomiendas.

No, la apertura recién se está dando, y bueno hay que darse por bien servidos, aprovechándola al máximo.

Le queda al trienio lo que podríamos llamar un año mocho, esto porque 2027 es un año electoral, usted sabe que hay vedas, pero más que eso, las autoridades suelen distraerse en cosas de campaña, y tanto si pierden como si ganan, difícilmente puede decirse que estén de tiempo completo desempeñando sus funciones.

Pero de algo deben servir las reuniones, siempre y cuando estén presentes los funcionarios, de algo le servirá escuchar quejas y sugerencias de los vecinos, opiniones de especialistas y académicos, y lo que probablemente sea más relevante de todo, de esos foros se derivan compromisos, que no son de las personas sino de las instituciones, compromisos que en teoría, deberán normales la acción gubernamental en los años por venir.

Cuidado del agua, forestación, movilidad, desarrollo urbano, son algunas de las temáticas que se han estado tocando, las opiniones de los vecinos han sido rudas en algunos casos, ni más ni menos que duros son los problemas que enfrentan cotidianamente. Los problemas y las soluciones están ahí sobre la mesa, cosa de ponerse a trabajar sobre eso, si es que es de a de veras, y no nomás una pose electoral.

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