BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

La tradición nos dice que durante la época de oro del Imperio Romano, los generales y los emperadores se hacían acompañar de un esclavo al que tenían en suficiente aprecio, como para no mandarlo asesinar a la primera oportunidad. La función de este esclavo no era otra que, cada vez que lo consideraba prudente, acercarse al oído de su amo para susurrarle las palabras ‘recuerda que eres humano’.
Ni qué decir que al jerarca, la interrupción de su trabajo o de sus goces, para que alguien que ni siquiera podía presumir de ser un ciudadano libre, le repitiera lo que menos quería oír en el mundo, le ha de haber caído en los purititos hígados, pero la historia es sumisa en registrar el destino que tuvieron estos simpáticos personajes bajaban de las nubes a quienes no solo se sentían iguales a los Dioses del Olimpo, sino que lograban que el senado los erigiera como tales, como dioses. Excuso decir que en aquella época y en las posteriores, esta posición de llenarle el hígado de piedritas a quienes detentan el poder, ha sido la envidia de muchísimos críticos de los sistemas de gobierno.
Pero la tradición desafortunadamente se ha perdido y, pese a que en las plantillas laborales de las distintas burocracias aparecen los puestos de asesores y consejeros, son muy pocos los gobernantes que hacen caso de distraerse de lo que ellos creen en su propia grandeza, para ser conscientes, aunque sea por un momento, de su humanidad, característica que comparten, algo que odian, con todo el género.
De por sí que los seres humanos somos muy poco afectos a aceptar consejos y recomendaciones, hacerlos es, en la mayoría de los casos, perder el tiempo, con el peligroso agregado de hacerse de enemigos, Y es que por más que le busquemos, no se ha podido eliminar una supuesta o real relación de superioridad/ subordinación, entre quien otorga el consejo y el que lo recibe, punto y aparte de si le hace caso o no.
Creo que es condición humana, pero por lo menos en México está bien claro que, para lo único que queremos tus consejos es para corroborar lo que ya teníamos decidido nosotros, y por cualquier contradicción, por mínima y leve que sea, somos capaces de desterrar al atrevido, no de la ciudad o del país, que eso ha quedado, creo, en el pasado, sino del círculo en el que alguna vez estuvo, y a partir de ahora se considera que no lo merece.
Bien esto a cuento pensando en si el gobernador del vecino estado de Nuevo León tendrá como asesores a algunas personas a las que haga caso, o si en su soberbia, hace lo que le viene en gana, sin escuchar ni aceptar opiniones y menos críticas.
Ejemplos de la soberbia de Samuel García, los tenemos por montones, afortunadamente solo nos llegan de refilón. Pese a la cercanía geográfica e histórica, además de social y económica que hay entre Coahuila y Nuevo León, entre sus capitales, Saltillo y Monterrey, pareciera que no existe ninguna cercanía entre ambas sociedades, y hasta al contrario, una abierta enemistad.
¿De veras nadie le dijo a Samuel que el establecimiento de un pretendido pase turístico sería considerado violatorio del artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que garantiza la libertad de tránsito en el territorio nacional, del cual Nuevo León todavía forma parte pese a sus ganas de independizarse? ¿De veras no sabe Samuel que entre Saltillo y Monterrey hay un flujo diario de personas que acuden a estudiar o a trabajar, por cuestiones profesionales, comerciales, por negocios, por salud o hasta para diversión? Centrémonos nada más en estas dos preguntas, pudiera haber otras seguramente.

Nos preocupa la primera porque Samuel García presume de ser licenciado en derecho, y tener dos o tres doctorados en la misma disciplina, pero al parecer el capítulo de las garantías individuales, que se enseña en segundo o en tercero de primaria, lo tiene completamente olvidado, o tal vez sea que consideras superado el punto ya en el presente, o en algún futuro por venir, no demasiado lejano.
Lo otro es Igualmente importante, la gente va y viene entre las dos zonas conurbadas, por cualquier conjunto de razones, que podríamos sintetizar en una sola, por su conveniencia. Hay gente que se gana la vida transportando a pasajeros de Saltillo al aeropuerto de Monterrey, Pese a que algunos de nosotros consideremos eso como una tortura, ellos pueden hacer tres o más viajes diarios, todos los días de la semana, si es que encuentran clientes, literalmente viven en la carretera ¿quieren cortarles la posibilidad de ganarse la vida en un trabajo honrado como dice la constitución, solo porque se cruza el límite entre ambos estados de aquí para allá?
En lo que estamos pensando es que el gobernador de Nuevo León ha perdido el piso, demasiados paseos en su helicóptero de combate Black Hawk, que ningún gobierno Estatal debería tener en México, pero el quebrado estado de Nuevo León lo tiene, quizá porque cree que tiene demasiados enemigos, o como a tantos otros gobernantes de esta generación, le encanta jugar a los soldaditos, con dinero del presupuesto público por supuesto.
También puede ser que haya algo en concreto contra los coahuilenses, pues la integración económica de ambas zonas conurbadas es muy patente, no se repite con San Luis o Tamaulipas, entidades vecinas también a Nuevo León. Esto es directo contra Coahuila o contra los coahuilenses.
Que según el proyecto de ley, que ya había aprobado el congreso de Nuevo León, la reforma pretendía contribuir a mejorar la seguridad pública del estado, que pese al gasto, no es nada como para presumir, pero nada tan fácil para un delincuente, si de eso se tratara, que robarse un carro nomás llegando a Monterrey, ¿o para qué exponerse? Con el puro robarse la placa tiene.
Pero estos escenarios que estamos planteando nosotros, desde detrás de la computadora, seguramente se los plantearon al gobernador su equipo de asesores, a los cuales no ha de haber hecho caso, también es probable que cuando se comenzó a ventilar esta idea, se hayan cruzado un par de llamadas entre los mandatarios de Coahuila y Nuevo León, Manolo habrá externado sus opiniones, que en parte habrían servido para echar abajo el mentado pase turístico.
La verdad sea dicha en Nuevo León han ido con pies de plomo, una cosa es obedecer órdenes, y otra cosa es ir a tirarse del barranco, tienen seis meses pateando el bote, que por lo último que se sabe lo seguirán haciendo, entre tanto la gente estuvo incómoda, al carecer de la certeza de si va a poder seguir con el estilo de vida que ha llevado hasta el momento, tendrá que adaptarse a uno nuevo o cancelarlo del todo.
Todo porque en la nómina del gobierno de Nuevo León, no hay un influencer que le diga a Samuel, bájale, no es por ahí la cosa.

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