BAILE Y COCHINO… Horacio Cárdenas Zardoni

La nota apareció como principal en un periódico impreso de la región centro del estado. En su encabezado decía se desploma 40% la industria ferroviaria, y abundaba comentando que durante este año 2026, ha disminuido significativamente la demanda de carros de ferrocarril.
Ahora sí que como se suele decir coloquialmente, al perrito más flaco se le cargan todas las pulgas, algo parecido le ha sucedido a Monclova y los municipios que componen la región centro de Coahuila, a los que les ha ido bastante mal desde hace años con el asunto de Altos Hornos de México, ese mismo que no tiene ni para cuándo resolverse, Ni para bien ni para mal. Apenas la actividad productiva está queriendo levantar la cabeza, y no salen con esta noticia trágica de una fuerte crisis en las empresas del ramo ferroviario, también de gran tradición en la zona.
Y dirán que es uno el que peca de simplista, que todo se nos hace fácil, cuando los problemas son realmente bastante difíciles, O al menos es lo que parece a las personas encargadas de resolverlos, dado su poco éxito, que se va dilatando al paso de los años, los sexenios y las décadas. Preguntándolo así en frío ¿cuántos años hace que dura la crisis de AHMSA?, basta recordar que fue Carlos Salinas de Gortari, por allá a principios de los años 90 del siglo pasado, el que tomó la decisión de desincorporarla de la administración pública, a la que se calificaba de sumamente obesa, y necesitada de adelgazar. Bueno desde entonces que se vendió, es difícil decir que Monclova haya vivido una época de bonanza, es más ni siquiera una etapa de relativa tranquilidad económica, de la que por supuesto se deriva la seguridad pública, la estabilidad social, la gobernanza que le dicen ahora, y la convivencia política.
Sexenios han ido y sexenios han venido, y no más no acaba de materializarse la promesa, el compromiso ni la intención de diversificar la economía de la región. Algo se había avanzado con la llegada de los ferrocarrileros, Industria del ramo metal mecánico que capitalizaba la producción de altos hornos, de eso precisamente se trata la integración de cadenas productivas, y ya que hablamos de eso ¿qué tan difícil sería redondear todavía más esa cadena con el gran proyecto sexenal del tren?
No estamos soñando, ni creando utopías. Simplemente nos parece razonable integrar lo que es el proyecto insignia del sexenio de Claudia Sheinbaum, la construcción de 3000 km de vías férreas, además de toda la infraestructura indispensable para su operación, estaciones, talleres, etcétera.
Porque desde luego que una cosa es el tendido de las vías, y otra cosa es qué es lo que va a viajar sobre ellas, refiriéndonos por supuesto a las locomotoras y lo que esperamos sean larguísimos convoyes de vagones de todo tipo.

Y aunque efectivamente, el compromiso de la presidenta Sheinbaum ha sido principalmente orientado al transporte de pasajeros, con vagones especializados para acomodarlos de forma segura y cómoda, de las empresas de la región centro de Coahuila ha sido hasta el momento la fabricación de carros de ferrocarril cerrados, góndolas y carros tanque, pero si hubiera la apertura para proveer vagones para pasajeros, no debería de serles muy difícil incursionar en este nicho de mercado con ventaja sobre otras empresas, después de todo estas ya están aquí, además muy cercanas a la columna vertebral de todo el proyecto, él ya mencionado ferrocarril México Nuevo Laredo.
Dice La Ley de Murphy que todo se le hace fácil al que no tiene idea de lo que está hablando, pero en este caso sí sabemos de qué estamos hablando, esa parte de Coahuila requiere un fuerte impulso, y ya deberíamos de dejar de buscarlo en donde no lo vamos a encontrar, en la reactivación de Altos Hornos, esto de los ferrocarriles nos parece una excelente oportunidad de regresar a las vías del desarrollo, por lo menos mientras MORENA gobierne este país, la Industria del ferrocarril en auge, y seguramente crecerá todavía más, literalmente nos lo están poniendo en bandeja de hierro, ya si nos ponemos despreciativos… Será nuestra propia culpa.

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