Por el Dr. Eugenio Deister Mateos
Reconocimiento y Homenaje. En el 165 aniversario de su nacimiento.

Por la dimensión de su trabajo y aportaciones a la medicina preventiva y atención exitosa a las heridas de gu3rra en la época pre antibiótica, 1914-1918.
El trabajo pionero de Almroth Wright, salvo innumerables vidas en la primera gu3rra mundial, sin embargo su trabajo ha sido lamentablemente olvidado.
¿Quién fue este brillante y dedicado médico investigador y cuáles fueron sus aportaciones que salvaron tantas vidas desde su época, porque hoy la humanidad se sigue beneficiando de ellas?
Wright nació en 1861 en Middleton Tyas, Yorkshire, Gran Bretaña. Su madre, de origen Sueco, le puso ese nombre tan inusual de «Almroth»; cabe comentar que ella trabajó y sirvió como enfermera al lado de Florence Nightingale [fundadora de la profesión de Enfermería] en un hospital militar en Scutari durante la Gu3rra de Crimea.
Los primeros años de la infancia de Almroth los vivió en Dresden y Boulogne, donde trabajó su padre, por cuya razón aprendió con fluidez, el francés, el alemán y el español, años más adelante agregó el ruso a su acervo de idiomas.
Ingresó a Trinity College en Dublin de donde se graduó con distinción en lenguas modernas, simultáneo a esos estudios, estudio medicina, certificándose como médico en 1883.
Nunca fue atraído a la práctica clinica de la medicina. De hecho, partió de inmediato para Leipzig, Alemania, con el objetivo de investigar la coagulación de la sangre, de ahí regresó al Brown Institute de Londres y después a Cambridge. En 1889 se incorporó a la recién fundada escuela de medicina en Sidney, Australia, donde fue profesor de fisiología. Dos años después, debido o lo que consideró el mejor «golpe de suerte» que se puede tener, fue nombrado profesor de patología, siendo el único civil en la Escuela del Ejercito en Netley; la escuela estaba ubicada anexa a una enorme instalación que era el hospital en las inmediaciones de Southhampton. Es aquí donde inicia Wright su trabajo trascendental sobre la fiebre tifoidea, flagelo de la medicina militar de esa época.
Unos pocos años antes, Pasteur habia demostrado con el ánthrax y la hidrofobia (la rabia) y Haffkine con el cólera que, la inoculacion con bacterias y virus de cultivos atenuados provenientes de tejidos que los contenían, era sugerente, que este procedimiento tenía la posibilidad de usarse como profilaxis, prevención de estos padecimientos.

Después de varios meses de trabajo muy intenso en el laboratorio, Wright y sus jóvenes colegas pudieron demostrar que la inoculación de bacilos muertos que provenían de cultivos de tifoidea (eran seguros) y los administraron a tanto los animales como a ellos mismos lo cual resultó que sus sueros sanguíneos pudieron destruir los bacilos vivos al ser expuestos los bacilos vivos a dichos sueros.
Cabe mencionar que la gran resistencia mostrada por las autoridades sanitarias de esa época referente al empleo de la inoculación de tifoidea, pero ésta pronto resultó de gran valor en ensayos clínicos durante la Gu3rra Boer [de los colonos blancos de Sudáfrica contra Gran Bretaña], donde cabe destacar la tifoidea mató mucho más soldados que las balas.
La historia relata, por ejemplo, que en el Sitio de Lady Smith, en Sudáfrica, de 10,529 tropas no inoculadas, 1 de cada 7 soldados fue presa de la tifoidea, en contraste, solamente 1 de cada 48 entre los 1705 soldados inoculados la padeció.
Fue de tal impacto el trabajo de Wright tanto por su investigación como por la aplicación clínica que en reconocimiento de su labor, fue electo Fellow de la Royal Society en 1906, y enoblecido Caballero de la Corona Britanica ese mismo año.
En los siguientes años tuvo otras experiencias, con el ejercito británico en la India, ahí evidenció una mayor eficacia de su vacuna lo cual condujo a que la inoculación contra la tifoidea fuera adoptada por, el Ministerio de Gu3rra por suerte, algunos años previos al estallamiento de la Primera Gu3rra Mundial. Por ende, durante la gu3rra las tropas de la Gran Bretaña estaban protegidas en casi un 100% contra esta enfermedad, este hecho fue muy notorio durante la severa epidemia de tifoidea en 1915, posterior a la cual, el ejército alemán comprendió su valor también e introdujo la inoculación a sus tropas para evitar la tifoidea.
Entre tanto es importante señalar que en 1902 Wright fue nombrado profesor de patología en el hospital de St. Mary ‘s.
Aquí, a diferencia de las excelentes instalaciones en Netley, comenzó su trabajo en un pequeño recinto, donde de inicio no había equipo alguno y el apoyo económico era de 50 libras para remediar lo que apareciera, de inmediato Wright lo invirtió en la adquisición de un microscopio.

En St Mary ‘s fue donde Almroth Wright inició el trabajo que lo ocuparía al igual que a su equipo por los próximos 40 años en la posibilidad de controlar los padecimientos bacterianos que estaban ya en progreso, mediante la inoculación de cultivos inactivados en su totalidad respecto a los microrganismos responsables, empleando las vacunas.
Un ejemplo de ello, usando una vacuna de microrganismos inactivados provenientes de lesiones de pacientes crónicos (de larga duración) con infección por estafilococos tales como furonculosis, ampollas y acné.
Wright en esos años, también logró atraer a un grupo de brillantes jóvenes a su departamento de investigación, entre ellos, Leonard Colenbrooke, quien más tarde fue pionero del uso de las sulfonamidas en la sepsis puerperal [infección mortal de las mujeres en el post parto] en el Hospital Queen Charlotte, otro miembro destacado de su equipo fue Alexander Fleming, cuyas tempranas observaciones respecto al hongo de la penicilina fueron trascendentes, estas son bien conocidas.
Pues bien puede ser que la comparativa carencia de interés en la penicilina en St Mary’s era debido a que prevalecía la filosofía de la vacunación sobre la quimioterapia bacteriana. Es importante anotar que durante la Primera Gu3rra Mundial, Wright y su equipo fueron reclutados por el Cuerpo Real de Médicos del Ejercito, así participó con el rango de coronel y fue nombrado como encargado del laboratorio de la base militar del ejército en Boulogne, Francia. Aquí con su equipo llevaron a cabo trabajo fundamental en el tratamiento muy exitoso de las heridas de guerra, debidas a infecciones especialmente por clostridia, elaborando nuevos métodos culturales de los microrganismos anaeróbicos [aquellos que se pueden desarrollar en medios carentes de oxígeno, ej.las heridas cerradas]. Esto derivó en serias confrontaciones de Wright con los cirujanos militares que atendían estas heridas, pues señalaba que vertir grandes cantidades de antisépticos en las heridas, dañaba los tejidos en la misma medida que mataba los microrganismos. Por su extraordinario trabajo en el ejército recibió el galardón de Caballero del Imperio Británico en 1918.
A su regreso a St Marys después de la gu3rra Almroth Wright, continuó en la dirección del departamento de patología y el de vacunación e inmunización, hasta que cumplió 75 años de edad. Aún así, continuó visitando el departamento, más ahora se ocupó de estudios filosóficos de los cuales escribió una importante cantidad ahora olvidados y no tomados en cuenta.

Desde luego ante la aparición de los antibióticos, la tendencia equivocada fue ignorar la persistencia e insistencia de Wright, en aun promover las vacunas, sin entender que estás previenen las enfermedades más graves y los antibióticos y antivirales buscan atender y curar las infecciones que se presentan por causas múltiples.
Wright revivió el interés de la posibilidad de tratar los tumores producidos por virus y también las infecciones resistentes a los antibióticos, infecciones de este tipo, que aparecieron muy temprano debido al desarrollo de resistencias bacterianas.
Wright murió en 1947 como consecuencia de un infarto al miocardio, tenía 85 años.
Hoy su nombre es poco recordado al igual su inmenso trabajo, en la prevención de enfermedades por inoculación, léase la tifoidea y la atención y curación de heridas de guerra por anaerobios, cuando no existía la penicilina, y otros antibióticos que fueron producidos y usados en pacientes en grandes cantidades a partir de 1943.
Sin embargo, su trabajo respecto a la prevención de padecimientos por inoculación, fue considerado revolucionario para su época.
Tan importante fueron sus contribuciones a la ciencia de la medicina, que el gran literato galardonado con el Premio Nobel de literatura , George Bernard Shaw se basó en su trayectoria profesional cuando escribió una novela donde Almroth Wright es en verdad el protagonista, el doctor honesto de la novela titulada, «The Doctor Dilemma»
Bibliografía
Professor Harold Ellis, Emeritus Professor of Surgery, Guy’s and St Thomas School of Biomedical Sciences, London.
British Journal of Hospital Medicine, March 2011, Vol 72, No 3

Deja una respuesta