Un gato goloso espera engullir candidatos de «encuestas fantasma»

ESPEJO CÓNCAVO // Roberto Adrián Morales

Un hombre de espaldas marcando un voto detrás de una pantalla con el mensaje 'El voto es libre y secreto'.
Créditos: Milenio.

Más que pronto empezarán a aparecer los nombres de quienes aspiran a quedarse con una diputación federal o una de las 38 alcaldías en juego, de todos partidos políticos que participarán en este proceso que culminará con las votaciones de junio del 2027.

Puedo adelantar que Coahuila volverá a ser sinónimo de derrota para las tribus de Morena y que el PRI reafirmará su condición de vencedor, como lo hizo en el pasado inmediato cuando se realizó la elección de diputados al Congreso local. Fue tal la paliza que se llevaron que a la fecha no saber si lo que pasó sobre ellos fue el tren imaginario de Sheinbaum que cruza el estado.

Pero, no pequemos de pitonisos o agoreros del destino, los resultados se verán dentro de algunos meses. Por lo pronto, como ya es costumbre entre los integrantes de la Cuarta Transformación, inició la selección de coordinadores de los comités de defensa de la transformación y la soberanía nacional, o como se le llama pomposamente a los candidatos adelantados, para que empiecen a promover su sello, sin que el INE los castigue por andar en plena campaña.

Mientras se hace el reparto oscuro de candidaturas, que beneficia solo a un grupo de entre 20 y 30 personas, los pocos que quedan del viejo Morena se conforman con mirar cómo se reparten el pastel los fifís que se pusieron la casaca de ese partido. Son tantos esos ambiciosos que podrían caber en cualquier elevador y sobraría espacio.

Ya hay algunos aspirantes a las alcaldías en Torreón, Parras y Saltillo. Las diputaciones federales serán premios de consolación para los que resulten perdedores o que no ganen las “encuestas fantasma” que disque se realizarán desde la dirigencia estatal del Movimiento de Regeneración Nacional.

A este panorama hay que añadir la oposición del PT a los candidatos morenistas. La dirigencia estatal del Partido del Trabajo siente que lleva “mano” en las postulaciones por lo que no tarda en armar una férrea oposición que los llevará a designar candidatos propios partiendo en dos cualquier posibilidad de triunfar en las elecciones del próximo año.

Nada más baste recordar lo que ocurrió en la elección de gobernador para saber lo que sucederá cuando cada quien agarre su propio camino. No habrá nada para nadie.

Esto sucede mientras el PRI se convierte en un gato glotón que espera, paciente, que saquen de su jaula al ratón para hacerlo correr un poco, cansarlo y después engullirlo con calma. Al menos es lo que parece está ocurriendo a unos cuantos meses de las votaciones.

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