Elena, Alejandra y Octavio… Malas pagas

TELEGRAMA // Héctor Barragán

Una oficina de atención al cliente con personas usando auriculares y computadoras. En primer plano, un teléfono y un cuaderno en una mesa.
Créditos: López-Dóriga Digital.

Son apellidos falsos, García, Rodríguez, y menos frecuente Ornelas, posiblemente también plagiados para tomar prestado y adquirir cosas, cualquier clase de cosas sin pagar. Ciertas personas aprovechan el descuido de algunos empleados, y a la hora que les piden un número de teléfono, señalan el primero que se les viene a la mente, por supuesto ajeno, y es el caso el problema de cobrar lo que jamás pensaban pagar, transfiriéndolo primero al comercio descuidado, luego al banco, y luego a los cada vez más populares e insufribles despachos de cobranza.

No tienen estos empachos en perder del tiempo en telefonemas, y robar el tiempo al titular o al poseedor del número telefónico agraciado, en donde por supuesto no conocen a los pillastres, incomodando y molestando al inocente aleatoriamente elegido.

El asunto es que duran meses persiguiendo a los inmorales clientes, y recibiendo malos tratos del receptor de las búsquedas, sin que les importe insistir, y con ello recibir la pésima imagen para la empresa abonera y a la cobradora, que no entiende ni puede resolver dejar la cuenta en paz, por seguir un trámite diverso, que realmente sea en algún momento efectivo… Entre tanto a seguir colgando el teléfono cada vez más rudamente.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo