BAILE Y COCHINO… Horacio Cárdenas Zardoni

Hace algo más de un año escribimos que la relación entre el actual Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum y los gobernados, estaba comenzando a caracterizarse por patear el bote para adelante.
Una constante de las respuestas que la presidenta de la república daba en ese entonces, y todavía, a las preguntas que le hacían los reporteros asistentes a las conferencias de prensa ‘mañaneras del pueblo’, es que la mandataria dijera que no tenía datos sobre el tema, pero que la siguiente semana se daría la información completa al respecto.
Por un lado, nos parecía mal que la titular del poder ejecutivo no tuviera una versión oficial sobre temas de importancia para la población, y que están dentro de su competencia, pero por el otro tampoco nos sentíamos muy dados a concederle el beneficio de la duda, consistente en este caso en qué nadie puede estar enterado de todo en un país tan grande y tan complejo como México, ni con un gobierno tan enrevesado como el mexicano, pero eso de no estar enterado es imperdonable.
Pero lo que nos importa en este momento es lo otro, la poca acción que está dispuesta a tomar la administración pública, ante casos de extrema relevancia, y todavía mayor urgencia.
El caso más reciente es definitivamente lo que está pasando en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Los trabajadores han salido a las calles a manifestar su inconformidad sobre una diversidad de temas, que van desde lo obvio, la exigencia de una mayor retribución salarial, demanda por lo demás más que justa, hasta la de exigir medicamentos, materiales y demás insumos para poder realizar adecuadamente su trabajo, que nunca está de más reiterar que tiene que ver con la restauración de la salud de las personas y salvar sus vidas. También de pasada exigen deshacerse de una dirigencia sindical que está más que vendida al gobierno, laborando más por este en la defensa de los intereses de sus representados.

Bueno, pues en vez de decir vamos a contratar x número de médicos, x número de enfermeros, asignar importantes montos para efectuar el mantenimiento de las distintas áreas hospitalarias, y solucionar de una vez por todas el desabasto de medicamentos en todas y cada una de las unidades médicas, no, lo que ofrecieron es realizar una consulta, demagógicamente ir piso por piso, para detectar Cuáles son las necesidades de cada uno de los servicios, en cada una de las clínicas y hospitales.
La verdad, se portan como si vinieran llegando y no como si tuvieran un sexenio completo y un tercio administrando, mal, esa institución de salud en concreto, y conste que hay otras que están todavía en peores condiciones.
¿Cuánto tiempo se llevarán en la consulta famosa? Bueno por lo pronto déjeme decirle que se proponen revisar 200 hospitales… Si fuera uno por día serían 200 días, Si descansan sábados y domingos estamos hablando de un año, eso para el levantamiento, luego analizarán, sistematizarán y harán una propuesta… ¿qué es eso si no patear el bote?, mejor que digan que no van a hacer nada, o que ni siquiera digan.
Si realmente quisieran saber, basta hacer una búsqueda simple @imss en la plataforma ‘X’, ahí le puede desplegar en unos cuantos microsegundos ejemplos suficientes de qué es lo que falta, en qué hospitales del sector salud, después de lo cual solamente habría que poner en una tablita de Excel las quejas por frecuencia.
Así se enterarían, por ejemplo, de cuántos quirófanos están inoperativos y en qué hospitales; cuáles hospitales se inundan y en dónde están, en cuántos hospitales no funcionan los elevadores y en dónde están, en cuántos no jala el aire acondicionado; en cuántos se presenta desabasto de medicamentos y desde qué fechas, y un larguísimo etcétera.
Estamos hablando de una sola fuente, y de cómo capitalizarla. Nada más fácil que armar un expediente por cada hospital, y ordenar que les preparen una conferencia vía zoom, o teams, o la plataforma que ellos gusten, con los directores de cada una de las unidades médicas, para pedirles la corroboración de si es cierto o no, lo que allí se dice. En una semana tendrían el diagnóstico de cómo se encuentra su infraestructura para la prestación de los servicios médicos.
No necesitan las visitas, ni los estudios, ni el análisis… Y eso concediéndoles, porque seguramente cuentan con toda la información del caso, pero como no tienen dinero para comenzar siquiera a resolver, no todos, sino uno que fuera, de los problemas que enfrenta el seguro social, prefieren lo de siempre, patear el bote para algún futuro inescrutable.
Y usamos esta palabrita medio sangrona, porque las cosas van para peor, no para mejor. A principios del 2027 comenzará a operar el sistema universal de salud, con el que dicen que prestarán servicio a toda la población no derechohabiente… Y sin haber invertido un solo peso en reforzar la capacidad hospitalaria, ni el número de camas, ni el número de consultorios ni el número de médicos o enfermeros, total, en nada.
Si hoy los hospitales presentan hacinamiento y desabasto, espérese a enero y meses subsiguientes, ya no solo encontraremos pacientes disque atendidos en los pasillos, sino que tendremos que empujar a enfermos y familiares para poder entrar por la puerta a los hospitales.

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