Carta a los integrantes de la Suprema Corte de México

Sala de un tribunal con asientos y decoración en tonos madera, con textos en las paredes que dicen 'LA PATRIA ES PRIMERO' y 'EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ', junto con un retrato en el fondo y una bandera mexicana.

Por: Marco Tulio C.

Ministras y ministros integrantes de la Suprema Corte de Justicia de México, como cualquier madre o padre de familia y ciudadanos mexicanos, con un mínimo grado de sensatez y de responsabilidad, les compartimos nuestra seria preocupación por las decisiones que siguen tomado en este Alto Tribunal constitucional, las cuales considero simplistas y apartadas de la realidad social que vivimos en nuestro país, y particularmente de su postura ideológica y partidista inclinada a apoyar las políticas públicas del partido político en el poder, “Morena”, particularmente esas decisiones judiciales de seguir apoyando y promoviendo que a determinados conciudadanos se les permita legalmente sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, trasportar y consumir “marlguana”, con fines recreativos, relajamiento, diversión, o lúdicos como ustedes lo refieren en sus sentencias.

Lo anterior es así, porque contrario a lo que ustedes como juzgadores afirman, de que tal acto no constituye una despenalización o autorización para el uso y consumo de dicha droga, sus resoluciones judiciales sí tiene esos alcances, ya que bajo el supuesto de proteger los derechos humanos de esos individuos, y de un supuesto libre desarrollo de la personalidad, ustedes integrantes de  esa corte del acordeón,  facultaron jurídicamente y protegen a esas nefastas personas para que realicen tales actos de siembra, cosecha, posesión, trasporte y consumo de tal enervante, lo cual también conlleva a que todo aquel ciudadano que así lo desee y lo solicite a un Tribunal Federal, como consecuencia lógica se le conceda la misma protección en esos términos y condiciones, al argumentarse por ustedes como ministros de la Suprema Corte de la Nación, que la Ley General de Salud violenta la garantía de libertad y de derechos humanos para decidir libremente como divertirse o recrearse.

De ahí que, aunque ustedes lo nieguen, son los únicos responsables de haber legalizado bajo esas circunstancias el consumo de esa dr0ga para fines de mero placer, bajo la falsa premisa de que tal libertad hace patente el rasgo distintivo de la personalidad del ser humano, circunstancia tan grave y lamentable promovida y aprobada por ustedes, al haber otorgado dicha tutela legal a una conducta que atenta contra la propia salud de quien la consume, misma circunstancia que conllevará a que una mayor cantidad de personas, niños, jóvenes y adultos caigan en el grave vicio de la drogadicción y adicción a esa y a otras substancias que se derivan de tal estupefaciente, ya que el uso y consumo que se ha autorizado y siguen promoviendo como tutela legal de libertada, ello incidirá en gran medida en un incremento del índice de delincuencia que tanto flagela a nuestra comunidad por la siguiente razón:

                              A).- La mayoría de las personas que cometen un hecho delictivo, lo hacen bajo el influjo de alguna droga, particularmente bajo ese enervante, puesto que un alto grado de ellos reconocen ser adictos a la mariguana o a otro tipo de estup3facientes.

Ahora bien, las resoluciones que ustedes sofísticamente sostienen resultan inoportunas, indebidas, parciales, dogmáticas y sin ningún sustento moral y social por lo siguiente:

                              I.- Ustedes de cierta manera invaden la competencia del Poder Legislativo de nuestro país, cuyo órgano es el único facultado para crear, reformar y derogar nuestras leyes, puesto que si bien es cierto, que los tres poderes del gobierno están obligados a respetar las garantías individuales y los derechos humanos de los mexicanos, también lo es, que el Poder Judicial del que ustedes forman parte, no puede bajo el pretexto de interpretar tales garantías, contradecir los principios de armonización constitucional en cuanto a su verdadero sentido y alcance, y de acuerdo a cada supuesto que se les plantea, ya que tal facultad de extensión o limitación de garantías, se encuentra expresamente estipulada a favor del órgano legislativo, de ahí, que al haber planteado en sus resoluciones una conducta permisiva para el uso y disfrute de estupefacientes o psicotrópicos para fines meramente de placer a favor de determinados ciudadanos, con dichas sentencias violentan el bien común y el orden público, cuando la Suprema Corte de la cual ustedes son sus miembros, debieron materializar una sentencia armoniosa acorde a los momentos tan álgidos que estamos viviendo de descomposición social, anteponiendo ante todo el mejoramiento de la vida social, cultural y de protección de la salud de los Mexicanos, razón por la cual ante la inminente solicitud de otros interesados, para obtener la protección que indebidamente ustedes han otorgado.

Respetuosamente les solicite que sujeten sus determinaciones judiciales al principio de tutelar y proteger el mejor desarrollo de la persona y el bien común que tanto necesitamos, ya que estos son los principios rectores del pacto social que nos une y que evidentemente fueron transgredidos por las arbitrarias y excesivas sentencias que emitieron.

Con la esperanza de que sujeten sus sentencias al bien común, a la tutela del desarrollo integral del ser humano, a su elevación moral, cultural y de protección a la salud del pueblo mexicano al que orgullosamente pertenecemos, ya párenle a sus sandeces.

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