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Molestan críticas a Jericó, jefe de prensa asegura que paga silencio de periodistas y sustrae dinero del erario

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Dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad…. Y esta es una muestra de que en las colonias de la periferia de la ciudad, la administración municipal en casi cuatro años ha hecho caso omiso a las demandas de las familias. Es tan grave la situación que ahora hasta los niños que cursan segundo año de primaria externan su inconformidad por la escases de servicios y por la creciente delincuencia que ha sentado sus bases gracias a que el alcalde tiene  la seguridad bajo su servicio y para su propia vigilancia, los ciudadanos comunes y corrientes no importan nada. Y todo esto se debe a que el saqueo a las arcas municipales por parte del alcalde y sus secuaces parece no tener fin.

Dentro de la rebatinga económica que se da al interior de la Presidencia Municipal de Saltillo, en este Año de Hidalgo en su modalidad de 4D, el tesorero Alejandro Saldaña Valdés puso al descubierto una grave desviación de recursos en la dirección de prensa, donde hace y deshace Héctor Manuel Reyes Soto.
De acuerdo con el tesorero, el jefe de prensa del ayuntamiento le solicita cada quincena una cuantiosa suma de dinero para «atender a representantes de medios de comunicación», «untarles la mano a algunos reporteros incondicionales» o «acallar voces y plumas con disparos de salva de 500, 1,000 y hasta 10,000 pesos», asegurando que ese gasto estaba autorizado por el alcalde Jericó Abramo Masso.
Sin embargo, el señalamiento de hechos de corrupción y la incapacidad del presidente municipal, además de sus acciones arbitrarias y el daño al grueso de la sociedad con sus imposiciones, llevaron a Abramo Masso a preguntarse por qué no estaba funcionando la «participación económica» que se destinaba a reporteros, fotógrafos, comentaristas de radio y televisión, a los que supuestamente «tenía controlados Héctor Reyes», para que se hablara bien de una administración que se cae a pedazos entre más llega el plazo para que la entreguen a sus sucesores. «El próximo 31 de nobiembre», como dicen los spots publicitarios del ayuntamiento.
Fue así como el alcalde llamó a su subalterno para pedirle explicaciones por su incapacidad para detener los ataques periodísticos vertidos en su contra, quien responsabilizó al tesorero municipal porque «no bajaba los recursos para el control de los representantes de los medios informativos». Entonces fue llamado el tesorero quien, papeles en mano, demostró que ese dinero se le entregaba al jefe de prensa y que de ahí ya jamás se sabía del destino que le daba a cada peso.
Aunque, Reyes Soto era muy dado a mostrar una lista -muy grande por cierto- de reporteros, articulistas y comentaristas- que estaban recibiendo

dinero a cambio de su silencio, la que resultó más falsa que la triquiñiuela publicitaria de Jericó Abramo Masso de «cero deuda».
En poder de El Demócrata obra una copia de esa lista de periodistas y comentaristas con la que Héctor Reyes consigue extraer gran cantidad de recursos económicos, misma que incluye a personajes reconocidos del periodismo local que, se ha comprobado, no tienen ninguna relación con el titular de Comunicación Social del Ayuntamiento y algunos de ellos se han sorprendido al enterarse que sus nombres aparecen en esa «lista negra» de corrupción periodística que controla Héctor Reyes.
Además, en la lista de medios informativos aparecen periódicos que no existen con convenios publicitarios de mayor proporcionar que los que fueron signados por representantes de los medios locales de circulación diaria y una serie de facturas correspondientes a una imprenta que es, presuntamente, propiedad del propio Reyes Soto.
Ante estos hechos de corrupción, el también corrupto alcalde, en un intento por dejar la casa limpia, ordenó hacer una investigación a fondo y poner todo en orden para cuando llegue la hora de entregar la Presidencia Municipal a su sucesor.
Y esta corrupción es un ejemplo más del saqueo que está viviendo la administración municipal en donde no existen obras reales y las que se realizan, de relumbrón y para hacerse notar ante la sociedad resultan tan malas como las del programa de bacheo.
No hacía tres días que habían realizado trabajos de bacheo de pavimento en algunas calles de la ciudad, que están despedazadas por el descuido cuando, debido a la mala calidad de los materiales, llegó una lluvia y barrió prácticamente con esas pocas «obras» que se han hecho en lo que va del presente año.
Y ya no sólo los adultos reclaman obras, servicios, seguridad, los niños de las escuelas cuya voz no es escuchada por escrito han hecho llegar cartas a El Demócrata para su publicación. En este número publicamos parte de ellas.

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