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ERRORES DIGITALES

... un golpe publicitario como el que pretendía Rubén Moreira se vio ensombrecido por el error digital de Lito Ramos, porque ¿qué problema pensionario puede existir cuando a los funcionarios y empleados de gobierno los corren del trabajo?
… un golpe publicitario como el que pretendía Rubén Moreira se vio ensombrecido por el error digital de Lito Ramos, porque ¿qué problema pensionario puede existir cuando a los funcionarios y empleados de gobierno los corren del trabajo?

Hace ya muchos años, imagínese todavía era presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado, uno de sus achichincles que luego quiso ser su sucesor y ni a gobernador de su nativo san Francisco Torres Mochas llegó, Ramón Aguirre Velázquez, quiso quedar bien con su patrón delante de todo el mundo. Aquella frase de «y al que no le guste lo que estamos haciendo los mexicanos, que se largue del país», fue motivo de pitorreo de los periodiqueros durante semanas, al grado que todavía nos acordamos algunos de la anécdota, siendo alguno de los grandes burlones quien le diera los dos grandes premios a la burrada del año: el premio al peor error político del año, y todavía más sorprendente, a la sorpresa del año, que Ramón Aguirre no hubiera sido fulminantemente cesado por el presidente, de quien se decía por este y otros casos, que tenía una paciencia de santo.
En esta vida todos los errores se pagan, y en política, las equivocaciones tienen un costo… también político, el cual no es como los boletos de avión, este sí que es transferible de quien lo comete, a quien no lo castiga. Ahora que en Coahuila el encumbrado secretario de Finanzas de la administración estatal cometió, según él un «error de dedo» con la impresión, repartición y exigencia de que cada empleado de la dependencia a su no muy digno ni inteligente cargo firmara su renuncia, el costo político de la acción no va a su cuenta, sino a la del gobierno de Rubén Moreira, precisamente por lo mismo que en su momento la de Miguel de la Madrid, por no cesarlo ipso facto.
Nomás porque no tenemos otro gato que despellejar en este momento, pero ya caerán, hagamos una brevísima y sucinta vivisección del cuento este del error de Lito Ramos: Efectivamente como lo dice él, es procedimiento normal que a todo funcionario y empleado de ciertos niveles para arriba, solicitarle que junto con su contrato, fianza si ha lugar, firmen su renuncia, lo cual le da a la administración pública la tranquilidad y confianza de que en el momento en el que le pierda esta última, con ponerle fecha al documento y sellarla de recibido, queda resuelto un entuerto que por otro lado podría resultar bastante engorroso. Nos guste o no, así es la burocracia de descarnada, no se tienta un corazón que no tiene. Pero el hecho de que el buen Lito las haya hecho circular… es porque aunque profundo conocedor de los entresijos de la administración pública, como presume que es, en los expedientes de los funcionarios no está el tal documento que han de haber estado barajando hacer efectivo para pocos o muchos que ya les cayeron en los hígados de pollo.
Pero otra, hasta donde tenemos entendido, Ismael Ramos es ingeniero en sistemas… e ingeniero en sistemas del Tecnológico de Monterrey ni más ni menos, ¿será posible que a un ingeniero en sistemas del Tec se le vaya un «error de dedo» para imprimir unas cartas?, bueno, eso sí le pasa a cualquier ser humano por más que sea del Tec y de sistemas, ¿pero, cómo explicamos como un error de dedo que las cartas de renuncia hayan salido personalizadas para cada uno de los funcionarios que se pretendía (pretende, pretenderá, conjúguelo como usted guste) poner de patitas en la calle de la amargura, esquina con avenida del desempleo a medio sexenio?
Pero todavía concediéndole la duda del beneficio, Lito en sus rato de ocio en la secretaría de finanzas se dedica a jugar con la rutina de combinación de cartas del Word, luego mete la pata, perdón el dedo y las manda imprimir, ¿Cómo entonces se explica que alguno de sus alelotes haya andado de oficioso esperando que salieran de la impresora para ir a repartirlas y a extirparle la firma a cada uno de los interfectos?, eso sí que no se lo cree nadie.
En política no hay casualidades, las cartas existen, las cartas se repartieron, las cartas se recogieron firmadas, y si las cosas se pusieron de color hormiga negra es porque algún (casi) exempleado de la administración estatal se sintió que traición se corresponde con traición, y fue con el chisme a los medios de comunicación, destapando un cochinero que todavía querían tener tapado hasta que así les conviniera. Allí tuvo que salir Lito a poner su carota de ingeniero de sistemas del Tec de Monterrey para decir que fue un error de dedo lo que fue una equivocación política que hasta el momento de teclear estas líneas, no ha sido cobrado ni saldado.
En política tampoco existen las coincidencias, el gobernador del estado Rubén Moreira Valdés presentó el pasado 21 de agosto sus iniciativas de ley de pensiones, con las cuales pretende seguir el camino recorrido hasta el momento: hacer como que hace y a eso llamarle una nueva forma de gobernar. Las tales iniciativas de ley, presentadas junto con el fantasma de un adeudo pensionario de sesenta mil millones de pesos, debió ser recibida con bombo y platillo por la sociedad, que así vería que se estaba dando un primer paso, un primer paso de papel bond, no de papel moneda, para la solución de un problema explosivo para cientos de miles de familias en toda la entidad.
Pero como siempre pasa, un golpe publicitario como el que pretendía Rubén Moreira se vio ensombrecido por el error digital de Lito Ramos, porque ¿qué problema pensionario puede existir cuando a los funcionarios y empleados de gobierno los corren del trabajo?, ponga que los liquiden conforme a la ley… ponga que les den el tratamiento de hijos expósitos, lo que sea, pero desde luego que estos ciudadanos y ciudadanas poco habrán cotizado para su fondo de retiro, con lo que «le ahorran» un problema pensionario al gobierno del Estado, ese que todo quiere resolverlo a punta de leyes que entran en vigor cuando esté por acabarse el sexenio y que sea el siguiente el que tenga que arrear.
No le busque, cada vez que dicen que quieren adelgazar la administración pública es porque quieren colocar a unos cuates nuevos en el sitio que tenían unos cuates que han dejado de serlo, con lo que el ahorro presupuestal nomás no aparece por ningún lado. Pero además, si corren a algún burócrata que está por debajo de cierto límite, no le toca nada de lo que había cotizado al fondo de pensiones, o ponga que tocándole, no lo recoge por tener la esperanza de que cuando se vayan estos pueda regresar a trabajar para gobierno y seguir cotizando, esto de manera indirecta contribuye a que el problema pensionario del gobierno del estado sea menos gordo de lo que podría ser.
El tema está siempre allí, algún día explotará porque esta mentada ley de pensiones sirve para lo de siempre, una pura y dos con sal, ¿pero imagínese que ni siquiera tuviéramos la oportunidad de enterarnos primero y pitorrearnos después gracias a los errores digitales de los que se supone que mueven la sopa en esas cosas de los sistemas y los dineros?

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