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Crónica en torno a un taller fraudulento

motorSirva para que ninguno de nuestros lectores vayan a caer en sus garras, como a mí me sucedió.
SEMANA UNO
Tirado en la carretera por causa de un calentamiento repentino de mi automóvil, solicité el auxilio de mi Seguro Bancomer para que me trasladaran a Saltillo con mi unidad. La eficiencia de ese seguro, hizo posible que después de largas siete horas abandonado en el semidesierto de la carretera Monclova-Saltillo, a la altura de la ex Hacienda Plan de Guadalupe, me llevara una grúa hasta mi domicilio en la Colonia República Poniente, de Saltillo.
Auxiliado por mi Director de El Demócrata, acudimos a un taller de sus confianzas, el cual, después de mandar a uno de sus mecánicos, y establecer el diagnóstico, simplemente le zacateó al bulto y no quiso, o no pudo, arreglarme los desperfectos que sufrió mi unidad. En esos menesteres, pasé dos o tres días buscando un taller que me garantizara la solución de los problemas.
Por alguna razón del destino, caí en las inexpertas manos de un taller Fraudulento, cuya Razón Social, pomposamente anuncia «TALLER 420. Mecánica en general, Servicio Automotriz», ubicado en el Periférico Luis Echeverría No. 50, frente a la terminal intermedia de Autobuses Coahuilenses donde me informaron que el valor de la reparación era de cuatro mil doscientos pesos, al cual acepte aunque en formas verbal, porque no acostumbran hacerlo por escrito con tiempo probable de entrega del trabajo.
Al día siguiente, me llamó la encargada para informarme que se me modificaba el presupuesto a cinco mil quinientos pesos mismos que acepté sin escatimarles nada. Desastrosa decisión la mía, porque allí, inició una larga y desesperante espera durante varios días en que la encargada del negocio, excelente manipuladora de las mentiras, me aseguraba que ya le habían quitado las cabezas a la maquina, las cuales, había mandado rectificar para ponerle los empaques. Pasaron así, varios días, durante los cuales, salía con la monserga de que aun no entregaban la cabezas del motor, pero que llegando, las instalarían para echarlo a andar.
Así pasó la primera semana durante la cual, no tuve la dicha de contar con más aliento que el de mi hija en esos días desesperantes abandonado a mi suerte…
SEGUNDA SEMANA
Días consecutivos de informaciones en el sentido de que ya les habían entregado las cabezas, que ya las estaban instalando, que ya a le cambiaron una manguera que tiraba agua, que ya la estaban probando asegún les informaba su inepto mecánico, porque ni a el ni al dueño, les conocí la cara durante todo este tiempo, como si se escondieran de la clientela. Un negocio que no exhibe al público el precio de sus servicios, menos algún anuncio de que todo trabajo será gravado con el IVA en franca burla a las disposiciones de la PROFECO y de la Secretaría a de Hacienda, como explicaré más delante. Transcurrió así esta semana.
TERCER SEMANA
Desesperado, llamé varias veces a la encargada la cual, me dijo que el motor de arranque, se había descompuesto cuando la quiso poner en funcionamiento el mecánico, que ya lo habían mandado a arreglar, y así, pasaron tres largos días durante los cuales, viaje a Monclova y regresé, para encontrarme con la novedad de que todavía no les entregaban el motor de arranque pero que lo esperaban de un momento am otro; que ya había arrancado el motor, pero con fallas y que si me la entregaban, correa el riesgo de fastidiar nuevamente el motor de arranque. Ante tanta tardanza, le dije que si me permitían llamar a mi mecánico de confianza para que me revisara ese motor a lo cual, me dijo que lo consultaría con «su Jefe» y minutos después de espera, me dijo que si era aceptable, y en forma burlona, me aseguraba que esa decisión, le daba mucho gusto.
Consultado con mi mecánico vía telefónica, me dijo que de ninguna manera aceptaba ponerle mano a ese motor en ese taller, porque no quería que le copiaran la tarea.
Ante esto, le exigí a la dichosa encargada que me hiciera llegar mi unidad aunque fuera con fallas, a lo cual, me dijo que si, pero que primero pasara a pagar. No los 5 mil quinientos presupuestados, cinco o 5 mil 800 que se sacó de la manga. Pagada esa cantidad, me extendió un recibo sin datos del negocio, como si se tratara de cualquier estanquillo con lo cual, se comprueba que están evadiendo las exigencias del SAT y practican «Pura buchaca». Dicho documento, lo haré llegar a esa dependencia en cuanto acuda a la audiencia con la PROFECO.
Finalmente, después de varias horas de espera, me hicieron llegar mi mueble en una grúa, porque no lo pudieron arreglar y me obligaron a demandar la devolución de lo pagado y los gastos complementarios que me obligaron a hacer, tales como los pasajes de mi mecánico y su ayudante, compra de filtro de la gasolina, kit de dados para solucionar el problema, aceite que me aseguraron le habían cambiado, juego de bujías etc.
Después de Dios, mi mecánico, su ayudante y un angelito mecánico del vecindario que se compadeció de mis angustias, lograron poner en funcionamiento mi unidad en la cual, nos trasladamos de regreso a Monclova.
La información profesional de ambos me confirmaron que a ese motor, nunca le quitaron las cabezas, que menos, le cambiaron los empaques, mucho menos, alguna manguera y vamos, ni siquiera le cambiaron las bujías para ponerla a funcionar. Aguas con esos fraudulentos del 420, si el dueño quiera darle seriedad a ese negocio, debe poner de patitas en la calle a su encargada y el mecánico chafa que en materia de mecánica, se quedó empolvado a varias millas de distancia.
Ojalá y el departamento de distribución, me haga el favor de hacerle llegar el periódico a dicho negocio para que me desmientan o me demanden por claridoso. Y mientras les cae otro incauto.Hasta Moxtla.
Atentamente, el defraudado,
José Cruz de la Torre A.

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