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Impunidad y corrupción impiden el desarrollo socioeconómico

impunidadUna telenovela bien larga, mucho más de lo que se había previsto, resultó, está sucediendo, con el proyecto de aumento del salario mínimo, que nació como lema de campaña para que un «dirigente» de campaña política de un partido (no es casual el entrecomillado, puesto que nadie dirige alguno de los supuestos partidos mexicanos) dentro del propio partido, tal cual debería ser.
Puesto que seguramente previó, que el camino sería largo, primero la encuesta que no fue cuestión de poco tiempo, consultas a las cámaras y finalmente concluir con que no es materia ni competencia del máximo tribunal de justicia de la nación. Cosa que debieron saber cuantos intervinieron en la instancia.
Algo semejante ocurrió con la propuesta del gobernador del Distrito Federal, posiblemente algo se aumente en esta entidad, pero solamente un poco.
Pero el asunto no es competencia, como pudiera suponerse, del gobierno, del poder Ejecutivo del que forma parte la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, como se desprende de los siguientes párrafos.
De acuerdo con un estudio de la unión americana, el Instituto de Política Económica que dirige David Cooper, mencionado por El Diario de Coahuila de noviembre del 2014 bajo el encabezado de Las Habas del Salario Mínimo, el salario mínimo en los Estados Unidos es de 7.25 dólares por hora, mismos que han perdido su capacidad de compra en 10% pero si se cuentan las pasadas 4 décadas, 40 años, dicha pérdida llega s sus tres cuartas partes, o sea que se ha reducido al 25%.
En aquel país considera el autor que la devaluación del sueldo reduciría los cuantiosos recursos que el gobierno norteamericano invierte año con año, si se elevara a 10 dólares 30 centavos, (como está sucediendo) apoyo importante pero si por asomo suficiente para compensar el deterioro del importe de los esfuerzos humanos en la producción. Consecuentemente no compensaría la pérdida de fuerza de su mercado local, en beneficio de sus productores.
En México ocurre algo parecido, en lapso semejante el salario mínimo se ha deteriorado en 70% aunque en este caso los apoyos mediante programas de beneficio social no van a los asalariados, sino a la gente con mayores necesidades, a personas que consumen seguramente sus escasos recursos en bienes de consumo vital, o sea que no tienen mayor trascendencia como efecto multiplicador en la economía.
Queda en evidencia que los empresarios norteamericanos evaden su responsabilidad dentro de un necesario pacto social, posiblemente con cierta complicidad oficial (según los números de su consumo no productivo dentro del producto nacional), con objeto de contar con mejor distribución de la riqueza, reducción de la pobreza y por supuesto una base sólida como mercado para su producción.
En pocas palabras, se responsabiliza a esos importantes sectores de la sociedad, del estancamiento económico, producto del desvío de recursos hacia fuera del consumo. Tan es así que el sector trabajo pierde constantemente poder de compra que debilita al sistema productivo.
El trabajo de referencia puede buscarse en la columna de Horacio Cárdenas y en el correo electrónico citado del Sr. Cooper.
Sin embargo el tema sirvió de distracción, ante problemas de más fondo y realizable a su solución, así como de escaparte para los personajes que previeron tal tema, sobre bases evidentemente falsas o sin sustento. Sin dejar de lado que dejara millonarias sumas la publicidad para televisoras y prensa y quizá una poquita de simpatía inmerecida para los promotores que tal vez actuaron de buena fe.
Por otra parte, pudieron ahorrarse los gastos en que se incurrió, lo mismo que igual acontecería si eliminan la farsa de las Comisión de los Salarios Mínimos, en que se han gastado millones, a lo largo de probablemente 50 aós, sin provecho para nadie, ni país, ni obreros.
Por cierto, probablemente no exista algo semejante a la comisión citada, en los Estados Unidos de Norteamérica.
LA LEY DEL 10%
Un próspero comerciante, en un rato de benevolencia, declaró a un compatriota su fórmula secreta para lograr el triunfo; dijo es muy sencillo, cobro el 10% y ante la sorpresa de su interlocutor le dijo sencillamente, lo que compro en 10 pesos lo vendo en 100. Lo que me cuesta un peso lo remato en 10 pesos.
Pero un observador acucioso y conocedor del medio empresarial encontró la fórmula real, entre otras para el mismo propósito. Por ejemplo, del número 9 se tomará la palabra corrupción, eliminarla significa muchas cosas a cual más de primera importancia para lograr los objetivos.
La corrupción es manejar los recursos públicos sin honradez, robar, pero no solamente dinero sino tiempo debido a la obligación de un trabajo, percibir más dinero del que corresponde a la labor encomendada, e aceptar dádivas a cambio del trabajo que el gobierno ya le paga. Lo mismo el policía, el cartero, el jefe de obras, el barrendero, un tesorero, un ministro, un director..
Hay corrupción en un juez y sus auxiliares cuando no trabajan con suficiente rapidez, eficiencia, cuando los ministerios públicos no cubren un expediente en la forma debida.
También cuando no se investiga a fondo un delito, o cuando no se castiga una falta, dando origen a la impunidad, al ejercicio desmedido de abogados para evadir la justicia. Impunidad que mantiene al país en jaque y zozobra, como en Guerrero, Matamoros, Reynosa, además de los brotes en casi todo el país.
La impunidad o la corrupción es lo que permite que tomen una ciudad, una carretera, aeropuertos, plazas, con daños al ciudadano, a toda la gente de paz, que impide la educación como se debe, que limita las inversiones de nacionales y de extranjeros y hace gastar al gobierno en policías, soldados, parque, .. que por supuesto falta de leyes (inexistentes por cierto) no actúan.
Se encuentra la corrupción en el abuso de grupos al obstruir la circulación, la vida de la población y no solamente en los infiltrados que se dedican al vandalismo y se protegen con la masa que ciertamente no utilizan los canales legales, debidos, para expresar sus deseos, aspiraciones, derechos desatendidos. Movimientos «populares» que presionan para pasar por encima de las leyes y aún las modifican en su beneficio.
Corrupción la hay cuando alguien pasa sobre los derechos de terceros, sus propiedades, personas, intereses, cuyos daños no se cobran a los infractores por generosidad de los jueces e irresponsabilidad de las autoridades.
Flavio Zermeño del Bosque, saltillense de origen; cuando el gobierno accede a autorizar un aumento a los salarios mínimos del 10% o los sindicatos presionan a los empresarios para un aumento de tal magnitud, lo aceptan a regañadientes, o lo hacen creer, pero automáticamente proceden al aumento de sus precios, en la misma proporción.
El robo aparece en ese preciso momento, porque el costo del la mano de obra, en ningún caso representa al costo total del producto. En aquel entonces los transportes tenían una proporción de 5% en la suma de sus costos totales, de modo que el aumento del 10% les significaría únicamente un aumento en el costo global, de 0.05 x 0.10 igual a 0.005, es decir medio centavo; de no subir los precios su costo se levaría de 100 a 100.5 pesos y centavos.
Con lo cual el empresario auto transportista se estaría embolsando 9 pesos y cincuenta centavos más que antes, gracias a los trabajadores y sus usuarios.
De donde salieron las disminuciones en valor real de los salarios, que significa su poder de compra, cada vez menos cantidad que antes de las alzas.
Pero los precios los aumentan independientemente del comportamiento de sus costos, con lo cual la brecha entre ricos y pobres se ensancha continuamente.
Y quienes no aportan a la riqueza nacional, gravitan además con su elevada participación en el producto interno bruto, no hacen crecer el volumen, sino solo aparentemente, porque se reflejan en mayores precios para un volumen mismo de producción.
LA PAZ NACIONAL
Claro que se lograría la paz nacional en todos los ámbitos resolviendo el contraste económico, la miseria frente a la abundancia y el despilfarro, pero luego de solucionar el asunto de la violencia.
El Presidente Enrique Peña Nieto propuso apenas en noviembre del 2014 un plan, mismo que se puede simplificar, hacerse más sencillo y comprensible; de otra manera es difícil que todo el pueblo lo acepte y le devuelvan el crédito que al Presidente le corresponde.
Emitir una ley contra la infiltración del crimen organizado es reconocerle demasiada personalidad, cuando en esencia carece de sustancia. Social y civilmente no existe tal crimen sino en la debilidad institucional y con todo y que es vasta.
De no ordenarse freno a la impunidad en toda manifestación que se realice a lo largo y ancho del país, el gobierno de la República, todo él, carece de autoridad y no podrá recuperar el crédito que como suprema institución le corresponde. De nada servirá buscar otro camino.

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