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Tapar el sol con un telebachillerato

Más atole con el dedo para los coahuilenses… los telebachilleratos del gobierno se perfilan como una fábrica de certificados al vapor.-

En la Ex hacienda de Gudalupe con pocos habitantes, todos mayores de edad, abrió el gobierno una telepreparatoria
En la Ex hacienda de Gudalupe con pocos habitantes, todos mayores de edad, abrió el gobierno una telepreparatoria

Alguna gente se preguntaba no hace mucho, ¿Cómo es que el gobierno de Coahuila, ese que es pura energía y tanto que por ser eso y nada más, es la mentada y desfachatada nueva forma de gobernar, le está metiendo tanto dinero a la infraestructura deportiva, cuando lo que hacía falta era toda clase de obras públicas de todo tipo, viales, urbanas, hidráulicas, todas más importantes que unas canchas de lo que fuera?, pregunta a la que en su momento se encontró la fácil respuesta: las grandes edificaciones que le importan a la ciudadanía tendrían que ser financiadas con dinero estatal, el cual de plano no hay porque el grueso del presupuesto se va a pagar los compromisos del megafraude, en cambio las obras deportivas, que de por sí son más baratas que las otras, esas se efectúan con dinero proveniente de la federación.
¿Resultado?, ah pues que el gobierno rubenista se para el cuello diciendo que le importa mucho el deporte, la salud y el bienestar de los coahuileños, que además así se combate el pandillerismo, la inseguridad, la malvivencia, se fortalece la familia y cuanta cosa que se supone que trae como beneficio el jugar una cascarita o encestar unos balones. Nada más alejado de la realidad, se hace eso porque para eso hay dinero, dinero federal, y además si hubiera manera de quitarle la etiqueta y gastárselo en otra cosa, con todo gusto que lo harían.
Algo parecido ocurre con la infraestructura educativa, se cansa la muerta de hambre administración actual de decir que la prioridad que tiene es la educación, y que para eso están construyendo siete nuevas universidades en territorio estatal, las cuales serán alimentadas por los egresados de los algo más de cien planteles de preparatoria que se han abierto en los últimos años, en la modalidad de tele bachilleratos.
Puestas así las cosas, pues sí, habría que reconocer que efectivamente el moreirato recargado sí que está interesado en la educación, pero…
Pero resulta que es otra trampa demagógica consistente en saludar con sombrero ajeno, o para decirlo con más propiedad, con dinero ajeno, que al fin de cuentas así como los boxeadores que todo se lo debían a la virgencita de Guadalupe y a su manager en ese orden, así los políticos priístas 2.0 todo se lo deben al C. presidente de la República, y en menor medida, pero hay que mencionarlos pues tienen la pielecita muy delicada, al resto del panteón de la alta burocracia del sector que corresponda, en este caso, a Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública.
Ni hablar, los telebachilleratos, para centrarnos en esta estrategia educativa del gobierno del estado, emulando a la federación, no siguen el modelo tradicional de la Escuela Nacional Preparatoria, del Colegio de Ciencias y Humanidades (los célebremente tristes CCH), los Colegios de Bachilleres o las Escuelas Vocacionales del Instituto Politécnico Nacional, en los cuales no se escatimó dinero a la hora de su creación y operación durante muchos años, otorgando recursos suficientes para la contratación de profesores, el equipamiento de laboratorios, y todo aquello que complementara y redondeara la formación de los estudiantes.
No, los telebachilleratos siguen el modelo de la telesecundaria, uno que pese a todo el dinero que se le inyectó para la parte tecnológica y de desarrollo de contenidos educativos, jamás logró posicionarse como igual a las otras opciones del nivel, la secundaria general, la técnica y otras formales. El gobierno federal, ávido de mejorar sus estadísticas, que no sus resultados, apostó por lo menos, y en esa quiniela va de caballito el gobierno de Coahuila tronando cuetes de que en educación somos lo máximo.
Veamos: ¿Qué es un tele bachillerato?, según esto, cada plantel ubicado en zonas marginadas urbanas y en áreas rurales, está atendido por tres profesores, uno para Matemáticas y Ciencias Experimentales, otro para Ciencias Sociales y Humanidades, y un tercero para Comunicación y Administración, eso más un conserje, una secretaria, no se si un director, que al fin de cuentas a alguien de los cuates hay que darle una plaza gorda, y párele de contar, más fácil que montar una guardería de las que le sacan dinero a SEDESOL, mucho más fácil porque siendo gobierno, no tienen que cumplir con ninguna normatividad de nadie.
La idea no es mala… de origen, no lo era para las telesecundarias y no lo es para los telebachilleratos, pero ¿en la práctica qué es lo que ocurre?, pues que nadie quiere irse a enterrar a un ejido ubicado en ninguna parte, para dar atención a supuestos diez estudiantes, ah porque ha de saber que el gobierno estatal reporta 103 bachilleratos en funcionamiento y una matrícula que no sobrepasa los mil cien alumnos, es decir, de a diez por plantel.
¿Qué es lo que los profesores de telesecundaria han hecho durante décadas?, llegan y prenden la tele, cuando se acaba, apagan la tele, raro es aquel que cumple con los horarios de atender a los alumnos cuando no están transmitiendo los contenidos educativos, ¿alguien creerá que será mejor el tele bachillerato, montado en unos pocos meses por la federación y sus sucursales en los estados?, la verdad que lo dudamos mucho.
Así como la telesecundaria tiene la peor de las estadísticas de egreso, no solo en cantidad sino en calidad, apenas superado por el INEA, así los tele bachilleratos se perfilan como unas fábricas de certificados al vapor, con lo que eso sí, los egresados podrán ir a pedir un espacio en las universidades tecnológicas, , duales, triaxiales y otras que quieren hacer brotar como hongos, todas siguiendo religiosamente el lema aquel del sistema educativo mexicano: nomás no te mueras, y sales con tu certificado y tu título.
Claro que el gobierno del estado está encantado de treparse a cuanta iniciativa no cueste dinero propio, y al que además puedan darle el riguroso pellizco, pero no se engañe, ni Saltillo es la Atenas de México, ni México es la Grecia clásica de ninguna parte. Nos están jugando el dedo en la boca, y al parecer, nosotros encantados de dejarnos engatusar por esta caterva de mercenarios.

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