Despedir empleados para recortar el gasto público nunca ha funcionado

despedidosRecorte al gasto público.
De nueva cuenta se escucha que el gobierno cesará al 20 por ciento de sus empleados y es de nuevo porque cada vez que se percata de que el dinero no le alcanza gira órdenes a sus jefes-subordinados que den de baja a uno de cada cinco elementos que están en su nómina.
Pero a lo largo de 40 años de observar su conducta, se puede constatar que esa fórmula no ha funcionado; seguramente cuando pasa el sentimiento de que la escases disminuye, se vuelve a contratar a ese número de personas y muchas más.
Porque se descubre que corrieron a muchas de las personas que sabían el manejo de los asuntos, lo dominaban y tienen que buscar otros empleados, principalmente sus amigos, que tampoco se distinguen por su calificación.
Puesto que al recibir la disposición terminante de dejar sin sueldo a tantas personas como son la suma de las multitudes dependencias gubernamentales, no se aprovecharon para prescindir de aquellos que no son indispensables, que repiten funciones que tocan a otros, que supervisan áreas en que esa labor no se requiere aunque haga falta la revisión de cerca de actividades importantes que se dejan sin cubrir. Actitud que de hacerse o tomarse correctamente ahorraría mucho del elevado costo fijo de la burocracia.
De modo tal que el recorte en turno producirá lo que en ocasiones pretéritas, aumento de empleados e incremento notable en los costos de la gestión pública.
Y por sabido se calla que no se ha tomado la precaución de convencer a quienes tienen con qué hacerlo, aumentar las fuentes de trabajo relacionadas con los empleados cesados , para darles cabida, sin que disminuyan la capacidad de compra de ellos, que faltaría en el empobrecido mercado mexicano.
Para lo cual tendría que ofrecerles a esos empresarios, incentivos, no en exención de impuestos que tanta falta le hacen al gobierno, sino en créditos cómodos que faciliten a inversión y contribuyan en corto plazo, al aumentar la producción, la correlativa corriente de ingresos al fisco.
Claro que esto sería lo último por hacer, que los empresarios de marras, en su mayoría, disponen de los recursos necesarios para la magna tarea de procurar el empleo de los desplazados, pero lo mismo de tantos y tantos mexicanos que carecen de un puesto formal y remunerativo, como se verá a continuación.
LECCIONES DE LA PREHISTORIA.
Repasando la literatura de los antiguos se encuentra que desde entonces, es decir hace milenios, había la costumbre de aprovechar al ser humano para producir lo que otros necesitan, ya se trate de esclavos de la guerra o menesterosos de la misma comunidad.
Con lo cual y la apropiación de recursos de los demás, unos cuantos, el rey, los príncipes, caciques, realeza, se quedaban con parte de los bienes producidos o de su valor.
De manera tal que parece parte de la naturaleza humana y con el consentimiento de su gran mayoría, es válido sustraer parte de los esfuerzos ajenos para beneficio propio.
Solamente que en ese correr de los años y los siglos, merced de la tecnología, la organización, los equipos e instrumentos. Produciendo por una parte algunos miles de favorecidos con la acumulación de riquezas y por la de enfrente, muchos millones de desocupados, de pobres y de miserables. La culpa claro es de la falta de sentimientos humanitarios de los propios habitantes del planeta, pero también de su falta de previsión.
La referencia a los siglos de la edad del cobre, el bronce se puede repasar en el tomo 1 de Una Historia total del hombre, de Don Santiago Hernández Ruiz.
POBRES RICOS.
Pobres en tanto tienen la responsabilidad de manejar la mitad de la riqueza del mundo y ellos son únicamente 85 personas, según datos del Foro Económico Mundial, en tanto la otra mitad de la riqueza mundial se reparte y nada equitativamente, entre prácticamente el total de habitantes.
Esto era para el año 2014, pero en el mismo foro se dio noticia de que el presente año, el número de responsables de la media riqueza del planeta se redujo a 80 personas.
La anterior situación provoca automáticamente que los ingresos tengan un comportamiento o distribución similar.
En México resalta el dato de que le corresponde un sitio entre el 25% de los países con mayor desigualdad en la distribución del ingreso. El dato proviene de Standarizad World Income Inequality Database.
Dos filiales de esta organización, la Seoloac para Latinoamérica y el Caribe y la Income Distribution Databasem reportan que en las últimas décadas se ha incrementado el ingreso por habitante pero los datos de pobreza continúan críticos, porque el crecimiento se ha localizado en las esferas altas de la distribución.
En cuanto a los millonarios en exceso, multimillonarios son solo 16 pero reúnen 142 900 millones de dólares en su patrimonio, de los que los 4 principales representan el 4% del total de la riqueza generada en México.
Por coincidencia se desempeñan en negocios privados, pero concesionados y o regulados por el sector público y se sospecha que han capturado al gobierno federal por regulación insuficiente o exceso de privilegios fiscales. Son del ramo comunicaciones y minería.
Los impuestos al consumo, llamados indirectos, aportan en promedio a los países integrantes de la organización para la cooperación y el desarrollo, un 32.5% en tanto México gravan al consumo con 54% también en promedio, con lo que reducen la capacidad de compra de la gente más pobre.
Por el contrario, los gravámenes directos, los enfocados a la capacidad de pago, son inferiores a los de la asociación mencionada, en grado considerable, impuesto sobre la renta 32 y 50% y los impuestos empresariales son de 30% en México y en la OCDE de 42%, es decir hay una desventaja para el fisco mexicano, con todas sus consecuencias.
Los comentarios se sustentan en la publicación Desigualdad Extrema en México, concentración del poder económico y político, elaborado por Gerardo Esquivel Hernández, bajo las siglas de IGUALES OXFAM México, facilitado por el Dr. Ricardo Rodríguez Dorbecker.
Diversos tratadistas encontraron que el origen, la primera riqueza, fue producto de la violencia, la apropiación de tierras y recursos por la fuerza, así como la gente para trabajar en lugar suyo es decir, de los vencedores.
Enseguida esa riqueza original se multiplicó por el trabajo de otros, esos esclavos de la guerra o de la paz, en cierta manera igual a los trabajadores de la actualidad, no bajo el signo de la servidumbre o la vieja esclavitud, sino por medio del dinero a cambio de un salario o de un sueldo.
Aunque para conseguir un aumento de esa riqueza, es necesario que el capital, el sueldo, las instalaciones, equipos, maquinaria, y otras manifestaciones del trabajo cristalizado antes, se aplicara a los esfuerzos y habilidades de nuevos trabajadores, a los que se les paga una parte solamente del valor de ese esfuerzo- trabajo -experiencia y calificación.
De modo tal que los trabajadores no contarán con los medios de comprar para retirar la totalidad de la producción que se obtiene y los contratantes del trabajador se quedan con la mayor parte de el valor de tal producto, para los gastos de mantenimiento y reposición de instalaciones y equipo, los pagos a los capitalistas y lo correspondiente al pago de su trabajo. Así que los rentistas verán aumentado y mejorada su capacidad económica o material.
Pero la economía tendrá una sangría, un menoscabo de recursos cada vez mayor, en tanto no destinen sus sobrantes a montar nuevas fuentes de producción- salarios, para conseguir el equilibrio de la economía: producción- consumo, merced a las reinversiones.
La acumulación de riqueza parece una enfermedad crónica degenerativa, que quien la sufre nunca se satisface del ansia de ganar dinero y acumular propiedades, pero muy pronto deja de sentir la responsabilidad que tiene con sus capitales, de generar más y más actividades productivas y por el contrario se distrae con cosas superfluas y aún absurdas por cuanto jamás las disfrutará plenamente.
Distorsionan el aparato productivo nacional y favorecen a los productores de países extraños, abriendo la brecha entre los capitalistas mexicanos y los consumidores del país, brecha de por sí demasiado amplia. Mucho más que en otros lugares, según señala el estudio referido y superficialmente comentado.
Ese afán de lujos y acumulación de propiedades lleva a niveles absurdos de enormes propiedades territoriales sin utilizar, construcción de viviendas sin uso o con espacios muertos o carentes de sentido practico; la administración de ellos de manera alguna consigue atenuar sino en ínfima proporción la necesidad de la sociedad de empleos e ingresos.
Entre la gente sin trabajo ni ocupaciones útiles o positivas, con el exceso de ocio y la carencia de recursos, prolifera la delincuencia y actividades ilegales.
Porque, por si hiciera falta, la gente que puede, desarrolla negocios que facilitan la subordinación, el esclavismo, el abaratamiento de la mano de obra, tales como la fabricación de alcoholes y estupefacientes, productivos en extremo, con los cuales, también si falta hiciera, compran favores de la autoridad, protección y fondos más o menos legales al gobierno, pero muy considerables. Se corrompieron los sindicatos, perdieron su función básica de proteger a los trabajadores y procurar su desarrollo y preparación, porque es más fácil negociar con pocos y sobornarlos, que atender las demandas justas y convenientes de esos trabajadores. El movimiento corruptor ha afectado al gobierno, como a las mismas empresas que sostienen a los agentes sindicales, ahora a su servicio.

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