fbpx

¡Rubén ordenó arreciar ataques periodísticos contra Humberto!

*** Mandó a sus subalternos echar toda la leña a la campaña de desprestigio contra el ex gobernador.-

ZOCALO
Rubén Moreira ordenó echarle más leña al fuego; desde su oficina se orquestaron los ataques periodísticos contra su hermano.

*** Se comenta desde hace tiempo que guardan una relación que parece cualquier cosa menos filial, y aunque no se pueda hablar de traición…-

 

    Se ha dicho de mil maneras diferentes, algunas muy claridosas, otras bastante jocosas, no pocas amargosas por lo que traen detrás y porque revelan más de lo que esconden, pero pocas tan simpáticas como aquella que decía Germán Dehesa: no es suficiente con que a mí me vaya bien… a los demás tiene que irles mal para que yo esté contento, ¿y qué mejor ejemplo de esta ambivalente situación que el todavía muy reciente caso del comportamiento de Rubén Moreira Valdés respecto de la detención en España de su hermano y antecesor en el cargo Humberto?

Dirían algunos politólogos, analistas de café descafeinado, con sustituto de crema y leche y edulcorantes artificiales, además de por supuesto gente interesada, que la actitud asumida por el actual titular del ejecutivo coahuileño fue la correcta: no decir ni pío, mantener la apariencia de ecuanimidad, hacer gala de oficio político, cuando que raspándole un poquito se encontraba la muy retorcida ambivalencia: que se lo lleve Pifas (al profe y hermano), pero no vaya a ser que suelte la sopa y vaya a ser como escatológicamente dicen los gringos: que la porquería le pegue al ventilador… y nadie se escape de salir manchado en su honra, en su hoja de servicios y en sus antecedentes penales.

Si realmente hubiera habido la seguridad de que Humberto Moreira no solo era inocente, sino que como la esposa del César tenía que parecérselo así a las autoridades judiciales españolas, no se hubiera dado la inapelable orden de cancelar el consejo político de la sucursal Coahuila del Partido Revolucionario Institucional que tenía programado celebrarse en Torreón; ya ve como es la gente de prensa, reunida la clase política, se hubieran lanzado como lobos hambrientos para sacar, no declaraciones aprendidas de memoria y repetidas como loro, ni versiones oficialescas repartidas como barajitas, mucho menos desplantes ni papelones que pretendieran convencer con la actuación lo que para todos los efectos, en ese instante era inocultable.

No, los colegas iban, van, vamos sobre la verdad que se transparenta, y esta no era otra que la preocupación por hasta donde pudiera llegar la persecución de la Audiencia Nacional, para la que ni siquiera un océano es suficientemente grande para evadirla.

La orden de Rubén fue de callar… para unos, para otros la orden fue de echar toda la leña a la campaña de desprestigio de Humberto, la cual es cierto, no se sustentaba en ningún hecho que no hubiera sido ya suficientemente difundido en algunos periódicos locales, y en otros del otro lado de la frontera, donde parece que adicionalmente a ejercer una libertad de expresión que acá cuesta mucho trabajo y es hasta peligrosa, da la impresión de que se regodean en señalar el mugrero que se puede encontrar en la política nomás cruzando el Río Bravo.

Medios de comunicación a todas luces afines al régimen, de repente se lanzaron a la yugular de Humberto Moreira, de quien no sabemos si estaba tan incomunicado como dicen que tienen al Chapo, pero a quien poca gracia ha de haber causado ese clima de linchamiento que podía rastrearse sin mucho esfuerzo al despacho del gobernador, para quien en pleno ejercicio de su capacidad de control, hubiera podido mandar que todos se estuvieran quietos.

No fue así, Humberto desde la soledad de su mazmorra (perdonando la lacrimosa licencia literaria) ha de haber tenido oportunidad de comprobar cuan dolorosas fueran aquellas palabras de José López Portillo: no te pago para que me pegues… o en este caso, no te mantuve cinco años para que ahora hagas cera y pabilo de mi persona y mi honra. Y aunque hoy como nunca es vigente aquella máxima periodística de que la prensa no se vende… se alquila, algo de vergüencita debieron sentir los que tan gachos se portaron mordiendo la mano que los alimentó tan generosamente.

Pero repetimos, no era cosa de la moralidad ni de la memoria de la clase periodiquera, sino de las órdenes recibidas y muy bien aceptadas de los personeros del hermano gobernador, con quien se comenta desde hace tiempo que guardan una relación que parece cualquier cosa menos filial, y aunque no se pueda hablar de traición… porque para bien o para mal sería muy difícil para un investigados y para un juzgador separar lo ocurrido en un sexenio un interinato y otro sexenio, donde eran las mismas personas las que todo lo manoteaban, y de tan hinchadas que les quedaban las manos, podían apelar al cuento chino de que les habían falsificado las firmas de los cheques y de las solicitudes de crédito (peritos aparte).

Quien sabe si en privado se habrán guardado las formas, digo eso de brincar de gusto porque al hermano que le dejó el estado en tan mala forma lo hayan metido al bote y no haber evidencia de que fue él que le pusiera el dedo, como que no suele ser muy bien visto, aun entre los más fieles colaboradores… nunca sabe uno cuando querrán cobrarse alguna afrenta real o imaginaria, o avanzar sus propias carreras pisoteando a los que antes los usaron de escalones.

Pero de que hubo felicidad, exultación y hasta oraciones a los santitos para que a los jueces españoles no les temblara la mano, la hubo, sí pero pueden más las cadenas de oración de las lideresas priístas que ya amenazaban fletar una carabela de la ruta 1-B para ir a rescatar al profe de las garras de la infeliz justicia española.

No me defiendas compadre, habría dicho Humberto cuando debió decir hermano, ya veremos con qué cara el Congreso del Estado y la Procuraduría de Justicia se tragan sus palabras de haber ordenado una investigación (otra, una nueva, ahora sí una con todos los elementos, una de a deveras) contra Humberto, cuando el principal elemento para dictar la libertad del profe fue ni más ni menos que una exoneración de la PGR a su favor que data del año 2014, donde decían que no solo no había nada en su contra durante su actuación como gobernador de Coahuila, sino que hasta las caries y el pie de atleta se le habían quitado, ante esas pruebas de descargo, ni llorar es bueno.

En fin, ya veremos si el siguiente abrazo que se den los Moreira es de orden político o filial, pero de que por ahorita anda por allí un gobernador con un genio de perros, no le quepa duda, y no se le ponga enfrente, porque hasta mordido puede salir, todo porque al otro no le fue tan mal como hubieran deseado sus enemigos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: