Aquellos Tiempos.-
Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán.-

Cuando caía el telón del siglo XIX, en un suburbio de Brooklyn, conflictivo condado de la ciudad de Nueva York, vino al mundo quien años más tarde se convertiría en un auténtico luchador en los campos beisboleros de aquellos tiempos y pilar indiscutible del cuerpo de lanzadores de los Yankees que en la década de los veinte lograron seis campeonatos y tres serie mundiales.
WaiteHoyt nació el 9 de septiembre de 1899 y formó parte del grandioso equipo neoyorquino que con la llegada de Babe Ruth cambió totalmente la historia del club que desde su llegada a la gran urbe en 1903, procedente de Baltimore, causaba lástima por los contados triunfos que obtenía durante el campeonato y por supuesto nunca llegó a disputar una serie mundial. Era considerado como un club de segunda división.
El eqyuipo jugó en Nueva York con el sobrenombre de “Haighlanders” desde 1903 hasta 1912, año este último en que se apuntó 50 triunfos a cambio de 102 derrotas. Al siguiente año mejoró sus números muy ligeramente con 57 victorias por 94 descalabros, jugando ya con el nombre de “Yankees” y con una directiva más dinámica que buscó darle a la ciudad un equipo competitivo que arrastrara a las multitudes al estadio.
Originalmente los Yankees carecían de parque propio y jugaban sus partidos como locales en el Polo Grounds, casa de los Gigantes que por esa época pasaban sus mejores años comandados por John McGraw, a quien nada le preocupó la competencia de un club que generalmente perdía el doble de juegos de los que ganaba.
Pero los propietarios de los Yankees estaban empeñados en tener un club ganador y poco a poco fueron redondeando el equipo que para 1919 subió escalones en la tabla de posiciones y terminó en el tercer lugar de la Liga Americana.
Fue su mejor record desde su llegada a la progresista ciudad, después de 17 años de andar rodando los últimos lugares.
En 1920, los Yankees adquirieron de los Medias Rojas de Boston al formidable lanzador y bateador George Herman (Babe Ruth) que al año anterior había conectado 29 cuadrangulares con los bostonianos y que en su primera temporada con los “Mulos de Manhattan” se destapó con 54 palos de vuelta entera, una cantidad increíble u fabulosa para aquellos tiempos en que batear arriba de 20 jonrones era gran hazaña. Aún con el bateo del “Bambino” los Bombarderos del Bronx no llegaron a la serie mundial que fue para los Indios de Cleveland quienes batieron a los Dodgers de Brooklyn en el Clásico de Otoño cuatro juegos a tres.
Al siguiente años, los mismos Medias Rojas de Boston, que además de Ruth, ya habían transferido a los Yankees al lanzador ganador Carl Mays, vendieron a los neoyorquinos al joven pitcher WaiteHoyt, un inteligente monticulista que a la edad de 15 años fue firmado por los Gigantes de Nueva York y luego lo soltaron para sufrir su venganza en esa inolvidable serie de 1921.
Los ocho juegos de la serie que se año, como los dos anteriores fue programada de nueve juegos para acreditar el triunfo al primer equipo que obtuviera cinco victorias, todos se llevaro a cabo en el Polo Grounds de la “Babel de Hierro”, pues como ya hemos dicho antes, los Yankes carecían de estadio propio y los Gigantes les rentaban su parque cuando jugaban en casa.
No obstante que los Gigantes se llevaron la serie mundial cinco juegos a tres. El inmenso WaiteHoyt se apuntó dos de las tres victorias de su equipo y tuvo una derrota. Lo sorprendente y grandioso es que el lanzador derecho de los Yankees, no permitió ni una sola carrera limpia en 27 entradas que lanzó durante el clásico.
Hoyt blanqueó a los Gigantes en el segundo juego que ganaron los Yankees tres carreras a cero. También ganó el quinto encuentro 3 carreras a una y perdió el octavo encuentro una por cero; ambas carreras, la del quinto juego y la del último, fueron sucias, es decir, se anotaron por errors y bases por bolas, por lo que su récord en esa serie mundial fue de cero carreras limpias admitidas en tres partidos completos.
En 1922, los Gigantes volvieron a pasar sobre los Yankees de Ruth y hoyt en la serie mundial. Para el siguiente año, los bombarderos del Bronx estrenaron su propio parque: El YankeeStadium, la casa que Ruth construyó y se alzaron en la victoria en la serie mundial contra sus odiados rivales, los Gigantes de Nueva York que cayeron por cuatro juegos a dos.
En 1926m volvieron los “Mulos de Manhattan” a la serie mundial, ahora se enfrentaron a los aguerridos Cardenales de San Louis, que no obstante los cuatro cuadrangulares de Babe Ruth y el gran bateo de Lou Gehrig, que ya empezaba a destacar como uno de los grandes de todos los tiempos, cayeron ante los “Pájaros Rojos” en siete juegos. WaiteHoyt ganó un partido y perdió otro en esa serie.
Inolvidable fue para los aficionados de la Unión Americana el año de 1927 y más para los neoyorkinos que disfrutaron de una temporada grandiosa. Los “Mulos” deleitaron a la fanaticada en todos los renglones, Babe Ruth y Lou Gehrig el dueto más explosivo que ha existido en este deporte, conectaron nada menos que 107 cuadrangulares, El Babe impuso nuevo récord con 60 palos de vuelta entera y el “Caballo de Hierro” en su tercera temporada en grandes ligas envió 47 batazos a las gradas de los jardines.
WaitHoyt por su parte, fue líder de ganados con 22 triunfos en la temporada y segundo en carreras limpias permitidas con promedio, de 2.28 en nueve entradas. En la serie mundial y se alzó con un triunfo sin derrota. Los Yankees limpiaron a los Piratas de Pittsburgh en cuatro juegos seguidos.
El último año que Hoyt fue al Clásico de Otoño con los Yankees fue en 1928. Ese año se vengaron de los Cardenales de San Louis que los habían derrotado dos años antes y como a los piratas, los humillaron en cuatro juegos seguidos. Dos de esos triunfos fueron para Hoyt.El luchador monticulista todavía volvió con los Atléticos Philadelphia para enfrentarse en la serie mundial de 1931 a los Cardenales que los vencieron cuatro juegos a tres. Después de 21 años en la gran carpa donde acumuló 237 victorias a cambio de 182 derrotas, WaiteHoyt se retiró en 1938 y se convirtió en hábil comentarista deportivo de los Rojos de Cincinnati por 24 años. Fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en 1969 y murió en la ciudad de Cincinnati, Ohio el 25 de agosto de 1984. Fue un auténtico competidor y estrella del montículo.

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