La Quimera de Pep.-
Escribe: José Luis Cuevas

La temporada decembrina se avecina y una de las característica de ella es la bonanza que trae tras de sí, además de ser por sus características una época portadora de luz, esperanza, calidez, recuerdos y hasta buenas noticias.
La estación en la que los corazones de las personas se ablandan… incluso el de los políticos. Y en ese marco ha surgido durante los pasados días una iniciativa que si bien comenzó como una sentencia con tentativa a las elecciones del próximo año, se ha convertido ya en una puja al mejor postor, teniendo tras de sí un asunto de urgencia que se ha postergado durante décadas.
Y es que el Consejo Coordinador Empresarial dio el visto bueno a la iniciativa de incrementar el salario mínimo en México (o lo que quede de él) por parte de COPARMEX, esto para situarlo en 89.35 pesos diarios; estando aun pendiente la aprobación de la CONASAMI.
Y es que es bastante interesante que se proponga subir el sueldo de los trabajadores en el país, y más aun viniendo del gremio de los propios empresarios; sin embargo a este tren no ha partido con asientos vacios porque a él se han sumado (sin perder tiempo) entre otros, los partidos políticos. Teniendo un claro ejemplo en las declaraciones de Alejandro Ojeda, quien manifestó que se están dando las condiciones para un incremento del salario.
¿Cuáles serán esas condiciones? ¿Disminución del consumo en el nivel agregado? ¿Pérdida en la confianza del consumidor o del productor? ¿Disminución de las ventas? O sea en las cifras, que finalmente hay a quienes sólo eso les interesa
Desde luego que esta reevaluación salarial es esta una de las tareas que se han postergado durante muchos años por no estar sugeridas en los manuales macroeconómicos contemporáneos debido a sus posibles efectos sobre el agregado económico; es decir temiendo que se dispare la inflación. Sin embargo el fenómeno inflacionario no es negativo, es inherente del sistema económico y responde además a otras variables, como es la circulación del efectivo.
En síntesis ¿qué estarán viendo los tomadores de decisiones sobre el consumo, que han recurrido a medidas alternas al dogma seguido en los últimos años?
Para mantener o provocar una estabilidad económica en el país, es necesario fortalecer el mercado interno, no sólo en términos de producción sino atendiendo al consumo de las familias. Si el consumo ha disminuido la respuesta es bastante clara: ya no alcanza; y dirán los más experimentados, nunca ha alcanzado.
Hasta la próxima.

Deja un comentario