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Calderón, oficioso mercenario

Escribe: Alfredo Reyes Ramos.-

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Mal momento escogió Felipe Calderón para pretender llegar a Cuba como paladín de la “libertad y la democracia”, el pretexto que siempre esgrimió Estados Unidos para imponer dictaduras militares durante la Guerra Fría en la mayor parte de Latinoamérica, exceptuando a Cuba, tras el triunfo de la revolución dirigida por Fidel Castro Ruz.

Y es que la pretendida incursión en Cuba por parte de Felipe Calderón, de Luis Almagro, secretario general de la OEA y de la ex ministra chilena Mariana Aylwin, fue una verdadera provocación por todo lo que representan estos personajes.

Para empezar, Felipe Calderón es hoy el cuadro político más importante del PAN, el partido que desde el poder en el sexenio de Fox, expulsó a Fidel Castro de México en una acción rastrera para agradar a George W. Bush. El mismo partido que desde el poder permitió la fuga del anticastrista cubano Luis Posada Carriles, autor del atentado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación, donde murieron 73 pasajeros. Asimismo está la evidencia de que tanto Vicente Fox, como Felipe Calderón, celebraron la muerte de Fidel y de que ambos ex presidentes mantienen estrecha relación con los cubanos anticastrista de Miami, los únicos latinos de EU que votaron por Donald Trump.

Con respecto a Luis Almagro, titular de la OEA, es una aberración que pretenda recibir un “premio” en territorio cubano a sabiendas de que en 1962, Cuba fue expulsada de la OEA y que todos los países miembros rompieron relaciones diplomáticas con la Habana, siendo México el único país que mantuvo relaciones y que votó en contra de la expulsión.

De Mariana Aylwin basta decir que es hija del ex presidente chileno Patricio Aylwin mismo que, en su momento, alentó el golpe militar de Augusto Pinochet y que los Aylwin son miembros de la Democracia Cristiana y de la ODCA, militancia enemiga de la Revolución cubana.

Y es que éste asunto de Calderón es muy diferente al del ex presidente Lázaro Cárdenas, que en abril de 1961 pretendió ingresar a Cuba para luchar contra los mercenarios que atacaron playa Girón, invasión organizada por el exilio de Miami y la CIA, sólo que los vuelos México-Cuba se suspendieron por la crisis, quedando el general Cárdenas varado en el aeropuerto de la capital.

En el caso actual de Calderón se puede decir que es muy clara su pretensión de buscar el beneplácito de Donald Trump en su desmedida ambición de gobernar de nueva cuenta este País a través de su esposa Margarita, beneplácito que es fundamental para cualquier aspirante a la Presidencia de México, como lo obtuvo Ávila Camacho por el activismo anticomunista de su hermano Maximino en Puebla.

Es lamentable el oportunismo de Felipe Calderón cuando provoca la confrontación de la derecha mexicana con un país hermano en éstos tiempos en que la amenaza de Trump nos obliga a buscar la unidad latinoamericana.

Los panistas en el poder, por acción u omisión, permitieron que el terrorista Luis Posadas Carriles se internara en México por Quintana Roo y cruzara el territorio nacional para refugiarse en Miami. Aún así, las acciones de este cubano son las de un sedicioso rebelde que quiere derrocar al gobierno de su país. Calderón, en cambio, actúa como un mercenario oficioso pretendiendo cambiar en Cuba lo que no pudo cambiar en México y, peor aún, buscando el beneplácito de Trump y sus halcones, pese a todo el mal que han desplegado contra México.

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