
Noticias de la Aldea.-
Fidencio Treviño Maldonado.-
“No sólo de pan vive el hombre”
Pasaje bíblico.-
Desde tiempos inmemorables, someter a los pueblos era de dos maneras: por la violencia y por medio del hambre, inclusive nuestros tatara bisabuelos, los Aztecas, fueron derrotados por el hambre al estar encerrados y cercados por las aguas, cosa que sigue pasado en miles de batallas y guerras.
Los gobernantes de muchos países sostienen sus reinados a base del terror, el miedo que inspiran sus cuerpos de seguridad y la racionalización del alimento, esto como parte de la conducta y naturaleza del hombre.
Ahora que nos preocupa más la tecnología desechable, mecánica y plástica estamos descuidando lo esencial: la alimentación. Una población que engulle todo tipo de alimentos de tierra, aves y mar, así como cientos o miles de derivados o subproductos que se obtienen de los vegetales y animales.
La guerra por tener monopolios no tiene límites, ni fronteras y va desde los productores de semillas, fertilizantes, plaguicidas y su conservación, hasta lograr subproductos ajenos a la alimentación con la comida, el caso de la soya, el arroz, caña de azúcar y el maíz entre otros como materia prima de combustible y aceites para uso en variados tipos de motores.
Lo utópico del juego de tener o no qué comer, es que en el mundo somos 2 mil millones de gente obesa (gorda) y otros tantos con diabetes (glucosa en la sangre) es decir, escasea el alimento, sin embargo la sociedad cayó en una alimentación comercial, con endulzantes y conservadores sintéticos, con sabores artificiales en comida preparada en este juego del hambre y la gula.
En los juegos del hombre también están la sed y el hambre que el pueblo tiene de justicia, tal vez con alguna pizca de venganza al ver como la impunidad se pasea olímpicamente en los recintos de justicia y que en este país los hombres y mujeres que llevan la espada en una mano, en la otra la balanza y una venda en los ojos, como lo es el símbolo de la justicia, sueltan la espada, tiran la balanza y se quitan la venda de los ojos para ver los ceros del papel y el tamaño que tiene el lingote de oro y hacer de la justicia una ramera que cabalga en la bestia desvergonzada de la impunidad, en donde el hambre de justicia crece cual oscuro pantano de corrupción e indolencia ante cientos de miles de familiares que, famélicos, buscan alimentar al menos su consciencia con el sentimiento de ver que los vericuetos políticos y burocráticos de nuestra justicia cumpla su punible cometido.
Ante eso, en nuestro país nos avergonzamos millones de hombres y mujeres, de eso, es el hambre y la sed de justicia y ese es el juego en el que los protagonistas son nuestra Casta Divina y los árbitros los dueños de todos los entornos mediáticos que se encargan de cubrir y encubrir las miasmas de los monifatos y onagros que tienen al pueblo con la mesa vacía, bueno en millones de hogares ni mesas hay. Los juegos del hambre llegan hasta la simulada democracia, a lo que se cree o al menos en filosofía «que poder es dimanado por el pueblo», cosa que en cada efecto electoral podemos ver como la mentira de los que pregonan la democracia, cual si fuera liga se alarga y nunca se rompe.
El mantener el juego eterno de la perinola es la treta de nuestros gobernantes, ellos la tiran y siempre les cae «toman todo», mientras el «todos ponen» le toca al pueblo.
El presupuesto para el país es de orden de 5 billones de pesos, cifra increíble para un gasto que en su aplicación sacaría muchos déficit y taparía cientos de pozos, pero resulta que de entrada el gobierno se lleva sólo un 10 % que son 500 mil millones de pesos y esto lleva consigo el empobrecimiento y atrofiamiento de las capacidades del alma y, tal como ha sucedido ahora en el país con el muy endeble sistema que gobierna, sostenido por endebles alfileres y que comienza a precipitarse cuando sus mentiras, promesas, proyectos, reformas, incluyendo los mitos pierden su valor.
Nuestra sociedad está en el mismo conflicto de Hamlet , aquel personaje de Shakespeare de “ser o no ser” en donde tiene que escoger: “La fortuna injusta o un torrente de calamidades”, es decir, “To be or not to be”.
Este, señores, es nuestro mundo, es el futuro que como presente está aquí y ahora, en donde el HOMBRE fabrica los juegos del HAMBRE. Sugerencias y comentarios; kinotre@hotmail.com

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