EN EL NOMBRE LA PENITENCIA

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

baile

El domingo pasado, día por lo demás de descanso para la mayoría de la gente, con excepción de los grillos, que andan enloquecidos con el proceso electoral que culminará el próximo 4 de junio, ocurrió el enésimo hecho de violencia criminal en la ciudad de Torreón. No debería extrañarnos lo más mínimo, las bandas del crimen organizado, los delincuentes desorganizados, los profesionales y los amateurs, si algo tienen es que no respetan ni horarios ni calendarios, es más, no respetan ni las formas, ni el sagrado día de flojera, así que no, sorpresa lo que se llama sorpresa no debería haber, sin embargo el incidente no deja de llamar la atención.

La nota es escueta como lo son cada vez más las de la sección policiaca, los colegas de la nota roja se cansan ya de darle vuelta a las mismas palabras siempre, ya ni los sinónimos son suficientes para tratar de darle brillo periodístico a lo que se ha vuelo el pan nuestro de cada día, el que en la Perla de La Laguna, la gente se siga matando de manera a cual más de violenta, sea que se trate de las siempre peleadas bandas rivales “que luchan por el control de la plaza”, sea que se trate de víctimas inocentes que estaban en el también proverbial lugar equivocado a la hora equivocada. ¿muertes que lamentar?, sí todas y cada una de ellas, por más que para el frío sistema de contabilidad de la seguridad pública, no sean más que un dato negro que agregar al que se suele presumir cuando va a la baja, el de asesinatos, y cuestionar cuando va a la alza, como últimamente, que con cierta sorna los colegas califican de “se ha disparado”…

Pues bien, el caso es que según la nota, unos fulanos a quienes solo se identifica como civiles, portando armas de fuego a bordo de una camioneta, se le emparejaron al “hoy occiso” Juan Manuel Herrera Romo, que domingueaba por las calles de Torreón en una bicicleta. Según la escueta crónica, sin siquiera molestarse en detener el vehículo, le hicieron varios disparos, acertándole por lo menos con dos de ellos, que le ocasionaron la muerte de forma casi instantánea.

Como decíamos, ya no hay respeto, ni para el domingo, ni para los deportistas que con la mejor intención del mundo, salen a ejercitar el cuerpo por calles que, piensan en su ingenuidad, son lo suficientemente seguras como para dar un paseo. Hasta el momento no sabemos qué motivos tendrían los sicarios, porque fueron sicarios, para victimar a Herrera Romo, pero al menos en su propia opinión, él no se sentía blanco potencial de las bandas criminales que regentean Torreón, esas mismas a las que las autoridades les hacen los purititos mandados. Si hubiera sido el capo de tuti capi, el jefe de plaza, el líder de los malos, el que usted guste, seguro que no se aventura por esas calles de Dios sin escolta armada y vehículos blindados circulando como El Grande por su casa.

Hasta allí el caso de Juan Manuel, y decimos hasta allí, porque con casi total certeza podemos aventurar que las investigaciones pararán en nada, el expediente se irá quedando debajo de los nuevos que vayan acumulando al paso de los días, las semanas y los meses, pero algo hay de curioso en el asunto, y no nos referimos a que las cosas hayan cambiado tanto en la forma de matarse en Torreón, que antes eran los sicarios los que andaban a pie, en bici o en moto y se le emparejaban a un carro para allí abrir fuego con una pistola, no ahora desde una Suburban, una Explorer, una Navigator se van sobre un triste ciclista que no tiene más que la camiseta que oponer contra las balas Full metal jacket de los fusiles AK-47 mejor conocido como cuerno de chivo me hago unos tamales. No, lo folclórico del asunto es que estamos en época de efervescencia política, y ¿a que no adivina como se llama la coalición de partidos que pretende hacerse del poder, que ellos mismos, sus alelotes y algunas encuestas pagadas consideran que tiene la gubernatura del estado, las principales alcaldías y el congreso local en la bolsa?, sí, ni más ni menos “Por un Coahuila Seguro”… luego de poner lo que será la última nota que aparezca en los medios sobre Juan Manuel Herrera junto al membrete de la coalición que busca llevar al poder a Miguel Ángel Riquelme, para más señas exalcalde de esa tristísima tierra de nadie que es el municipio de Torreón, como que encontramos más de un contrasentido, más de una burla bizarra, más que un intento de engañar con la verdad, verdad que no es otra que la probabilidad de que la violencia lagunera pudiera extenderse como metástasis al resto de Coahuila, donde tampoco se bailan mal las colombianas, pero donde todavía los cuetes truenan menos fuerte.

No estamos pronosticando nada, eso no se nos da, lo único que estamos señalando es la mala, la pésimamente desafortunada elección del nombre de la coalición que lleva al PRI como ariete y sus rémoras como estorbo, cada muerto, violada, secuestrado, desaparecido de aquí al día de la elección, será una mancha sobre el cada vez menos lustroso membrete de “Por un Coahuila Seguro”. Y sí, dicen que es malo cambiar de cuaco a mitad del río Nazas… pero para ellos es más peligroso tratar de llegar con ese hasta la otra orilla, cada muerto es un clavo en su ataúd, así que idea de la remuda no suena en este caso tan mal.

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