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Falta hacer política de verdad

La quimera de Pep.-

Escribe: José Luis Cuevas

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El vértigo, la algarabía, la adrenalina, y todas esas sensaciones que pueda provocar una competencia suelen disparar los sentidos y con ello la búsqueda de recursos para mantenerse en  contienda, sea cual sea el giro y las características de esta. Desde luego que las de corte electoral no son la excepción.

En el país (como en otros lugares del orbe) hemos escuchado de todo y, lamentablemente, en ocasiones se ha visto rebasada la barrera del asombro. Con ello podríamos citar muchos ejemplos, algunos –incluso- poco novedosos, debido a que por su efectividad suelen utilizarse con frecuencia, lo cual provoca una erosión que los catapulta a lo chocante.

En esta ocasión he seleccionado casi de manera inconsciente, debido a la intensa presencia de las campañas en los medios,  uno de esos recursos que me parece muy interesante debido a que provoca una lluvia de ideas al respecto. Un candidato a gobernador menciona en un spot para los medios (entre otras cosas) que él propone: Menos política y más carácter, lo cual podemos complementar con el prometer que ‘no le tiembla la mano”.

¿Cuál es la concepción que tiene sobre la política? La política debe buscar ser ecléctica, no por ser indolente o para manipular sino para conciliar intereses, para la búsqueda del tan anhelado equilibro, no sólo el económico que es por ya mismo muy importante, sino que abarque el ancho de las decisiones de un puesto de tal envergadura. El hacer política requiere de ser visionario, de adelantarse en los tiempos para esquivar y planificar lo que corresponda. Entre otras tantas virtudes que deben hacer presencia, cual si fuera un arte.

Lo que entiendo entre las dos frases es que su fuerte es el mantenimiento correctivo de una sociedad y no el preventivo (haciendo analogía de maquinaria y equipo). El correctivo se puede arreglar a garrotazo y por la fuerza pero el preventivo requiere persuadir, requiere educar y crear hábitos; convencer con la palabra, porque las palabras son mágicas y usarlas -en potencia y plenitud- no es  tarea sencilla. Las palabras pueden declarar amor o la guerra, y si no se sabe utilizarlas se cae en la ambigüedad que no hace más que crear vacios y lagunas de los cuales ya tenemos suficientes.

Es de suma importancia el tener fuerza de voluntad y el carácter para la toma de decisiones difíciles pero no debe tergiversarse con el uso excesivo de la fuerza como recursos para mantener el orden.

No, señor. Se necesita más dialogo, más escuchar y sensibilizar. Se necesita más organización, se necesita saber hacer política de verdad.

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