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Incomprensible no poner fin a la criminalidad contra periodistas

asesinados

MUERTE A PERIODISTAS.-

¿Ocurre con los periodistas lo mismo que en cualquier otro gremio? Que lo conforman persona buenas? Malas y regulares, seguramente sin excepción alguna. Incluye por supuesto a las organizaciones religiosas, que deben ser los guardianes de la preservación de valores, la moral y la elevación de la condición humana individual y consecuentemente la social.

Y entre los buenos periodistas se deben contar no los más cultos ni los populares, sino aquellos que se consagran a mejorar la sociedad, señalando cuantas anomalías perciben como son los robos, asaltos, extorsiones, vicios, crímenes, etc., que cometen personas y grupos poderosos, que son minorías en la sociedad.

Pequeños grupos que son detentadores del poder y la riqueza, que propician actividades que les reditúan dinero, s, seguridad y lujos.

Para lo cual, además de ilícitos e ilegalidad, propician la ignorancia, la injusticia, la explotación y toda suerte de criminalidad y actividades antisociales.

Los periodistas, encargados de divulgar la verdad igualmente lesionan los intereses de los poderosos, al ser afectados en sus actividades delictivas o peligrosas.

Con lo que se enfrentan con sus poderosos intereses económicos y sus fuerzas, volviéndose víctimas, cuando son servidores de la sociedad y de la conservación de valores que la hacen más perdurable y fuerte.

Y son victimas cuando presa de la delincuencia se encuentran con la impunidad, a su vez propiciada por esa pequeña parte social que es el hampa y los intereses económicos abusivos.

Los periodistas sacrificados, impunemente asesinados, no son los escritores más brillantes y conocidos, sino los más valientes y honrados y son los héroes civiles desconocidos por denunciar los malos manejos que registran de la sociedad.

Resulta incomprensible que no ponga remedio a la criminalidad contra periodistas, si se conoce su actividad, sus investigaciones son de dominio público, especialmente de las policías e investigadores y año con año se aumenta el número de los sacrificados, sin determinación de los responsables directos y de los interesados y beneficiarios.

Hay cientos de miles de elementos policíacos en el país, distribuidos convenientemente, muchísimas personas en tareas de investigación criminal y jueces y auxiliares a quienes compete lo mismo la preservación del orden público que la solución de casos criminales y los resultados son insignificantes.

Cualquier comentario sobre el particular generará peticiones de aumentos presupuestales para el ramo, pero es injustificado porque se cuenta con veredero ejército y cuesta muchos millones de pesos anualmente. México se considera en las cifras a la policía federal y las ramas del ejército.

Cabe decir que en la falta de resultados se ventila complacencia, por lo que no hace falta más recursos ni económico ni humano. Solo seriedad, responsabilidad, justicia.

Casos a los que se dedica mucha gente y tiempo, se aprecian con datos de persecución de delincuentes durante meses, años y los avances insignificantes.

Como resultado de la ineficiencia e impunidad resultante, hay pobreza, hambre, problemas de toda índole sin resolver.

Y si faltaran fondos económicos, hay una mina inagotable en burócratas sin trabajo importante que realizar, tareas de importancia secundaria o menor aún que hay que abandonar a la brevedad y algunos llevan decenios sin resultados significativos para la sociedad.

Sin embargo la criminalidad se ejerce sin medida en el país y los instrumentos aplicados para atenuarla no tienen éxito significativo, procuradurías especiales, leyes para proteger a menores y a mujeres, con lo que se puede llegar a sospechar la convivencia de la policía con la delincuencia o la delincuencia infiltrada en el gobierno, que explicaría la lentitud de las investigaciones y soluciones o su precariedad.

La participación de las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia organizada, lamentablemente no ha sido suficiente para disminuirla, de lo que se deduce que con su concurrencia no basta para subsanar la inseguridad nacional.

Pero resulta evidente que se carece desde hace 10 años de un ejército para cubrir los asuntos que le competen a las fuerzas armadas.

El gobierno con todas sus dependencias, recursos y personas, incluyendo la diplomacia y Relaciones Exteriores, ha sido incapaz de conseguir del gobierno norteamericano que controle la venta de armas a los mexicanos.

Y en lo interno, no consigue evitar que los particulares dispongan de armas y parque, con todo también las trabas legales y administrativas a su disposición.

La frecuencia del decomiso de armas “deficiente. Y se considera un delito mayor que los particulares dispongan de esos elementos.

Si las atenciones a los reclusorios resultan inútiles para preservar el orden interno y en lugar de ser útiles esos centros para rehabilitar o castigar, no sirven para otra cosa que especializar a las personas en delitos, en crear relación y compromisos, intereses, entre cuidadores y malhechores. Y esto dada su concentración, debería ser más sencillo de resolver.

Esos héroes anónimos, dignos de homenaje y permanente recordatorio, sin que ni siquiera eso se haya hecho, sucumbieron por descubrir acciones de narcotraficantes, de empleados y funcionarios de diferentes niveles en cuanto a negocios irregularidades, obras deficientes, desviaciones de fondos públicos, de enriquecimientos desmedidos.

Por decir verdades que pudieran perjudicar a sus autores en su dudosa reputación, en su comprometida honorabilidad, o en sus intereses económicos sin justificación de derecho.

Los menos de esos victimados lo fueron por molestar a personas importantes, simplemente molestar, o tratar de ofender a gente relevante, sin llegar a denuncias.

De donde se desprende que posiblemente falte alguna ley en el abultado volumen de la legislación mexicana para que el periodista respete la personalidad y los asuntos particulares de la gente pública o que los investigadores de actos reprensible o delictuosos no se tomen la molestia de tomar en serio las denuncias de los servidores de la colectividad por conducto de la cuestionada verdad y honradez se atreven a escribir o divulgar por los medios electrónicos.

Lo anterior por cierto que no es de reconocer que el mal es característico de países pobres, seguramente debido a que en ellos hay más injusticias y mucho más que denunciar y protestar.

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