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VENDE CARO TU AMOR… AVENTURERA

Este el momento ideal para que Guadiana, Guerrero y Pérez piensen en mercar caro su amor…

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

aventurera

Comprobado, la política en general, la política como se hace en México y la que estamos presenciando en estas semanas y meses en nuestro montón de arena coahuileño, es un cochinero. Que no es nada que no supiéramos desde “endenantes” como dicen que decía el ranchero, lo que da tristeza y un poco de repugnancia, es darnos cuenta de que las cosas nomás no tienen para cuando mejorar. En efecto, reformas políticas van, reformas electorales vienen, y por los resquicios y las lagunas que dejan los legisladores por cuenta de sus partidos, se cuelan las estrategias más desaseadas que pueda uno imaginarse.

Con tanta campaña roja, amarilla, gris y negra emprendidas desde los cuarteles de cada uno de los aspirantes al puesto de gobernador, algunas de ellas rayanas ya no solo en lo informativo o desinformativo y ni siquiera en lo morboso, sino en lo pornográfico, la población de potenciales electores tienen un sentimiento que se parece demasiado al “asquito”, otra palabra del lexicón político puesto de moda por uno que fuera recalcitrante gobernador de Jalisco, y tanto que lo que menos quieren es acercarse a las urnas el próximo 4 de junio, pues su voto equivaldría a legitimar a un cuate sobre el que han salido a relucir trapitos sucios, trapotes cochinos y hasta sábanas imposibles de sacarles el cochambre.

Pero de que han servido las campañas negras, han servido, pero no para lo que sus patrocinadores deseaban. Tal cual, no han tirado a nadie a la lona como para dar por seguro que no podrá levantarse, como tampoco han logrado elevar a su candidato, el que les paga, el que esperan los saque de pobres proporcionándoles graciosamente un hueso que roer a sus anchas el sexenio que entra. Así las cosas, para todos los efectos prácticos, existe un empate que los estadísticos y los ignorantes (o sea los mismos) llaman “técnico”, entre Miguel Ángel Riquelme candidato del Partido Revolucionario Institucional, y su cauda de partidos morralla que ni la pena merecen de enumerar por sus respectivos nombres, y el del Partido Acción Nacional Guillermo Anaya Llamas y su cohorte de partidos bonsái.

Ni las carretadas de dinero tirado al caño para financiar encuestas han logrado darle a ninguno de los dos la seguridad de que será el que el próximo gobernador de Coahuila, lo cual los tiene al borde del proverbial ataque de nervios, del lado peligroso del ataque, vale decir. Encuestas van, encuestas vienen, diseños metodológicos clásicos, de vanguardia, riesgosos, conservadores, novedosos o lo que sea, ninguno de ninguna casa encuestadora, puede reducir los márgenes de error como para decir, el triunfo es seguro para fulano, y eso es algo que gente tan prominentemente pomadosa, no está acostumbrada a lidiar, llegando al extremo de preguntarse ¿vale la pena tanto desgaste?

Ah que tiempos aquellos en los que el candidato a gobernador podría erigirse con un incuestionable dos a uno, un aplastante y humillante tres a uno, de eso hoy no queda nada, y hoy que nos hace el favor de leer estas democráticas líneas, no es más que una añoranza.

Esta situación ha puesto al sistema político coahuilense, y de pasada al del país que no quiere más broncas de las que ya tiene en el fuego, en una posición más que difícil, primero por no saber con quien se las va a tener que entender a partir del día 5 de junio en la sucursal Coahuila y el precedente que podría estar sentando para la elección presidencial del 2018, pero además, sea quien sea, que gane por una cantidad mínima de votos, no podrá quitarse el estigma de haber triunfado con una cantidad entre mínima e insuficiente de sufragios, lo que automáticamente lo marcará como un gobernante débil, sin apoyo ciudadano, que no se podrá quitar en seis años de tratar de gobernar a un pueblo bronco y un sistema todavía peor.

Esta debilidad de los candidatos fuertes con sus partiditos satélite, de repente ha proyectado a otros candidatos en contienda, que a lo mejor podrían, abandonando la carrera y apoyando a uno de los dos mencionados como fuertes, hacer la diferencia, permitiéndoles que el triunfo sea ahora sí inobjetable. Esto tampoco es ninguna novedad, y hasta se le conoce con aquella frase de canción “vende caro tu amor aventurera”, y henos aquí, a un mes de los comicios, con tres aventureras más que codiciadas por el PRI y por el PAN, que para acabarla, en algún momento fueron despreciadas, perdón despreciados por los que ahora les andan rogando.

Nos referimos por supuesto a Armando Guadiana Tijerina, que sí, como independiente y mientras lo fue, supo arrimarse bastantes simpatías entre los que no gustaban de tener nada que ver con los partidos establecidos. Guadiana siendo priísta de origen, se enemistó no tanto con el PRI como con el PRI controlador por los hermanos Moreira, él solo y/o con el sello de MORENA, bien podría convertirse en esta elección, en la tercera fuerza electoral en Coahuila, que no es mala nota, pero tampoco es hacerse del poder como él quisiera, ahora que si se trata de vender el amor… a lo mejor podría lograr prebendas que no es que necesite, ¿pero a quien le sobra ser el consentido del régimen?, es difícil que se incline por Riquelme por la asociación que este no puede negar ni quitarse con el clan Moreira, pero no hay imposibles en política, donde además, todo se vale.

Otro caso es el de José Ángel Pérez, de quien se dice que es el candidato más razonable en la contienda, de no ser porque anda con el membrete equivocado, el del PT. Incluso ya se ha dicho que está barajando el abandonar la competencia que da por perdida, para sumar esos votos a algún otro candidato, que podría ser Anaya, por alguna afinidad que le quede todavía con el que fue su partido, el de Acción Nacional, esos votos laguneros podrían caerle muy bien a las posibilidades de Memo de ser gobernador, y realmente a José Ángel no le sirven para comprarse una cerveza en día de ley seca.

Y bueno, ya que en esas andamos, el que parece que más influencia trae en el electorado minoritario es Javier Guerrero, que a su poco o mucho público ha logrado sumar el voto corporativo, al voltearle el chirrión por el palito al PRI, su expartido, con el apoyo que le ha brindado la CTM en distintas regiones, tendencia que todavía puede crecer, para desasosiego del revolucionario y preocupación de su candidato Miguel Ángel Riquelme.

En el fuero interno de Javier está el gran triunfo de haber puesto a su partido en jaque, tan es así, que casi podría poner de condición que fuera Riquelme el que se sumara a él y no al revés, pero tampoco es para tanto. Si de diera una reconciliación… una especie de “abrazo de Acatempan” entre el candidato del PRI y el descarriado, el PRI obtendría una buena dotación de votos, de los que anda urgido.

Lo esbozado aquí no es más que situaciones hipotéticas, que seguro han pasado por la mente de todos los involucrados y no sería de sorprender que hubiera habido pláticas de personeros de unos y otros al respecto. No habiendo nada para nadie en el escenario actual, la suma de sufragios se hace cada vez más importante. A lo mejor no les agrada el remoquete de aventureras a Armando Guadiana, a Javier Guerrero y a José Ángel Pérez, de hecho si andan de independientes o con cobija prestada es por demasiado orgullo y no poca soberbia, sentidos de como los trataron en sus partidos originarios. Pero la venta es la venta, y el triunfo ídem, así es este el momento ideal de mercar caro el amor… y los votos… a ver si no el candidato ganador los pone en los cuernos de la luna.

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