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IMPERIO IMPLACABLE

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NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

Varios ejemplos proporcionan la historia de imperios y los más viejos surgieron con el apoyo de las armas, rudimentarias primero, complicadas luego y sustentadas por más o menos tiempo con la fuerza y el esclavismo.

Hubieron de caer por la degeneración de las costumbres, principalmente los vicios y la ociosidad, cuando la demanda de productos básicos rebasó la producción generada por los habitantes.

Los imperios más recientes no dejaron la práctica de la violencia del uso de la fuerza para mantener el control y el dominio, pero fueron desarrollando factores económicos para extender su área de influencia con el mismo propósito de sostener y aumentar su poder.

Mas los imperios no nacieron espontáneamente ni crecieron con facilidad, sino fueron el producto del esfuerzo de unos cuantos, que se apoderaron de la tierra, primero, de los medios de explotación o producción luego y del producto del trabajo ajeno.

Generaron satis factores conteniendo valor que pudieron cambiar por mayor riqueza y cantidades importantes de producción susceptible de venta hasta niveles muy considerables.

Pudieron contar para su protección y desarrollo de sus negocios, con servicios pagados a los administradores, de las comunidades al gobierno, comprar seguridad y elementos de seguridad, es decir, gobierno y política, además de intermediarios de los negocios, no solamente vendedores especializados sino la banca, que capta elementos de compra que vende con ganancia.

Si al inicio se apropiaron de la tierra, luego adquirieron todo lo necesario para absorber el valor del trabajo ajeno, contracciones para vivienda, oficinas, fábricas, equipos, herramientas, junto a conocimientos sobre organización, tecnología para producir, por medios insospechados de comunicación, calculadoras, diversiones.

Pero si la tierra y sus recursos naturales no eran de nadie o eran para todos, todos los medios materiales, herramientas, equipos, tecnología, ciencia, aparatos y demás, en rigor pertenecen a todos, fueron producidos por la comunidad, de modo que son fruto del trabajo humano, cuyo valor multiplica el esfuerzo y la producción del trabajo actual. Se consiguieron tales aceleradores mediante el producto del trabajo que no se entregó a los asalariados, son plusvalía.

Y esa forma de plusvalía, ha permitido, desde el nacimiento mismo de la sociedad humana, aumentar los volúmenes y variedad de la producción, permitiendo sistemáticos aumentos en la oferta, pero reduciendo la demanda. Esto ocurre porque los adelantos en la productividad generan desocupación, por una parte mayor riqueza en unos cuantos y desplazamiento de trabajadores por la otra.

La mecánica de la economía sencilla, aumenta el caudal de satis factores, pero en valor de este caudal se reparte en su mayor parte en pocas personas y los salarios son insuficientes para retirar del mercado esos volúmenes, aunque la demanda potencial, el monto de necesidades sea elevado.

No de otra manera se explica el, fenómeno de las migraciones millonarias en el mundo entero, que resultan del empobrecimiento de regiones enteras en todos los países.

La tecnología es capaz de aumentar la producción, pero la modernidad no genera solamente bienes y servicios de consumos básicos, sino multitud de bienes y servicios de uso superfluo y no solamente los de lujo.

Hay actividades innúmeras que aumentan los gastos, los patrones de consumo, como serían el radio, la televisión, los celulares, pero que no alcanzarán nunca a suplir el número de empleos que se necesitan, que son precisos para llevar ingresos a millones de personas. Son actividades que sirven principalmente para aumentar ingresos y riqueza de minorías y hacer gastar en trivialidades a multitudes.

El fenómeno de acumulación de riqueza no tiene límite y comienza en muchos casos con poco, un grupo en que se asocian unos cuantos, solo alguno se lleva más de lo que le corresponde a su capacidad y esfuerzos, dígase un ejido, una cooperativa, con lo que los trabajadores de casi todos se disminuyen por la injusticia la ventaja desmedida.

A medida que la actividad aumenta, es más difícil percibir los abusos en la acumulación y la falta de cooperación de cada individuo se evita con la cooperación de supervisores, capataces y el sistema de los pagos “a destajo” o los estudios (tiempos y movimientos).

Los triunfadores multiplicarán sus actividades y sus giros, aunque carezcan de calificación en algunos de ellos y tengan que incurrir en pérdidas cuanto se superen.

Y solamente por excepción se dedicarán a fomentar actividades en que haya grandes cantidades de trabajadores que es la solución al, problema mundial de la modernidad y ciencia y tecnología seguirán trabajando para ahorrar mano de obra. Robotización y similares marcan la pauta, pero no se repara en el daño social que ocasionan ni se recuerda que esos equipos e instrumentos pertenecen a la sociedad, no a sus detentadores actuales.

Pero volviendo al imperio, es de donde nacen las modernas máquinas, computadores, celulares, autos, televisores, ferrocarriles, aviones, armamento, tiendas departamentales de conveniencia, alimentos mejorados, medicinas.

Se posesionan del territorio del mundo, para sus establecimientos, después de haberlo invadido con sus mercaderías, luego de desplazar a los empresarios autóctonos por compra o participaciones o competencia desleal, que también cuentan con lo mejor en abogados, negociaciones, chantajistas, comerciantes, técnicos de producción.

Donde quiera que haya negocio llegan a invadir y suplantar.

Compran los mejores de un país a los menores precios y luego, en ocasiones llegan a competir con esos mismos productos, para reducir más sus precios o quebrar a los locales.

Como langostas llegan a montar negocios con que aprovechar las materias primas casi regaladas y la mano de obra de buen nivel de rendimiento pero a precios de los más reducidos en el mundo.

Pero no permiten que las masas de desplazados ingresen a su territorio a buscar trabajo, aunque tradicionalmente los reciban para que desempeñen las tareas más odiosas y con las percepciones más bajas.

Y se atreven asegurar que sus empresas en el extranjero “les roban el trabajo de los norteamericanos “cuando lo que hacen es aumentar sus ganancias por los menores costos en que incurren en los países “emergentes”.

Las salas cinematográficas exhiben preferentemente películas producidas en el extranjero por las grandes empresas, por garantizar a los exhibidores ganancias crecidas, que no pueden proporcionar los nacionales, debido a lo cual los negocios locales están deprimidos y con pocos recursos.

Los programas televisivos también se llenan en el país con producciones extranjeras, probablemente por razones similares a las del cine y la menor parte corresponde a trabajo de nacionales, de baja calidad, cero imaginaciones y arte, quedando grandes grupos de trabajadores sin oportunidades de empleo bien remunerado y con perspectivas.

El tiempo de las radiodifusoras presentan panorama parecido  y la música mexicana de calidad elevada tiende a desaparecer o ser olvidada.

Las perspectivas de ganancia con los empresarios extranjeros, los de la globalización, parecen mucho más atractivas y seguidas que con los de por acá, de manera que merecen oportunidades de contratos para explotar los recursos, con predilección a los propios, por lo cual abundan en los trabajos mineros, hidrocarburos, generación de electricidad.

Falta el mecanismo que active investigaciones científicas y técnicas y el establecimiento de negocios de nacionales, para producir, por ejemplo, entre cientos, foto celdas, generadores eléctricos que trabajen con el viento, pero ni siquiera se encaminan los negociantes locales a fomentar las ramas que el mercado nacional indica que cuenten con un mercado interno de significación.

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