Fomentan películas delincuencia e inmoralidad

NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

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DE LA RIQUEZA.

De acuerdo con los investigadores, la riqueza nació del despojo y de la ocupación a sangre y fuego de las tierras que no eran propiedad de nadie o eran patrimonio de todos, indistintamente. Los fuertes se adueñaban de la tierra y de las ventajas y virtudes que contiene.

De esa riqueza original y la fuerza de los poseedores, deriva l subordinación de la gente, su necesidad de habitar y aprovechar los recursos naturales para subsistir. Aprovechar esos recursos tenía que efectuarse con el trabajo comunitario, cuyo fruto era desde el principio, mayor que lo que el dueño tuvo que erogar para cubrir las necesidades de sus trabajadores.

La propiedad y la fuerza dieron origen a mayor riqueza, medios de producción que facilitaran las tareas, organización, experiencias que se tradujeron en mayor producción de medios de consumo y de nuevos medios para aumentar la suma de elementos destinados a generar riqueza.

En todo esto resalta una actitud, la de unos cuantos con posibilidad real de dirigir el proceso productivo principalmente para su personal beneficio y una masa creciente de personas precaristas, necesitadas de medios de consumo.

Y los pocos enriquecidos tienen tiempo y manera de mejorar la forma de producir y su afán de acumular bienes es creciente.

Para aumentar sus propiedades tienen el recurso económico, los medios de compra acumulados, pero igualmente instrumentos coercitivo, así que el pequeño núcleo de población en las colonias norteamericanas, en corto tiempo desplazaron a los franceses, a los norteamericanos nativos, unos con violencia y otros por compra, para enseguida continuar con los españoles, con el procedimiento mixto de la violencia, el económico y el político.

Contaban pronto con armas eficientes que lo mismo utilizaban, que vendían a los beligerantes, procurando que tuvieran conflictos internos.

Muchos son los individuos en que despierta la ambición de acumular bienes y se obligan a trabajar intensamente t tal actitud constituye el motor de la sociedad, la economía, la técnica, el desarrollo y evidentemente la ciencia y otras actividades y caracteres sociales.

Seguía el temor a la pobreza y al hambre sea el aliciente de tanta actividad humana, pero es pronto que se rebasa el nivel razonable de acumulación de bienes y propiedades suficientes para garantizar una existencia tranquila y es bien pronto que se percatan de la conveniencia de contar con propiedades y con personas cuyos esfuerzos pagarán en mucho menos de su valor que produzcan, es decir que encuentren que en su enriquecimiento se vuelve exponencial.

El resultado ha sido impresionante, porque la variedad de cosas, servicios y efectos disponibles para su venta para ser consumidos, disfrutados y utilizados es enorme y creciente. Por ejemplo, en el capítulo de diversión la producción de películas cinematográficas, para la televisión y aparatos electrónicos, existe una industria multimillonaria con la que manejan la publicidad comercial propia y la del resto de industrias y empresas, aún la actividad política. Condicionan el consumo, la moral la han venido modificando, el consumo, la ,moda, fomentado los vicios, el turismo los deportes. El poder de esas super empresas ha desplazado a los trabajadores y empresarios de los países en condiciones económicas desfavorables, por medios no totalmente honorables y siempre avasallándolos con sus menores costos de producción y ventajas técnicas y personal especializado en todas las áreas y especialmente que se requieren.

En esta como en las demás actividades, la invasión de los poderosos genera compromisos en moneda extranjera que cada día es más difícil conseguir con sus industrias en declive. Sin contar que las monedas locales sistemáticamente pierden valor, como se puede observar comprando físicamente las monedas, aún las de un mismo país en diferentes fechas.

El afán de lucro de los imperialistas no es extraño a los países pobres, según se observa en las organizaciones más sencillas como expendedores de diarios, alimentos en vía pública, tianguistas, en los que solo uno percibe suficiente y el resto simplemente ¡vegetan!

La producción de películas para entretenimiento sustenta miles de empresas y cientos de millares de personas sobre la base de la simulación, la fantasía, de crear a semejanza imágenes deseables, situaciones apetecidas, posiciones absurdas y lo menos imaginable,, para garantizar una clientela permanente y sumamente generosa y fiel.

Pero los gigantes cuentan con todo lo necesario para la competencia no pueda subsistir, lo mismo en la producción que en las exhibiciones. El respaldo económico es invencible.

Se beneficiaron por décadas con las películas de vaqueros, de indios guerreros, las musicales, tantas se hicieron, pero no lograron ni aburrir ni empalagar al público, con pobres argumentos, temario limitado, que todavía tras medio siglo lo menos, reviven situaciones ampliamente explotadas.

Las innovaciones consisten en fomentar, sin decirlo, el homosexualismo, el consumo de las más diversas drogas, la práctica de robo, de secuestros ampliamente redituables, organizaciones criminales, diseño de fraudes, uso de armamento, los asaltos para conseguir botines, armamento, preparación de golpes de estado, asesinatos de personas prominentes, en fin, toda una cátedra de nueva moralidad, por la cual reciben abundantes dividendos.

Regresando a México, también aquí hay negocios altamente redituables, unos legales, otros no, pero perjudiciales todos, como son la producción, venta de alcohol y derivados, enervantes, en que participan las autoridades, con aceptación, licencias o con solapada protección. En caso de considerarlas antisociales no deberían permitirse de plano, no tolerar o reglamentar. Pero tan atractivas resultan que las más prestigiadas como productoras de tequila y cerveza, las más importantes, han sido invadidas por capitales internacionales.

La producción de armamento y parque, parece que ha sido prohibida en el país y sin embargo los maleantes disponen de piezas de uso exclusivo del ejército, inclusive del norteamericano, pero ninguno controla su manejo, su venta a personas no indicadas o autorizadas, sino justamente enemigos del, orden y paz.

Se entiende que los vecinos tienen que proteger a sus industriales y comerciantes de armamento, como país en que los negocios tienen preferencias amplias, pero resulta inmoral que permitan el flujo hacia gente antigobiernista  facciones políticas antisociales, tal como la historia registra con sangre para el caso mexicano. Como también es ilegal o criminal que tanto elemento que cuida las aduanas y las vías de acceso en México, no cumpla su cometido de impedir el abastecimiento de armas y parque a la delincuencia, por más organizada que se le reconozca.

Otras actividades que fomentan las películas son la pornografía, el pandillerismo, la corrupción policiaca, la judicial y la política, sin que le perdonen siquiera a los religiosos, publicar sus errores.

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