La quimera de Pep
Escribe: José Luis Cuevas.-

La riqueza con la que cuenta México es tan basta que cosa semejante se puede ver en muy pocos lugares. En parte por nuestra extensión territorial, somos un país con 1.964 millones km², dentro del cual cabrían la Gran Bretaña, Macedonia, Portugal, Alemania, Bélgica, Hungría y otros tantos países europeos más, hasta sumar veinticuatro. Así de enorme es este país que carga también con muchos mitos y estereotipos como el del sometimiento y el culto desmesurado a la pobreza ¿No me cree? Acuérdese lo orgulloso se dice que somos pobres pero honrados, de entre muchas frases que componen la jerga.
La extensión territorial es también la de la cultura, la de las formas, la del fin y el medio, la de los regionalismos, los eufemismos, la gastronomía, los trajes típicos, la música, la danza, las maneras de organizarse y, con ello, la de ver la política.
Y es que México tiene recursos valiosos, humanos y naturales. Tenemos bosques que se mantienen a pesar de ser talados de manera ilegal y también playas de las más bellas que se encuentren a nivel mundial. Tenemos la nieve en las montañas y los volcanes pero, si se prefiere, se encuentra el desierto y las dunas. O los páramos que inspiraron al el maestro Juan Rulfo a escribir un libro.
Están los jaguares en las selvas y los osos que pueblan las sierras, los pumas y el lobo mexicano. Los bisontes y todas las serpientes que habitan a lo largo del territorio sin distinguir de ecosistemas. Nuestros mares se vuelve el sendero por el que navegan las ballenas en su transitar de un polo a otro del continente en busca de las mejores condiciones para vivir; esos mismos mares que se han vuelto la casa de cientos de peces y de caguamas… las tortugas porque recuerde que este fin de semana no habrá venta de alcohol en Coahuila, Nayarit, Veracruz y el EDOMEX.
Y además las aves que llenan con su color y canto el verde de los árboles y el azul del cielo; o los pequeños perros que cavan las praderas buscando en la madre tierra el refugio del exterior. Las cavan como también se perforan las montañas y los mares porque…
Tenemos el petróleo y las minas que desde la Colonia han producido cualquier cantidad de minerales, como el oro y la plata, el gas o el carbón. Están los puertos y los cientos de maquilas que vienen en busca de mano de obra calificada que optimiza sus costos al percibir salarios bajos. Tenemos los puertos y los trenes; carreteras y aeropuertos para conectarnos con los lugares más lejanos en corto tiempo. Tenemos la industria y el campo o las finanzas para estar en sintonía con el mundo que nos contagió la Revolución Francesa, ese en el que los mercaderes encontraron su participación y su sistema y le denominaron ‘el mercado’.
Tenemos historia, la real y la que nos han contado; los mitos que son realidad y la realidad que se hizo de mitos. Batallas épicas y dolorosas derrotas. Medallas olímpicas y muchos ‘ya merito’. Héroes que no lo son y villanos que no son tan malos.
Pero sobre todo tenemos la oportunidad del presente y, con él, de seguir haciendo historia. De librar las batallas mediante el dialogo, la representatividad y la elección, esa que nos heredaron los griegos en su afán por la libertad y que le pusieron por nombre Democracia.
Tenemos la oportunidad de la prosperidad y las herramientas mediante las cuales estar en la pesquisa de esta.
Tenemos muchas cosas valiosas, y el próximo fin de semana tenemos otro chance de elegir un proyecto… el de la misma línea o el que es diferente; el que parece serlo pero no lo es realmente o el que ni siquiera se tomó con seriedad porque no tenía forma. Pero tenemos la oportunidad de elegir. No dejemos que nos gane la apatía y el enojo; o la ira, el hartazgo y la indiferencia. Salgamos a hacer diferencia, salgamos a votar.

Deja un comentario