DEMOCRACIA FICCION.

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NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

Demasiado tinta se ha regado y no menos horas sonido se han echado al aire para demostrar que en el querido México existe la soñada democracia.

Repetir argumentaciones no serviría de nada para convencer a ninguna persona pensante, aunque se sustenta en los miles de millones de inversiones invertidos en documentos y estos se hayan elaborado en incontables horas de discusión, de café y otros elementos estimulantes del intelecto, dieron origen es cierto a inversiones incalculables en instituciones que igualmente han sido reformadas, remozadas, reinventadas, para culminar con la imagen de la diosa de la democracia.

Desde el momento que detrás de cada candidato hay una inversión añejada de fortunas, esto es, de dinero ajeno producto de impuestos o de deuda pública a pagar por el pueblo hacia un futuro incierto pero lejano, esa imagen del prospecto de funcionario o representante ha sido falseada. La imagen dicha es producto de la publicidad millonaria que maneja el gobierno, el sistema que es la prolongación interminable de quienes mandan en el país, como seguramente ocurre en la mayoría de naciones.

A diferencia de lo que diseñara el filósofo y pensador suizo, Juan Jacobo Rousseau en su monumental obra El Contrato Social, los candidatos a diputados, que llegarían a serlo, y con ello los máximos en cuanto a autoridad del Gobierno ideado en los lejanos tiempos de la revolución Francesa, los aspirantes a representantes populares, que serían quienes eligieran a las demás autoridades y representantes, serían electos directamente por el pueblo, entre gente de edad, sabios, honrados.

En lo que se sabe sobre el particular, los diputados son demasiados y por excepción merecen los calificativos apuntados en párrafo anterior. Así que jamás tendrán la posibilidad de elegir al Presidente de la República ni presentarán al pueblo las leyes que harán a todo su pueblo trabajador, justo, pacífico, generoso.

De manera que solamente cuentan con la obligación de aprobar cuanto se le ocurra al Ejecutivo, quien debería ser subordinado, vale recalcar, entre otras cosas, dar ejemplo a cientos de diputados para que estos contentos y tranquilos, que sean muchos en manera que aprueben lo que se propone, a pesar de la minoría de voces de sabios, inteligentes y bien intencionados, que invariablemente hay en la Cámara.

Pero han sido igualmente quienes en lo pasado autorizaron construir palacios para esas Cámaras y multifamiliares donde alojar a los millones de burócratas que contratan cada administración nueva para que se cuente con muchos votos y simpatizantes a la hora de las votaciones.

Porque en las cámaras es donde se deberá filtrar todo exceso, toda irregularidad que significa diferir la resolución de algo importante, de llevar adelante alguna obra o idea que engrandezca a los habitantes de un país lleno de carencias, quien construya el mecanismo, inexistente en la mayor parte del planeta, el mecanismo capaz de mover el país hacia el progreso, la satisfacción de sus necesidades y sin que siga ocurriendo lo que ya había percibido el Gran Morelos, la existencia de grandes riquezas y peores carencias para el mayor número.

Por cierto que con el modo vigente no es posible suponer que habrá diputados dispuestos y capaces de rediseñar el país, desde sus cimientos y sea capaz de estipular los ordenamientos que siempre se respeten para que logren lograr la hazaña de la justicia, la cultura y el brillante porvenir para los mexicanos dentro de contadas generaciones.

Hablando de la democracia ficción, es ridículo discutir los errores del PREP cuando por definición se trata de un conteo preliminar (seguramente tan mal sumado como se demostró apenas concluido) sin validez legal, el cual sin embargo resultó de utilidad para criticar todo, insultar a los de enfrente, aún impugnar los resultados de algo que no tiene valor alguno.

En lugar de procurar seguir la pista a las actas de ilegalidades, impugnaciones fundadas, haciendo llegar los procedimientos hasta las últimas soluciones, a sabiendas de que puede haber malos manejos, o por suponer que así habrá de suceder. Pero darle seguimiento legal es de los pocos argumentos válidos para corregir alguna de las tan comentadas irregularidades cometidas, como venta de votos, confiscación de credenciales, obsequios condicionados de dinero o efectos, premios, comilitonas, totalmente comprobables o fundadas en testimonios válidos.

De ninguna otra manera será posible corregir las trampas sin darle seguimiento o investigar las posibles que vayan inventando cada ocasión los dueños del poder.

SEGURIDAD Y EMPLEO.

Los noticieros norteamericanos han vuelto a mencionar a que la falta de seguridad en México, la criminalidad, así como la corrupción, son factores determinantes para que no ocurran los capitales extranjeros a salvar al país del desempleo y es perfectamente creíble y factible. Es preciso conseguir la paz interna y además desterrar la corrupción, otro elemento vital, según ellos para llenarnos de inversiones externas.

Por parte de los mexicanos importantes, no les preocupa que las inversiones mexicanas no sean significativas, sino que continúen siendo marginales y complementarias o apoyadores de las extranjeras, en tanto les sirven desde hace tiempo, de pretexto para que lleguen en masa a desplazar a los empresarios del país.

El desempleo en los Estados Unidos, nunca ha llegado a ser tan importante como aquí, sino en cortos lapsos, pero lo fundamental es que para ellos el subempleo, los trabajos poco redituables como para que paguen impuestos y servicios de seguridad social pueden pagarse.

De manera tal que, teniendo muchos empleos y bien pagados, su problema de inseguridad se reduce considerablemente, uno o varios enfermos o desquiciados por la guerra o la falta de horizontes cuando son demasiado jóvenes y ya, pero los ejércitos son bien armados y poderosos para luchar contra el gobierno y sus eficientes policías, eso no ha llegado a suceder.

Es cierto que no se encuentran con un país tan poderoso que suministra armamento sofisticado, caro, eficiente para matar, como a México le sucede. Que lo mismo proporciones armas y parque a los delincuentes y al gobierno y sus policías, eso no suele suceder.

En cuanto al empleo, generan los suficientes ubicaciones para su población, con remuneración atractiva, pero también para cientos de millares de trabajadores potenciales del mundo antero, la mayoría con buena paga, pero otros atraídos por su abundancia de dólares, pero que reciben malos tratos y remuneraciones insignificantes.

Sucede que en ese país la inversión trabaja intensamente, creando sitios laborales atrayentes, suficientes para su población y para millones de habitantes de otros lares, como consecuencia de sus crecidas inversiones. Mismas que llegan a aparejadas de moderna tecnología, que significa ahorros de personal, desplazamiento de trabajadores en su tierra, pero también en el resto del país.

Y no solamente esa poderosa competencia tecnológica y productora de productos baratos, sino que sus equipos sirven para ahorrar mano de obra y costos de mano de obra, en todo el mundo, que ponen competir a base de productos baratos y de buena calidad procedentes de los más diversos y lejanos países.

Y en referencia a su presidente actual, el de los Estados Unidos, Donald Trump, vale decir que tienen razón de combatir la llegada ilegal a su país, porque compiten por los trabajadores establecidos, y vale reiterar que le cabe todo el derecho por cuanto se trata de ilegales, que personas que entran sin documentación válida.

En lo que no se le concede la razón, es que los corra, tachándolos de delincuentes, cuando violaron solamente una reglamentación aduanal, que no tiene la culpa sino les asiste la necesidad apremiante de dinero para subsistir y aún el sueño de una vida mejor.

Si Hay culpa, es de las autoridades aduanales de su país, tanto cuanto del propio.

Y en los que no le asiste tazón alguna es de expulsar ignominiosamente del país, a mexicanos que llegaron a trabajar hace 5 y aún 25 años y han trabajado arduamente desde entonces, que pagaron todo el tiempo sus impuestos, tan religiosamente como los debió cubrir Al Capone, siguiendo quizá su ejemplo de cumplir sus obligaciones fiscales. Desde que arribaron a la tierra de las barras y las estrellas, se han comportado cabalmente, iguales o mejor que sus ciudadanos viejos y todo esto es digno de reconocimiento. Sea dicho sin ánimo de ofender y adelantando la disculpa en caso de incurrir en error.

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