Instituciones decadentes

NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

injusticia

Las noticias mundiales dan cuenta diaria de lo negativo que ocurre en el mundo entero, con mayor intensidad que las cosas positivas. En ese capítulo, las ocurrencias de México son también predominantemente negativas comparativamente con las favorables.

Por supuesto que se desprende de ese panorama informativo, que hay países, así como en México regiones, donde se disfruta de mayor paz, tranquilidad y bonanza, que en latitudes diversas, como es natural suponer.

Los responsables de ambas tendencias son naturalmente los seres humanos y más en grupos que individualmente y esas agrupaciones son los organismos, institucionales y sistemas de manejo social.

Por cierto, en la exposición de motivos, se encuentran las mejores ideas y propósitos que se persiguen con tal proyecto y justicia ampliamente el que sea llevado a efecto con todos los costos y sacrificios que implique su ejecución.

Y lo mismo se trata de una ley una organización u organismo, toda una institución, un partido, de modo que desde su nacimiento se vierten los pensamientos más positivos, benévolos, optimistas y demás adjetivos y calificaciones favorables que sea capaz de imaginar lo mejor de la ciudadanía.

Entonces, con los mejores auspicios, se inicia la nueva idea y se comienza a trabajar con ánimo, tenazmente hasta cristalizar aquel proyecto.

Por descontado queda cualquier proyecto que beneficia a unos más y a otros menos y perjudica a unos de manera semejante, generando gratitud e insatisfacción en la comunidad, pero siempre o generalmente, produciendo más beneficios que supuestos o reales perjuicios.

Sin embargo, el entusiasmo y la dedicación así como la honradez de la entrega al trabajo empieza disminuyendo los beneficios no se distribuyen equitativamente, sean materiales o el prestigio, lo cual provoca desánimo en parte del grupo.

Se llenan de personal, con lo que la distribución del trabajo se descontrola y el de las remuneraciones de igual manera, con lo que se pierde el entusiasmo inicial y son cada vez menos quienes guardan la conciencia de los objetivos primarios y su nobleza.

Se crean cargos y labores adicionales y aún dependencias completas, para realizar labores inútiles, que entorpecen el desempeño de lo fundamental y por supuesto se complica la atención básica.

Esa complicación de tareas hace que la atención a las personas y los problemas se haga difícil y lenta, de donde nacen los obsequios y cortesías al personal, para recuperar la celeridad en las resoluciones y también el que puedan obtener por igual medio, soluciones más favorables de las que tienen derecho.

En los organismos más grandes, prospera la injusticia salarial, con lo que se pierde su eficiencia, es decir, el desempeño de las tareas deja de ser el medio para ganar méritos en las empresas.

En cambio, se aprovecha el prestigio del cargo para lograr ventajas y beneficios personales, al prestar un servicio para el cual se ha tratado y tiene la obligación de cumplir.

Se presenta demasiado frecuentemente el hecho de que el personal se desvive por atender a sus superiores brindándoles la lealtad a ellos, cuando corresponde a la idea de la organización y en miles de casos, al pueblo, que es quien costea su medio de vida.

Si se presentan esas irregularidades en todo ámbito, solamente se explica por la falta de información sobre lo que conviene al país, que no es otra cosa que la suma de condiciones favorables a la paz social, estabilidad política, justicia económica, seguridad personal y patrimonial, o sea todo lo que es deseable para quien de los habitantes de esa comunidad.

La ética individual conforma la que hay en el país entero, el afán progresista, lo mismo, el respeto a los demás y sus propiedades, derechos y propiedades, de la misma manera.

Pero construir un país con todas y cada una de las virtudes dichas y sus derivadas y semejantes, es tarea inconcebible o inimaginables.

Pero se comenzaría a construir el país al que corresponden todos los valores, a partir del sentido de responsabilidad y la honradez de la gente más prominente, es decir, el presidente de la República, que además de serlo debe parecerlo, según se exigía de la mujer del emperador Romano.

Su don de gente adornado de amabilidad, dedicación a la tarea, conducta intachable, seguida de cerca por la de sus colaboradores inmediatos y así sucesivamente hasta los niveles más modestos de la administración pública.

Gente dedicada, que aporte de sus mejores esfuerzos, capacidad y estudio, a la solución de sus tareas y los problemas que le toca resolver.

Es conveniente que todos los participantes en organismos compartan criterios parecidos sobre los recursos del, país, de su explotación racional y encaminada a darles el mayor valor con trabajo de nacionales y materiales producidos en el país, sobre una remuneración adecuada a los trabajadores, para que cuenten con medios de vida satisfactorios y estimulen las actividades económicas mediante sus compras. Es preciso esto para evitar la entrega de recursos Para que la explotación y beneficio la reciban otros que los nacionales, tan necesitados de medios de subsistencia sean minerales, energéticos y aún el agua potable o de industrial o agropecuario.

Otro principio conveniente es su preferencia hacia los productos nacionales sobre los extranjeros para dar ingresos que se desempeñen en el propio país.

El manejarse con recursos propios es comprensible para todo el mundo, porque vivir con préstamos es esclavizarse con otros y reducir los beneficios para sí mismos. Lo cual es olvidado frecuentemente por dirigentes de, organismos, que con las deudas pierden no solamente medios para desenvolverse, sino para hacerlo con toda la independencia y libertad necesaria… y por supuesto con rendimientos disminuidos.

Cuando los empréstitos ya existen, lo más sano es buscar sistemáticamente pagarlos, reducirlos, y recuperar la máxima capacidad de acción.

El liberalismo y su derivado en voraz neoliberalismo, predica entre otras cosas la eliminación de impuestos, para fomentar la competencia, el abaratamiento de toda mercancía, pero ello no es favorable para todos porque la competencia la ganan los más hábiles, mejor dotados de técnica y capital, pero en los menos capacitados se hacen la pugna a muerte, en que triunfan los menos inhábiles, cuando no son los más urgidos.

Ese proceso genera desocupación masiva, la liberación comercial desocupa millones de trabajadores, que ningún país ha podido compensar. Los industrializados restringen la corriente de buscadores de trabajo, a pesar de que les representa menores costos por concepto de salarios.

La circulación de capitales se presenta desde donde son mayores, hacia los que carecen de ellos, pero ofrecen salarios bajos y materias primas al menor costo. Legan  a posesionarse de las materias primas al menor precio y con mano de obra barata, pero no permiten a capitales ajenos hacer lo mismo, pagar bajos sueldos y manejar los recursos naturales o financieros, con la libertad que lo hacen ellos con sus nacionales y con iguales requisitos, sino siempre restringidos.

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