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Entre el exilio y el dominio: La «plaga» judía que arrasó con medio Oriente

El Blog de Augusto.-

Escribe: Augusto Peña.-

judios

LA DECLARACIÓN BALFOUR fue el principio de todas y cada una de las desgracias que padece el Medio Oriente. La llegada de los judíos a esa área fue peor que las 7 plagas bíblicas que cayeron sobre Egipto; es el inicio del terrorismo sistematizado, tendiente a dividir a los pueblos meso orientales no sin antes destruirlos con guerras absurdas, para luego llegar a reconstruir y a apropiarse de las riquezas de cada una de las naciones de Medio Oriente.

Por medio de este escrito quiero dejar establecido el poder de una declaración, cuando esta es pronunciada, escrita y signada por un poder hegemónico global como lo era el inglés en 1917. Ninguna declaración de fama ha causado tanto daño a la humanidad como la de BALFOUR.

El 2 de noviembre de 1917, antes de culminada la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña ávida de dinero como siempre ha estado, y más en medio de esa guerra desgastante, concatenó algunas ideas con el fin de que la judería internacional, entonces liderada por Lionel Walter Rothschild, le ayudara a Inglaterra a resolver dos problemas. Uno.- El financiero, a cambio de hacer realidad que los judíos se hicieren de un país aún a costa de los intereses de los habitantes de esa zona. Se trata en específico de Palestina, ya que Francia, y Gran Bretaña, luego de terminada la guerra, en caso de salir victoriosos, se repartirían el imperio otomano, dejando La Palestina como un protectorado a cargo de los ingleses y, posteriormente, irle dando cabida en esa zona a cientos de miles de judíos de Alemania, Rusia, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, checos y húngaros.

La idea del sionismo –el regreso a Sión- no era nueva en 1917, ya Theodor Herzl en 1896, un año antes que se hiciera público el famoso escrito anónimo “Los protocolos de los sabios de Sion” (1897), retomó lo dicho por Moses Hess en 1860, el que con sus argumentos, se encaminó a buscar una nación para los judíos, porque ellos representan un pueblo, no una religión. Estos enredos de las historias viejas engarzadas con las nuevas, son un tanto confusas, pero el punto no es su claridad sino el hecho de que los judíos cayeron como una plaga sobre Palestina y otras naciones del Medio Oriente. LA DECLARACIÓN BALFOUR solo vino a darle cuerpo a la serie de mitos, leyendas y anhelos de los judíos. Hace 19 siglos Simón Bar “Kojba” (Estrella), fue considerado un enviado del Mesías por no pocos fanáticos judíos. Lo hicieron su líder para que los guiara en una revolución tendiente a liberarse del imperio romano. El gusto les duró solo tres años -132-135 d. C.- cuando los romanos los derrotaron y expulsaron de Palestina, desde entonces hay dentro de la judería, quienes sueñan con el regreso a Sion*. Sin embargo en los hechos, los anhelos ancestrales de los judíos son una cosa, y otras son, los intereses de la elite judía ligada a los poderes gubernamentales y fácticos en EEUU, Gran Bretaña y Francia, sobre todo.

El pueblo judío, la masa propiamente, es como las masas de los demás pueblos, las que son engañadas, manipuladas y utilizadas por sus elites, para llevar a cabo papeles que nunca soñaron ni estaban en sus planes. Como los que desde su creación, con la llegada de Ben Gurión como su primer dirigente político, en su hogar nacional judío, Israel se les impuso. Al pueblo judío no se le dijo que entre el poder hegemónico global (EEUU/G. Bretaña/Francia) y la dirigencia judía, existían compromisos que anclaban a la judería radicada en Israel, a desempeña un papel desestabilizador de la zona del Medio Oriente y que tendrían que conformarse en los sicarios de Occidente.

Nunca se les dijo que sus hijos iban a ser militarizados para sostener a “su hogar nacional judío” como una satrapía al servicio de Occidente. Tampoco se les informó que sus hijos se convertirían en ladrones de los hogares, las tierras y la cultura del pueblo palestino, y jamás se les informó que había que asesinar a palestinos –niños, mujeres y ancianos- para ir ablandándolos y que a la postre y por ello, por motu proprio, decidieran abandonar Palestina y dejársela toda a los judíos, aduciendo que eso era una promesa de Dios a ellos, por ser el pueblo elegido. Patrañas y mitos como este, son las que meten en la mente a los judíos desde niños, pero ojo… Los judíos de Israel ya no son como los demás judíos de Argentina, Brasil, Francia, Inglaterra, EEUU, México etc., etc., aquellos, los judíos israelitas han sido desnaturalizados, dejaron de ser grandes negociantes y financieros para convertirse en grandes asesinos y ladrones, sobre todo asesinos de gente desvalida y ladrones de toda laya; traficantes de armas y muerte, de brillantes y hambre, de hombres mercenarios para derrocar regímenes que estorban a sus patrones de Occidente. En suma, los judíos israelitas son una plaga de los pueblos de todo el orbe y, más pronto que tarde, serán la plaga que acabe con la verdadera judería. ¡Al tiempo!

Hace 19 siglos fueron expulsados de Palestina por los romanos, por el hecho de rebelarse contra el poder establecido por el imperio, hoy le venden su alma al nuevo imperio convirtiéndose en sus sirvientes, en sus sicarios, pero no en parte de ellos ni del poder imperial constituido, porque ellos, los judíos de Israel, desde David Ben Gurión hasta Benjamín Netanyahu, han obstado por ser la cola del león, aunque les llueva mierda, que cabeza de ratón, y porque son judíos que adolecen de la mínima intención de integrarse a la sociedad goyin (gentiles no judíos) ya que estos representan –según el rabino Eli Ben Dahan (Dayan)- “ya sean hombres o mujeres, reitero, los no judíos, se encuentran en la parte más baja, “de una jerarquía de los seres humanos” . Este es un punto de vista oficial del Estado de Israel, según dijo el rabino Eli Ben Dahan (Dayan), que es ni más ni menos, el ministro israelí de asuntos religiosos”. Así pues, hace 100 años, el 2 de noviembre de 1917, por medio de la declaración BALFOUR, signada en una hoja sucia de papel bond tamaño carta, por un canciller que solo representó los intereses de la Pérfida Albión y, marco el destino de cientos de millones de habitantes del Medio Oriente, los que fueron condenados a padecer la plaga de los judíos y, los judíos a su vez, se convirtieron en una de las más viles servidumbre del nuevo imperio Occidental. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?

Si deseas leer mis anteriores escritos, puedes hacerlo ingresando a Google en: elnuevoblogdeaugustopena.blogspot.com / Sion* Pequeño montículo afuera de las murallas de la antigua Jerusalén, donde se asentaron las primeras tribus hebreas provenientes de Egipto, Siglo XIV a.C.

Atenta y respetuosamente

Augusto Hugo Peña D.

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