Jerusalén, capital ¿Eterna e indivisible?

El Blog de Augusto.-

Escribe: Augusto Peña.-

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Hay que saber que el conflicto no es palestino/israelí; sino una madeja de acontecimientos propiciados por Gran Bretaña para adueñarse de Palestina al término de la II Guerra Mundial, por lo cual Francia e Inglaterra le arrebataron el Medio Oriente al imperio turco, aliado de Alemania. Como es sabido, los ingleses quedaron endeudados con sumas estratosféricas y echaron mano de todo, incluso de lo que no era de ellos, para solventar la reconstrucción socioeconómica de su imperio, decidieron vender a la judería internacional, una parte de Palestina. La historia es muy larga y difícil de describir en estos pocos párrafos. Mejor dejemos que José Steinsleger nos la explique en una síntesis cronológica con claridad y veracidad, la que intituló:

Israel no es un “estado judío” ni Jerusalén es su “capital eterna” Por José Steinsleger.

“Inquietantes noticias para la precaria y volátil paz global: el mundo estaba mordiéndose las uñas luego que el emperador Trump, amenazó con borrar del mapa a Corea de Norte cuando anunció, sin dar respiro, el traslado de la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén. Donald Trump reconoció a la Ciudad Santa como lo que nunca fue “Capital eterna e indivisible de Israel”. Sin embargo ¿Cuál es la novedad? Hace cien años en carta a uno de sus jefes de la banca Rotschild, el canciller de la corona británica, sir Arthur James Balfour , manifestó que su gobierno apoyaría formalmente la creación de un “Hogar Nacional Judío” en Palestina ( 2 de noviembre de 1917).”

“Tres decenios después la naciente Organización de las Naciones Unidas (ONU, 1947) partió Palestina en un estado “judío” y otro “árabe”, pero aclarando; “con una tutela especial sobre Jerusalén”. “No obstante, un año después, los sionistas (ultra nacionalistas judíos) proclamaron unilateralmente la independencia (15/5/48), ocupando por vía armada, Jerusalén Oeste para instalar allí la capital de ¿Palestina? No. De “Israel.”

“Frente a la protesta mundial, la Asamblea General decidió que Jerusalén sería un “corpus separatum” bajo un régimen especial administrado por la ONU, obligando a los sionistas a instalar su gobierno en Tel Aviv (diciembre de 1949, resolución 303). El polaco David Ben Gurión (1886 – 1973), máximo patriarca del sionismo, dijo entonces que el nuevo Estado protegería “los lugares Santos de todas las religiones, y aplicaría sucesivamente los principio de la Carta de la ONU”. Luego, en junio de 1967, tras la guerra de los seis días, el sector oriental de Jerusalén (bajo la jurisdicción de Jordania) cayó en manos de “Las Fuerzas de Defensa (sic) de Tel Aviv, Anexión que hasta hoy prosigue ininterrumpidamente, con la apropiación de tierras palestinas. Por 99 votos en favor y ninguno en contra y 20 abstenciones, La Asamblea General manifestó que los medios utilizados por Israel para cambiar el estatus de Jerusalén eran “nulos” y “no avenidos.” O sea, que Israel estaba violando todas las resoluciones y evadiendo las condenas de la ONU.

“En la segunda Cumbre de los Países Islámicos (Pakistán 1974), se acordó una resolución sobre Al-Quds (Jerusalén en árabe) que dice: La retirada de Israel de Jerusalén es la la condición más importante e insustituible para restablecer la paz en el Cercano Oriente”. En el decenio de 1970, había 16 embajadas en Jerusalén: 12 de América Latina (Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Uruguay y Venezuela), tres de África, (Kenia, Costa de Marfil y Zaire – actual república democrática del Congo), y una de Europa, la de Holanda, país que en aquellos años operaba como el principal aliado de Tel Aviv en el viejo continente.” (Al Quds quiere decir en árabe: La Santa, la ciudad santa)

“En julio de 1980, el Knesset (parlamento israelí) aprobó una ley mediante la cual declaraba que Jerusalén completa y unida es la capital de Israel. La legislación generó una fuerte respuesta mundial, siendo motivo de disputa con Estados Unidos. El Consejo de Seguridad acordó no reconocer la controvertida ley, y otras acciones que “busquen alterar el estatus de Jerusalén” (resolución 478). Holanda y los países referidos mandaron sus Misiones a Tel Aviv, ocasión en la que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, alegó que tener su sede en Jerusalén, Había sido un error histórico que impedía a su país, casi cualquier tipo de relación con los países árabes”. De su lado el primer ministro israelí, Menágem Begín (1913-92), reclamó a Washington por no haber vetado una decisión que calificó de odiosa y vergonzosa.“

“Con espíritu retorcido, Begín se preguntó: “¿Dónde hay un país en el mundo que no escoge su capital de forma unilateral? En lugar de Washington D. C. (Washington Distrito de Columbia), yo prefiero decir Jerusalén D. C. La capital de David (David capital), en referencia al rey David, en claro desprecio a todas las resoluciones de la ONU, Tel Aviv trasladó la sede del gobierno a Jerusalén Oeste, proclamando su anhelo de convertir a toda la ciudad en la capital, eterna e indivisible. Objetivo que en la sede del Knesset quedó gravado en placa especial, con letras de oro: “Del Eufrates al Nilo”, o sea la “restauración” del Gran Israel Bíblico del rey David, que abarca Palestina, Líbano, la Mesopotamia y el Sinaí”.

“México asumió un papel digno. Porfirio Muñoz Ledo su representante en la ONU, declaró: “El problema no es optar por una Jerusalén unificada o dividida. Hoy la ciudad está unificada, de hecho, pero con un resultado con una conquista que no genera derecho alguno”. En el 2005 el ex primer ministro Ariel Sharon (1928-1914) había anticipado: Jerusalén le pertenece a Israel y nunca más a los extranjeros” (sic)”. Profecía cumplida en Jerusalén: los sionistas terminaron convirtiendo a Palestina en una piel de leopardo (grandes asentamientos ocupados por colonos judíos armados, de ultraderecha), donde la paz es imposible. Restaría averiguar quien domina a quien. ¿Donald Trump a Benjamín Netayahu o Wall Street y la banca de los Rotschild a los dos?” Hasta aquí el relato de José Steinsleger. Por lo pronto los judíos ladrones y rabiosos siguen matando palestinos –mujeres, niños, ancianos y jóvenes-, ¿para qué? Para robarse toda La Palestina.

Atenta y respetuosamente

Augusto Hugo Peña D. / ah.pd@hotmail.com

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