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OTRA MAS GALLERO

// Del  Tintero //

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado.-

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Jorge Zermeño, alcalde de Torreón, uno mas, para no perder la costumbre.

“Otra más gallero”, esta es la frase más usada en la película «El Gallo De Oro», dicha por Lorenzo Benavides, papel que interpreta Narciso Busquets, Lucha Villa, ( la caponera) e Ignacio López Tarso (Pinzón). Así, para no perder la costumbre y tener al pobre pueblo entretenido y pelando, qué mejor que «Otra elección más». Esto significa llevar a cabo de nuevo elecciones para que los ciudadanos mexicanos podamos elegir a más de 3,000  representantes populares desde el Presidente  de la República, o lo que queda de ella, hasta el último regidor en cualquier rascuache municipio, desde luego pasando por los eternos y buenos para nada y malos para todo, Diputados y Senadores.

El costo de esta batalla de todos contra todos es inmenso, inimaginable y sin transparencia, abarca desde las mullidas alfombras del Palacio Real  hasta los más recónditos rincones de los ranchos y ejidos; si la Coca-Cola y el pan Bimbo llegan hasta las tienditas más alejadas, pues nuestra muy discreta, maquillada, costosa y simulada democracia llega aún más lejos que esos productos esenciales en la mesa de todos los mexicanos.

Además de los 11 partidos políticos a nivel nacional, existen otros 127 locales, repartidos en los estados. Partidos de papel, familiares y de mentiras, lacayos que venden su alma al diablo por tal de seguir mamando en la teta presupuestal. Coahuila apenas hace días acaba de pasar por unas elecciones, como siempre muy amañadas, y los ganones fueron los que tuvieron más mañas que carisma. El INE y sus recuas tardaron meses en dar el veredicto sobre la gubernatura del estado, y de seguro ya desde hacía meses el resultado lo traía el INE o el IEC en la bolsa, sólo que se hacen los occisos, y muchos ilusos se la creyeron e inventaron por ahí hasta la posibilidad de anulación.

Ni los miles de asesinatos en el año 2017, ni los cientos  de crímenes que se acumulan en pocos días de este 2018, ni el aumento de los combustibles y los productos de la llamada canasta básica, ni el irrisorio y vergonzoso aumento al salario mínimo son o fueron capaces de parar las elecciones.  Con tal de tener entretenido al pueblo –Que todo cambie, para que todo siga igual—se juega con la caja china, y es aquí donde se da el gatopardismo nacional, en donde la única novedad es que no hay novedad; tal vez el último escándalo del país fue cuando la mitad de los mexicanos gritaron –No Fue Penal– y que los ratones verdes jugaron como nunca… y perdieron como siempre.

Por lo pronto algunos partidos políticos aventaron a los mismos, a los eternos de siempre para presidentes municipales, Diputados y Senadores. Los llamados consejos políticos son cuentos chinos, lo mismo las elecciones internas que dicho sea de paso, son internas porque las definen desde adentro, cuando la cúpula de cada partido arma su escuadrón y según el dinero será la tropa y el ejército que moverá y entrará al combate cuando el jefe dé la orden.

Serán muchos los alcaldes en Coahuila que van a repetir para estar tres años más en el poder, cómo si sólo ellos y nadie más fuese capaz de tomar el timón del barco en su municipio; son los ungidos, los palomeados, que de nuevo reciclarán las mentiras y promesas que hicieron hace un año, a limosnear el voto, a poner cara de angustia, abrazar viejitos, tomarse fotos con niños en brazos, bailar en las barriadas y caer en la vaguedad que da la ambición, hasta quemarse en la hoguera de su propia egolatría, y decir “Otra más gallero”.

Va de nuevo el candidato que no queríamos, pero impuesto y con todo el cinismo del mundo, ante los intersticios que se ordenan desde arriba, a disfrazar el orgullo, a autocompadecerse y resignarse sin condicionar, — mejor que otros piensen por mí y seguir preguntándome ¿Quién soy yo para condicionar el veredicto supremo?

Éste señores es nuestro México, tan lleno de paradojas, tan lejos de Dios y tan cerca del mundial de fútbol y de otras elecciones, en donde la única novedad, es que no hay novedad. En otros países la política se mueve, avanza, cae, se levanta y da como principio la oportunidad de exigir el derecho  que rige el llamado principio de igualdad. Sin embargo en esta nación lo que se ve no se juzga y hasta nos dicen con quién y cómo en esta contienda serán  los candidatos, y la absurda aplicación de la equidad de género donde a fuerza se tiene que votar por él o ella, y de nuevo la pregunta ¿Dónde está la democracia emanada de las instituciones y de los aparatos republicanos que tanto se pregona? Pobre pueblo al igual que el de Pinzón, dueño del «Gallo de Oro»– Quien nace pa´maceta no sale del corredor–. Otra más gallero.

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