LA INVASIÓN YANQUI

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Noticias Diversas

Escribe: Héctor Barragán .-

Prácticamente se inicia la invasión de los norteamericanos desde su arribo al noroeste del continente, del pequeño grupo de protestantes radicales, o fundamentalistas, desplazados de Inglaterra debido a la forma en     que practicaban su creo. Además se caracterizaban por su austeridad, dedicación al trabajo y provenir de una región económicamente desarrollada, industriosa e imperialista.

Se expandieron rápidamente en el amplio territorio a base de compras, de agresiones, despojos, inclusive utilizando la muerte como aplicaron a la población aborigen según se les fuera presentando.

Su sistema educativo fue efectivo desde el principio, enfocado al trabajo, la eficiencia, el ahorro y el atesoramiento, base infalible para el progreso por medio de la inversión.

Sus políticos, hasta donde se conoce, han sido honrados y apoyan decididamente a su pueblo en su actividad, los negocios y sus proyectos que se traducen en beneficio de su nación, si preciso mediante la fuerza.

Fuerza que se ha tornado de menor relevancia en su gran política de expansión y dominio, ante los métodos menos violentos como son el dominio comercial, el publicitario, los financiamientos esclavizan tés que recomendara hace tanto tiempo su presidente Jefferson.

Significa que en muchos casos ha dejado de ser indispensable la intervención armada para posesionarse de territorios, de empresas, para salvaguardar los intereses de sus nacionales, que ejecutan constantemente su plan de engrandecimiento.

Sin que hayan dejado de utilizar la diplomacia para conseguir beneficios adicionales para sus nacionales y que prosperen en la mejor medida posible.

Adquisición de materias primas a los menore3s costos, ventas con las más altas tasas de ganancia, exclusividad en trato y prerrogativas, concesiones preferentes. Con o sin ayuda de sobornos y extorsiones, para lo cual disponen de recursos abundantes y medios ocultos de otorgamiento, además de amenazas y el respaldo de la subordinación que produce el endeudamiento para obtener privilegios.

Han conseguido conformar la legislación de acuerdo con sus intereses, debilitando las disposiciones de países que intentan disponer de sus recursos para el beneficio de sus nacionales, como la tierra y los elementos del subsuelo, el imponer gravámenes a las explotaciones de esos recursos cuando realicen exportaciones, importaciones, o fijar regalías y salarios menos convenientes a las necesidades de la gente.

Uno de los elementos más poderosos para la penetración económica es la publicidad, que acompaña los mensajes comerciales a sus negocios de cine, producciones para televisión y otros medios de comunicación electrónica, que vienen sin interrupción con el enviciamiento por actividades deportivas de toda índole y las producciones de entretenimiento, todo lo cual con influencias sobre las prácticas alimenticias, las costumbres conductuales y valores distintos e incompatibles con la situación económica de los países subordinados y la conveniencia de no modificarlos.

En lo industrial y comercial, sin duda prevalece el país desarrollado por su alta tecnología, sus menores precios basados en costos producto de economías de escala, es decir, en cuanto negocio promueven en los satélites económicos, su influencia es aplastante, demoledoras. Si conservan algo de esa competencia aborigen es para aprovechar la referencia de sus precios, que necesariamente son superiores como resultado de su ineficiencia comparativa.

Y volviendo a los atractivos publicitarios-gancho, no faltan los concursos de belleza, los premios al cine, a la música, que arrastran público por cautivar por millares, que se vuelven millones en competencia olímpicas, de tazones, de copas, que celebran en todo el mundo.

En cuanto a los primitivos instrumentos de dominio basados en la guerra, ahora se prefieren las alianzas, con grupos inconformes, con gobiernos afines a sus intereses, para no aparecer abiertamente como provocadores o actores principales si bien se sospecha de todo ello, pero difícilmente se consigue la simpatía hacia la causa nacionalista o popular por parte de otros países que por cierto son tan vulnerables como el que se enfrenta al conflicto.

Propiciar un clima de intranquilidad en un país es relativamente sencillo, porque siempre hay inconformidad por interesados en ocupar las posiciones de mando y administración, por cierto con finalidades interesadas particularmente n o por el bienestar general. Lo que les hace falta y siempre han sido utilizados es el suministro de armamento, tan destructivo y eficiente  o más, del que se vende “legítimamente” a los gobiernos “amigos” y clientes abiertos.

Otro aspecto imperdonable es que se utilicen mercancías perniciosas para corromper a los países pobres, primero propiciando su fabricación y su comercio, pero sistemáticamente para organizar y armar a los narcotraficantes de los diversos grupos para que luchen entre ellos t dar la imagen de que la metrópoli, principal consumidora de esos productos combate ese comercio.

Y no es posible esconder la mano que tira la piedra, cuando los poderosos cuentan con todos los elementos para impedir el tráfico de armas fuera de su país, pero no les aplican debidamente y por supuesto que rebasan considerablemente la capacidad de control aduanal de los países llamados eufemísticamente, “en proceso de desarrollo”.

De donde se desprende que las capacidades de desarrollo de los “tercermundistas” es inexistente, con sus propias fuerzas, sujetas a deudas agobiantes, a precios que actúan en su perjuicio, descendente en las materias primas que venden y elevadas en todo lo que adquieren.

Bajo la tormenta permanente de publicidad, la competencia de los comerciantes y productores de fuera o dentro de su mismo territorio; bajo la influencia de culturas extrañas y patrones de consumo fuera de sus posibilidades materiales.

Por supuesto que también bajo la influencia en su política interna, que favorece la inestabilidad, al mismo tiempo que tolera o permite que las normas de conducta de sus políticos no tengan el rigor que exigen en los países metrópoli. Quizá, se sospecha, que para favorecer sus intereses mercantiles y financieros de país.

Se recuerda con respeto profundo la idea semejante de la gran poetisa de Nepantla, aunque ella hablaba de que era preciso hacer a las mujeres tal cual las queréis o quererlas cual las habéis hecho.

Y esto último con relación a la actitud xenofóbica de su primer mandatario respecto a los habitantes de República del Salvador y la tristísima situación de Haití.

¿Es posible conseguir algo y mucho menos lo mejor, de un país del que se han saqueado sus recursos materiales y se solazan de pagar sueldos de hambre y se les permite llevar capitales que generan menos empleos de los que hacen desaparecer con su dinero y tecnología?.

 

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