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Clásico de Otoño… Los Primeros Héroes

Aquellos Tiempos.-

por: Miguel Ángel Genis Guzmán.

deacon

En la serie mundial de beisbol del País más poderoso del mundo brillan negros y latinos.Wilson como un animal envió su protesta a Los Pinos. Porque en la serie mundial hay más de quince latinos.

Cuando nos ponemos a hablar acerca de los héroes, casi siempre lo hacemos sobre personajes que dieron muestras superiores de valentía y decisión para alcanzar el triunfo o bien fueron sacrificados en su lucha por lograr sostener un ideal que los hace sobresalir de sus semejantes.

En los deportes pasa algo parecido, aunque no es raro que en eventos importantes, de poca duración, surjan de repente héroes inesperados que superen la actuación de los estelares consagrados y muchas veces, no obstante su enorme esfuerzo y grandeza demostrada, lo realizado por ellos, no sea suficiente para llevar al triunfo final a su equipo.

Un caso típico del héroe derrotado, fue el del grandioso Deacon Phillippe, serpentinero estrella de los Piratas de Pittsburg, quien tuvo sus mejores años en el montículo a finales de siglo antepasado y obtuvo el triunfo en el primer juego de serie mundial de 1903, derrotando nada menos que al inmortal, máximo ganador de todos los tiempos, el sensacional Cy Young de los Medias Rojas de Boston.

La hazaña la realizó el 1 de octubre de 1903 en el mismo estadio de los “Patirrojos” de la conservadora ciudad de Boston ante 16 mil 242 fanáticos que fueron los primeros felices espectadores del juego inaugural del primer clásico de otoño de las ligas mayores de beisbol. El resultado final fue de 7 carreras a tres y ambos lanzadores se mantuvieron en el montículo las nueve entradas.

Al siguiente día, los medias rojas enviaron a la lona de las serpentinas a su otro gran estelar, el consistente Bill Dinneen, quien emparejo los cartones al pintar en blanco a los “Bucaneros” y darle el triunfo a su equipo tres carreras a cero. Por los piratas lanzaron Sam Leever, quien cargó con la derrota y Fred Vell que entró al relevo en la segunda entrada, cuando ya el juego estaba perdido. Ese día se registró una asistencia de 9 mil 415 fanáticos.

Con un solo día de descanso, el grandioso Phillippe volvió al centro del diamante el día tres para sostener otro duelo de pitcheo contra el formidable Cy Young que entró al relevo de Thomas Huges en el tercer episodio con las almohadillas congestionadas y contuvo a la poderosa ofensiva de Pittsburgh en tres imparables durante siete entradas, pero el juego ya estaba decidido desde el primer tercio del mismo y Phillippe se anotó su segunda victoria en dos días en Boston ante 18 mil 801 aficionados con boleto pagado. Para Young no hubo decisión, la derrota fue para el abridor Huges.

A pesar de no ser tan larga la distancia entre Pittsburgh en el estado de Pennsylvania y Boston en Massachusetts entidad localizada en la costa noreste de los Estados Unidos, como lo es ahora entre algunas ciudades que se disputan la serie mundial, para aquellos tiempos en que los viajes se hacían a través del ferrocarril, hubo necesidad de tomar dos días para reanudar el clásico en Pittsburgh, donde se jugarían los siguientes cuatro juegos de ser necesario, ya que se programaron nueve encuentros para salir triunfador el equipo que obtuviera cinco victorias.

“El Hombre de Acero” Deacon Phillippe salió a lanzar por los piratas mientras por los bravos lo hizo el formidable Bill Dinneen. Los aficionados disfrutaron de un emocionante duelo de pitcheo que premiaron con prolongado aplauso al terminar el partido con un triunfo para el ídolo de las multitudes, el grandioso Phillippe que lograba así su tercera victoria en la serie.

Dinneen emparejaba sus cartones con uno ganado y uno perdido. En ese primer encuentro de serie mundial que se realizaba en Pittssburgh, la asistencia fue de solo 7,000 aficionados con boleto pagado, no obstante que se enfrentaron dos de los mejores lanzadores de le época. Ambos lanzadores se sostuvieron todo el juego en el montículo. El quinto encuentro fue un claro triunfo de Boston once carreras a dos, lanzando el talentoso Cy Young que dio nuevas esperanzas a sun equipo. La derrota se cargó al, récord de William Kennedy, quien fue relevado en el octavo por John Thompson. La asistencia fue de 12 mil 322 personas y la serie se ponía 3 juegos a dos a favor de Pittsburgh y cobraba nuevo interés para los espectadores.

El 8 de octubre, se celebró el sexto juego en casa de los Piratas y los Bravos emparejaron los cartones a tres juegos por bando, con un triunfo de seis carreras a tres y Dinneen anotándose su segunda victoria en la serie, mientras Leever cargando con su segundo fracaso. La asistencia con boleto pagado fue de 11 mil 556 aficionados.

El día nueve hubo suspensión por lluvia y el 10 volvieron a enfrentarse el máximo ganador de todos los tiempos Cy Young (que dejó al parecer un récord inalcanzable de 511 triunfos en su carrera) contra el héroe sacrificado Deacon Phillippe, el triunfo fue para Boston siete carreras a tres por tomar la delantera en la serie. Young se anotó su segunda y Phillippe su segunda derrota ante 17 mil 80 espectadores.

Volvió el clásico a Boston y con un 3 días de descanso por el viaje, Phillippe regresó al centro del diamante para enfrentar a Dinneen que se alzó con su tercera victoria dando a los bostonianos su primer campeonato del mundo ante una asistencia de tan solo 7 mil 455 fanáticos con boleto pagado. El primer clásico de otoño de la era moderna, había llegado a su fin después de 13 días de grandes emociones.

Lo sorprendente y grandioso de ese primer clásico fue que, Phillippe lanzó cinco encuentros completos, ganó tres y su equipo perdió la serie, ya que también sufrió dos derrotas. Dinneen ganó tres y perdió un encuentro y lanzó 35 entradas contra las 44 de Phillippe. Young también lanzó cuatro partido, ganó dos perdió uno y otro se fue sin decisión.

Los ganadores Medias Rojas de Boston sólo utilizaron tres lanzadores en toda la serie de ocho encuentros con Thómas Huges que perdió el único juego que lanzó y Dinneen que se fue de tres uno mientras Young se apuntó dos triunfos por una derrota. En estos tiempos, no es raro que más de tres monticulistas sean usados en un mismo partido.

Los Piratas se valieron de cinco lanzadores, pero el verdaderamente grande y más relevante de la serie fue Deacon Phillippe que obtuvo tres triunfos por dos derrotas para convertirse en el primer héroe derrotado de las series mundiales.

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