Don Drysdale, lanzador Consistente…

Aquellos Tiempos.-

Por Miguel Ángel Genis Guzmán.-

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En 1956, los Dodgers de Brooklyn jugaron su última serie mundial en la ciudad de Nueva York, siendo derrotados por los Yankees, sus acérrimos rivales, que fueron por el desquite de la primera derrota sufrida en su historia, ante los también llamados Esquivadores, apenas un año antes.

Ese último clásico de octubre de los ex maletas de Brooklyn que ahora se presentaban como los orgullosos campeones del mundo, se alargó a siete juegos que los fanáticos de la “gran manzana” siempre han añorado porque también fue despedida de esa plaza de un talentoso lanzador de 20 años que sólo lanzó dos entradas en el cuarto juego y que fue suficiente para enseñar un poco de lo que llegaría a ser con el paso de los años.

En  noviembre del siguiente otoño, los Dodgers cruzaron toda la unión americana de costa a costa en un recorrido de casi cinco mil kilómetros para mudarse a su nuevo hogar: la hermosa y progresista ciudad de Los Ángeles, en el estado de California, donde tomaron nuevos bríos y se han convertido nuevamente en un equipo aguerrido que siempre brinda grandes emociones a sus seguidores.

El beisbol de gran altura, no era novedad para los aficionados del legendario Oeste Americano que tuvieron en su tiempo la famosa Liga de la Costa del Pacífico que podía competir con la mejor del mundo, pero el antiguo sistema de viajes a través del ferrocarril, hacía prácticamente imposible tener en esa región equipos de ligas mayores. Sin embargo, de esa liga se nutrieron los equipos de la gran carpa con peloteros de alto calibre como Tony Lazzeri y los hermanos Joe Dimaggio, entre otros.

Los viaje aéreos vinieron a resolver ese problema que hoy ni siquiera se imaginan nuestros nietos, los fanáticos neoyorkinos, tampoco tuvieron oportunidad de ver en esa serie mundial de un equipo de su ciudad al portentoso Sandy Koufax, que junto con Drysdale formó una de las parejas de lanzadores más consistentes del beisbol de los tiempos modernos en la década de los 60´s y fueron sólidos pilares de los Dodgers de Los Ángeles.

Drysdale lanzó durante 14 años para los dodgers, primero de Brooklyn y después de Los Ángeles, obteniendo 209 victorias a cambio de 166 derrotas. Su poderosa bola rápida hizo abanicar el aire durante ese tiempo a 2 mil 486 bateadores y cuando estaba en sus mejores momentos, lanzó 58 entradas consecutivas sin permitir carrera, entre ellas seis blanqueadas seguidas con lo que estableció un récord difícil de igualar en el Rey de los Deportes.

Lo anterior ocurrió en 1962 cuando el grandioso Don acababa de cumplir 26 años de edad y los cronistas del beisbol, sin pensarlo mucho le otorgaron el trofeo Cy Young que lo acredito como el mejor serpentinero de la temporada. No obstante ellos, los Dodgers se quedaron en el camino y los Gigantes ganaron el banderín de la liga americana para ir a la serie mundial.

Al siguiente año, formando definitivamente la pareja casi invencible con Coufax, Drysdale llevó a Los Ángeles al clásico y en forma impresionante humillaron en cuatro juegos seguidos a los orgullosos yanquis de Nueva York, donde muchos aficionados acudieron al Yankee Stadium para aplaudir y animar a sus antiguos ídolos, los queridos Dodgers que seis años antes habían emigrado al lejano Oeste.

Don era el único sobreviviente de aquellos poderosos “Esquivadores” que se despidieron de los clásicos en el “Evest Field” de Brooklyn, como uno de los equipos más completos de todos los tiempos con Snider, Furillo. Robinson, Campanella, Hodges, Gilliam,Reese y el cubano Amoros en el orden de bateo, respaldados por grandes lanzadores como Newcombre, Labine, Maglie, Roebuck, Drysdale y Erskine, entre otros.

En 1965, los Dodgers de Los Ángeles, que ya empezaron a escribir grandes historias en el Oeste, volvieron a la serie mundial y derrotaron en siete juegos a los Gemelos de Minnesota en un emocionante clásico que no olvidan los fanáticos del centro norte de la Unión Americana que salieron con una honrosa derrota a cuestas.

Los Ángeles todavía vieron a la famosa pareja de serpentineros imponer su brazo al siguiente año llevar a los Dodgers nuevamente a la serie mundial, sin embargo, los entonces enrachados Orioles  de Baltimore se impusieron rotundamente en cuatro juegos en el clásico y eso desanimó a los dos estrellas.

Muchas leyendas se tejieron acerca del retiro de ambos, pero sin duda alguna, el resultado de la última serie mundial, influyó en el ánimo de ambos. Koufax perdió un partido y Drysdale dos. El beisbol perdió a dos de sus mejores monticulistas de la década de los sesenta.

Después del retiro de estos grandes serpentineros, los Dodgers esperaron ocho años para volver a una serie mundial. Don Drysdale ingresó al salón de la fama del beisbol en 1984, Koufax lo hizo en 1972.

 

 

 

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