Cortar manos…

NOTICIAS DIVERSAS.-

Escribe: Héctor Barragán.-

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Severa sanción contra los rateros la que propuso un candidato independiente a la Presidencia de la República suficientemente drástica para disuadir a quienes pretendan seguir el ejemplo de tal tipo de delincuentes.

Protestaron desde luego los demás contendientes al elevado cargo, considerando un salvajismo y olvidando que tal sanción existe en estos tiempos en algunos países de oriente, donde por cierto es raro el delito. Con relación a los cargos públicos alguno de esos países y en estos mismos tiempos, ha decidió castigar con el paredón el fusilamiento a los infractores y los ha ultimado, castigo terrible que seguramente asusta a los que pretendan seguir el ejemplo.

Lo de cortar la mano, fue el castigo a los infractores de primera vez entre los aztecas, según se cuenta como anécdota de castigo en el mercado de Tlatelolco, el más grande del mundo en los lejanos tiempos de la conquista de México.

Porque la segunda ocasión en que se abusara de un cliente, en dicho mercado, la pena era de cortar la vida.

Tanto la pérdida de un miembro como la privación de la vida, podrían contribuir al saneamiento de las relaciones sociales de México, tan contaminado, salvo que se corre el riesgo, precisamente  debido a la corrupción tan difundida, de castigar a varios inocentes, por investigación deficiente, falseamiento de declaraciones y datos o por razones de fuerza mayor o condiciones atenuantes para la comisión del delito.

Por supuesto que deberá impedirse en todo caso, que haya impunidad en los casos de gravedad, como un gran robo, los daños al patrimonio de la nación o el perjuicio punible a un número importante de habitantes del país.

Para empezar se tendrán que revisar las leyes, para que sea sencillo para todo el pueblo de entenderlas u respetarlas o atenerse a las graves consecuencias, las que se estipulen, tan graves como sean los delitos. Esto es, el perjuicio a una persona a gran número de ellas. Porque un gran número equivale a parte importante de la patria y su salud, sus bienes, sus intereses, sus trabajos, forman parte importante de la patria y en este caso, las sanciones deben corresponder al daño, como una verdadera traición a la patria. ¿O no debe ser así?..

SEGUIR DE OFICIO.

Algunas veces se escucha a los abogados informar que tales y cuales delitos, pocos por cierto, se persiguen de oficio, sin que se tenga noticia de que el peculado, el robo “agravado” ignorado a que se refieren con exactitud, el robo de combustibles como el huachicolero, no se hayan seguido hasta las últimas consecuencias, es decir hasta detener a los delincuentes, previa exhaustiva investigación, determinación de los cómplices, incluidos los de cuellos blanco, para que se termine con esa clase de ilícitos.

Por otra parte, se escucha, sin llegar a comprender, como se maneja el “perdón” para liberar de castigo a los delincuentes de robo, fraude, accidentes.

Sin dejar de considerar que en los casos de vandalismo, daños y perjuicios por diversas causas, no se exige la compensación económica equivalente al daño, para “beneficio” del particular afectado o la comunidad dañada.

Notable también que las acusaciones o imputaciones de ilícitos ventilados en los medios informativos, o en las denuncias vertidas por políticos aspirantes a puestos superiores, no se persigan de oficio, diciendo que debe hacerse denuncia formal, ante autoridad supuestamente competente, si bien puede no serlo.

Privando al acusado de la posibilidad de hacer una defensa formal en caso de tratarse de una calumnia, o sea de falsa acusación. Con lo que el daño a la sociedad, caso de ser cierto el ilícito, quedará en el olvido.

EL SALARIO JUSTO.

salario

Hay una gran diferencia entre lo legal y lo justo, aunque parezca increíble y el ejemplo más sencillo pero vital es lo relativo a los ingresos.

El gobierno mexicano notó toda una estructura para determinar y poner en práctica la cuota legal por el trabajo y en la actualidad y a pesar de haberse aumentado considerablemente hace unos meses, representa solamente una tercera parte del costo de alimentación. Es el salario legal, en tanto el justo sería precisamente muchas veces la proporción actual.

Por el contrario, los salarios o sueldos, para diferenciarlos elegantemente del producto del esfuerzo físico, se elevan considerablemente, y garantizando a los ben3eficiarios contar con lujos y gastos superfluos, como para que amasen millones de pesos en pocos años.

Lo mismo en cargos gubernamentales, que por cierto no se justifican, en tanto la productividad de sus trabajadores es insuficiente para cumplir los objetivos para los que el gobierno se ha establecido y se podría justificar, que en trincheras de la iniciativa privada.

Por lo que no es justo que los trabajadores medidos por el salario mínimo, no tengan lo suficiente para alimentarse debidamente, aunque los patrones aseguren que no pagan el salario mínimo, sino dos o dos tantos y medio más que la base, que por supuesto es insuficiente. Mientras algunos privilegiados atesoran fortunas, propiedades, automóviles de gran lujo, colecciones valiosas de autos o joyas.

Y todo sea dicho con todo respeto a los autores de las cuotas salariales mínimas que nunca han servido para el fin que se les proyectó y cuya casusa es precisamente que jamás ha servido para que garantice algo importante… lo cual es lamentable verídico.

Tan son bajos los salarios mexicanos, que los gobiernos de Canadá y Estados Unidos han recomendado que los aumenten, como condición para proseguir con las pláticas para renovar la vigencia del tratado de libre comercio, el mentado TLC, porque consideran desleal la competencia de México en ese convenio, sobre una base tan reducida como los ingresos de los trabajadores mexicanos.

Curiosamente los patrones, asociados promovieron el alza, desde antes que los norteños tratadistas, aunque por cierto que muy moderadamente. Lo normal es que ante el temor de mejorar salarios, los patrones protestan, con la amenaza de que ello puede provocar un alza generalizada de precios, o sea la inflación.

Pero no pueden ocultar de manera alguna que ellos, los patrones son los responsables de los aumentos en los precios, la famosa inflación, mediante la cual, ellos perciben aumentos de ingresos en las peores situaciones económicas, como son las inflaciones.

Esperan los patrones, así lo declaran, que aumentarán salarios cuando aumente la productividad, cuando sucedan aumentos de producción sin que los costos suban en la misma medida. Pero la productividad carece mediante inversiones en equipo y tecnología que adquirieron con los aumentos de salarios que no aplicaron anteriormente, “Know how” tecnología que se produce para abaratar el costo de la mano de obra.

Sin que en momento alguno recuerden que el mercado para su producción se mantiene con los ingresos de los trabajadores, principalmente obreros y operarios de bajo salario.

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