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Parras, con Evaristo Madero, padece un régimen amoral y corrupto

Miseria política del PVEM.-

Escribe: Alfredo Reyes Ramos

 

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Evaristo Madero aparece con su protector el ex gobernador Rubén Moreira.

Una de las pocas cosas prudentes y con mucho acierto que ha realizado Vicente Fox en la vida consiste en haberse desligado de Jorge González Torres y su Partido Verde Ecologista de México (PVEM), hazaña que consumó después de su triunfo electoral en el año 2000. De no haber sido así, hoy el PAN estaría arrastrando como rémora a ese partido político, el más corrupto y degradante de México.

Pero antes del rompimiento, hay que decir que el PAN, el PVEM y el hoy extinto PARM eran partidos políticos unidos en la Alianza por el Cambio, la misma que llevó a Vicente Fox al poder, y este columnista, que en ese tiempo fungía como jefe de la unidad de Análisis Político en el gobierno de la CDMX, al monitorear el cierre de campaña de Fox, el domingo 24 de junio del 2000, pudo reportar en el zócalo de la capital, la concentración más grande que ha tenido el PAN en toda su historia, reforzada por una columna del PVEM que arribó al zócalo proveniente del monumento a Cuitláhuac. Jorge González Torres dio la vuelta al zócalo del brazo de Porfirio Muñoz Ledo y Felipe Bravo Mena.

Después de ganar la elección, Fox se deshizo de los Verdes por las ambiciones desmedidas de González Torres y de Jorge Emilio, el espeluznante “Niño Verde” que, para entonces, ya era dueño de la franquicia heredada por su padre.

Lo cierto es que los múltiples escándalos del PVEM, su burda simulación ambiental, la expulsión del movimiento Verde internacional, el repudio de Greenpeace, el deslinde del Partido Verde Europeo, sus violaciones a la ley electoral, la manifiesta corrupción del “Niño Verde”, la polémica exhibición de su “chamaqueada”, la muerte de la edecán Galina Chankova y las “mansiones Verdes de Texas”, son apenas algunas evidencias concretas de su fragorosa descomposición.

Degradación que permea desde la cúpula nacional hasta el más escondido de los municipios, como es el caso de Parras de la Fuente, cacicazgo del partido Verde a través de un sátrapa analfabeta solapado ($) por “Cuco” Sandoval. Si a nivel nacional se dio el caso de la muerte de Chankova en medio de una orgía de alcohol, drogas, sexo, sadismo y sangre, en Parras se repiten los excesos con el “Coco” y el cacique en bacanales de alcohol, drogas, zoofilia, sexo en vivo y actos de felación. Un régimen decadente que provoca esa sensación de náusea que precede al vómito. Así de repulsivo.

Hoy, en plena campaña electoral 2018, algunos gobernadores priístas repudian la alianza que a nivel nacional el partido tricolor hizo con el partido del “Niño Verde”. Alfredo del Mazo, priísta del grupo Atlacomulco, ha impugnado la onerosa asociación con el PVEM en el Estado de México.

Así pasó en Quintana Roo, donde la imposición del Verde en varios municipios hizo perder al PRI la gubernatura. Lo mismo sucede en Chiapas donde ya se hartaron de la alta frivolidad del gobierno Verde y han roto la alianza. Asimismo hay municipios en BCS donde el PRI rechazó a dicho partido.

Basta decir que en Coahuila el Verde es un partido marginal. Se aferra al municipio de Parras donde el cacique Madero Marcos acaba de reprimir a otro periodista, con todo el apoyo de sus sus familiares custodios sepultureros del PRI; los Marcos Ramones y los Martínez Garza. En Saltillo, donde Manolo Jiménez es un todoterreno de la política estatal, no necesita del PVEM para ganar la próxima elección. Su disciplina partidista lo hace respetar una alianza a la que mucho aportará para llevarla al triunfo.

Concluyo manifestando ésto a los parrenses dignos, que aún quedan muchos sin vender su dignidad por migajas:

Que en Parras, ya hace mucho tiempo, se enfrentaron dos corrientes ideológicas de mucha convicción; los liberales masónicos y los conservadores religiosos. No había pie para las medias tintas, se era de una convicción filosófica o se profesaba una pasión religiosa, pero ambos grupos tenían altos ideales y eso era bueno. Hoy, cuando un régimen amoral y corrupto ha sentado sus reales y que las mejores ideologías han hecho crisis, lo peor que le puede suceder a Parras en este momento, no es el hecho de que las convicciones que profesamos se hayan degradado, lo peor de todo es que hayamos hecho de la degradación una ideología, una convicción, una forma de vida. Ahí sí que estamos jodidos. Vale.

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