Manolo: pero que las apaguen

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

Presentam modelo integral  de reacción y prevención

En una reunión, nos imaginamos que en muchas, si no es que en todas, el presidente municipal de Saltillo, quien también es candidato del Partido Revolucionario Institucional para reelegirse en el mismo puesto, se dirigió a la audiencia haciéndoles una pregunta, que por una vez, no era puramente retórica: ¿a poco ustedes no han visto más patrullas en la ciudad?, a lo que él se contestó a sí mismo: porque yo sí he visto más patrullas.

A los asistentes no les quedó más que asentir a la aseveración del alcalde, por muy bien o mal que les caiga él en lo personal, por mucho que les agrade o detesten al PRI, al poco tiempo de hacerse cargo de la administración municipal Manolo, efectivamente se ven más carros patrulla… mejor dicho camionetas patrulla, ya ve que no escapamos en Saltillo a que de la vigilancia se encarguen vehículos que antes se usaban solo para transportar cabritos para su venta y sacrificio, de las que se veían antes.

En su discurso, el presidente municipal dijo que al poco de tomar el cargo, adquirieron las patrullas que hoy se ven cuidando la ciudad, es más, en un dechado de eficiencia y cuidado de los dineros rara vez visto en cualquier parte de la geografía política de nuestro país, las camionetotas que estaban asignadas al Grupo de Reacción  operativa Metropolitana, los tristísimamente célebres y no menos temidos GROMs, fueron sustituidas con carros, Charger o algo así por el estilo que han de correr como dementes, pero que tienen la enorme ventaja de aun a toda velocidad, deben consumir la mitad o menos que una troca nueva, y como una décima de lo que se traga una usada, de las que traía antes este grupo, que se anunciaban desde cuatro cuadras antes no por las sirenas… sino por el escándalo de sus escapes y motores a punto de desvielarse.

La policía municipal ahora funciona con un dispositivo de unidades desplegadas, lo que le permite cumplir con dos objetivos prioritarios, en primera instancia la disuasión, en efecto, con su sola presencia, día y noche casi, los delincuentes se la piensan dos veces en cometer algún delito en las cercanías del sitio donde está la patrulla y sus tripulantes, mejor todavía, la función de disuasión funciona para que los correlones se comporten si no como angelitos, sí como gente de bien, como conductores responsables. Concretamente en boulevard Venustiano Carranza, ese que los aborígenes llaman “El B. (el V.) Carranza”, desde que una patrulla está de clavo en la gasolinera, como por arte de magia se han acabado los arrancones que durante treinta o más años eran una tradición las noches de los fines de semana, si están dormidos o están despiertos los tecolotes, ningún piloto de pruebas, muchos de quienes circulan sin licencia y sin placas, le va a picar la cresta a alguien que puede hacerles la mala pasada de encerrarlos hasta el lunes, quitarles el carro si anda chueco, y otras cosillas.

La disuasión funciona, como lo han dicho desde siempre los manuales del buen policía, el puro uniforme, el arma, la patrulla, la actitud, cumplen con convencer a alguien que quiere portarse mal, para que se porte bien. Allí está la prueba, ya quisiéramos ver si los guapos de la “banda de los martes” ¿o era de los jueves?, bueno, la que se dedicó a asaltar negocios por todo boulevard Carranza un día específico a la semana, se atreverían si saben que está de plantón una patrulla aquí, otra allá, y aun otra más allá, más la que está en la entrada al estacionamiento del HEB, a un minuto o menos de distancia para auxiliar a las otras unidades desplegadas, más la que está en la gasolinera de Isidro López y Periférico, y la que está en Pablo Sidar y Emilio Carranza… caray si sí parece que hay más patrullas en Saltillo.

Y esa es la segunda función que se logra cumplir con un sistema de unidades desplegadas, la de que del punto donde están, al sitio donde en determinado momento se necesita su presencia, hay mucho menos distancia que la desde algún cuartel, comandancia o lo que sea donde se guardan y se acomodan los agentes en servicio, o aun las que andan de rondín.

Pero nunca falta un detalle que echa si no todo, algo a perder. Resulta que con estos calorones que se han dejado sentir en Saltillo, los agentes se están adentro de sus unidades… con el clima prendido… y el motor prendido, y gastando la gasolina de las camionetas, que por ser motor de ocho cilindros no se llena con menos de mil doscientos pesos o más el tanque, ¿y eso solo para que el policía no se achicharre, se cueza o se deshidrate durante su turno? Pues el despliegue nos está saliendo a los saltillenses algo carito, no por las vueltas que dan, porque no las dan, sino por tener los motores andando ocho horas por turno, 24 horas al día… en un desperdicio que es de escándalo, además de contribuir a la contaminación atmosférica, el cambio climático y lo que ya sabemos, y repito, solo para tener al policía fresco como no lo están ni los funcionarios de la presidencia con el aire acondicionado de la oficina.

Sí, aceptado está: es inhumano tener a alguien adentro de un carro con calor de treinta y feria de grados, que además, si está prendida la torreta, tarde o temprano se bajaría la batería, y entonces la patrulla no sirve para nada. Pero para eso existe la imaginación: ¿Qué tan caro puede ser poner un toldito con un par de sillas para los policías, es más un banco de ejercicios para que no se estén allí anquilosando de tanto no moverse?. ¿Qué tan caro puede ser habilitar un contacto a la luz del negocio del que están afuera, ya con lo que se ahorran de guardias de seguridad y de asaltos, no dudamos que sería una cortesía pagada con gusto, el poner un cable para alimentar la batería de la camioneta para que a su vez esta mantenga funcionado la torreta y las intermitentes, y por supuesto el aire acondicionado para comodidad del tecolote a bordo?

No es una idea lanzada así nomás al aire: con lo de dos tanques de gasolina se pagan toldo, sillas, un par de mancuernas para ejercicio, la adaptación y el cable para que el motor de la patrulla no tenga que estar trabajando, y quemando gasolina a lo tonto, a un costo desproporcionado, sobre todo en los tiempos de liberalización del mercado energético que corren.

Sí Manolo, estamos felices con las patrullas, los saltillenses estamos más que satisfechos con el despliegue, pero… por el bien de la ciudad y de sus finanzas, la inversión en este aditamento y las sillas ahorraría millones y millones de pesos a los habitantes de la capital cada año. Hasta los aviones lo hacen, lo primero que hacen al llegar a plataforma es conectarse a la corriente del aeropuerto y apagar los motores que mueven los generadores de energía, ¿se imagina lo que costarían los boletos de avión si la luz de los pasillos y baño se generara con turbosina?, pues eso: Manolo, que apaguen las patrullas y que se quiten el calor como el resto de los saltillenses, con un abanico.

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