Breve historia de una derrota anunciada

// Del Tintero //

Escribe: Fidencio Treviño Maldonado.-

“No lloren como mujeres lo que no supieron defender como hombres”.

Moctezuma 1626 d. c.

morena

(Gráfica de El Economista).

Todos en el pueblo sabían que la muerte de  Santiago Nasar estaba predestinado a ese acto, acto en donde la fatalidad es la que domina esta historia. Santiago comete una deshorna en la persona de Ángela, quien está próxima a casarse y ante esto a los gemelos Vicario, hermanos de Ángela, no les queda más que hacer que Nasar pague con su vida, vengar con sangre la afrenta de su familia. El relato es padrísimo, la novela se llama “Crónica de una muerte anunciada”, escrita por el colombiano Gabo (Gabriel García Márquez).

En este país no fueron puñales  (como la novela del relato anterior) los que se usaron para derrotar a un gobierno lleno de deshornas hacia la población, sino el poder de la tinta, de papeles y de un líder nato, un personaje que nace y se hace y que desde más de 15  años estuvo presente en la palestra nacional y como el “ave de las tempestades ” que volando llegó a las cumbres y, no lo hizo arrastrándose como las serpientes.

La derrota de los poderes egocéntricos desde hacía meses estaba anunciada y tanto los PANistas como los PRIistas nada hicieron para componer figura, sus discursos distaban y aun distan mucho de la realidad que la república vive, ellos no lo vieron porque su ceguera acompañada de soberbia de poder no les permitía ni siquiera mirar. Cuando el pueblo sabe que el triunfo está asegurado para los más de 30 millones que votaron por AMLO y que la derrota es inminente para el partido en el poder,  los monopolios y oligopólicos lo desconocen y ni siquiera lo creen, tampoco ven por la ventana lo que ocurre en la calle o banqueta de enfrente.

También dudan de que vaya a romper parte de la estructura del sistema, que ya pendía y aun se detiene con alfileres, la misma estructura de la que se hablaba hasta las 10 de la noche del día uno de junio en las centrales del PRI y del PAN y que esa estructura de su partido no les podía fallar, sin embargo no fue en ese momento cuando tanto el PRI como el PAN perdían, sino desde hacía años arrastraron un lastre que les impidió caminar, una carga llena de corrupción, un saco repleto de pillerías, un hoyo intapable de mentiras, miasmas y sofismas y muchos imperios de fortunas labrados en base a esta estructura de la que tanto se enorgullecen muchos políticos.

Sólo se dispararon en los pies y eso los hizo despertar, los obligó a brincar y no a dar el salto para el cambio de “bienestar social ” del que tanto se habló y han enarbolado tanto el PAN como el PRI, copiado desde luego por decenas de líderes de partidos rémoras que nadan al lado de poder. No bastaron que a los más de 30 millones que votaron por el PEJE se les llamaran  Nacos, Chairas, Perros, Prietos, Morenos, Flojos y Guevones, entre otros epítetos que dio más bríos a los habitantes y el voto llego como cascada, inclusive fue tanto el fervor que en algunos municipios en donde los alcaldes en función se sentían seguros a sólo la mitad (6 meses) de su función y estos fueron con el voto del pueblo en contra; aplastados.

La historia de esta derrota fue breve, causada por una larga cauda de pillerías de los que un día se les confirió  el poder y, aunque la mayoría de los ciudadanos sabían que  iban los candidatos del PRIAN  en picada y su derrota inminente, sólo ellos en su triste mitomanía y su malograda soberbia no lo notaron. Será muy difícil recomponer figura y también muy largo el camino ya que ” Chango viejo no aprende maromas nuevas” y ahora sólo les quedan muchas cosas a los derrotados, lamentarse, buscar culpables, lamerse las heridas entre ellos, tratar de auto consolarse, que si el PEJE no cumple lo prometido  dizque el pueblo lo repudiara, es decir cuando un resentido dice eso , sin duda esta escupiendo en contra del viento ya que en los 80 años de la dictadura perfecta que tuvimos, sólo se generaron 38 millones de miserables  y cuando hablan de la paz social, los más de 250 mil muertos y 62 mil desaparecidos en una guerra fallida siguen con la retórica de una derrota anunciada.

Nota no solicitada por nadie; No fue el PRI, el PAN u otras siglas las que perdieron, fueron algunos hombres y mujeres, que se transformaron en trúhanes, pillos, sinvergüenzas, tartufos, monifatos y corruptos que en nombre de esos partidos llevaron al debacle a sus seguidores. ¡Digo!

Sugerencias y Comentarios; kinotre@hotmail.com

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