El dilema de Fuerza Coahuila

fuerzota

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

Dicen los que entienden de esas cosas de la motivación, que las condiciones ideales para realizar algo, para emprender un proyecto, se dan muy rara ocasión. Ellos en sus siempre entusiastas alocuciones recomiendan emprender sin miedo, ser atrevidos y valientes, y si no hay las condiciones ideales… pues crearlas, por más que esto termine siendo un mero sortear los obstáculos que se niegan a quitarse de enfrente, pero sí, la otra opción, esperar el momento propicio, el favor de los poderosos, la asignación de recursos para un proyecto que nadie ve como prioritario y la alineación de los astros, eso que no sucederá nunca nos condena a quedarnos como estamos, o todavía empeorar más.

En el estado de Coahuila está pendiente desde hace meses, lo que va del sexenio del gobernador Miguel Angel Riquelme Solís para más detalle, la reestructuración de la corporación policiaca estatal conocida como Fuerza Coahuila, que en los pocos años que tiene de existir, se ha hecho de una fama tan espeluznante como la que en su momento tuvo la policía judicial, o la policía municipal de Torreón, por mencionar solo un par de las peores.

El gobernador anunció la disposición de su administración de entrarle de lleno a la reestructuración funcional y operativa de Fuerza Coahuila, incluso aunque se tardaron para encontrar el candidato ideal, se trajeron una persona con experiencia de la Policía Federal Preventiva, alguien que según el currículum que anduvieron presumiendo por acá, sobre todo en el área de la policía científica y de ciberseguridad, los problemas en el ámbito de la prevención de la delincuencia en Coahuila, aun con la fuerte presencia del crimen organizado, le queda chico. Pero bueno, se lo trajeron. A José Luis Pliego Corona, secretario de Seguridad Pública de Coahuila, le tocó bailar con la más fea, después de ser, si usted quiere, funcionario de bien nivel de una gran corporación nacional, se viene o lo mandan a hacerse cargo de una policía pueblerina, una que en sus escasos años de vida se ha ganado el temor y el desprecio de los ciudadanos, entre múltiples, ¿Qué digo múltiples?, escandalosamente muchas denuncias de abusos, de corrupción, de violación de los derechos humanos, y todo lo que la prensa recoge casi a diario del comportamiento de los policías en lugares tan distantes como Torreón, Ciudad Acuña, Saltillo, Monclova o Piedras Negras.

La intención declarada del gobernador, con la cual coincide plenamente el titular de Seguridad Pública, es que hay que reformar profundamente a la corporación. Sí, ¿pero cómo?, y en este instante particular del calendario político y oficial del país, más importante es responder a la pregunta de sí, ¿pero cuando?, y aquí encontramos quizá la explicación que nadie quiere darnos, la de que por más que lo quieran ocultar, existe una supeditación real y brutal del poder estatal al poder federal, en muchos, muchísimos aspectos de la función gubernamental, pero en ninguna tan notable como en el rubro de seguridad pública.

Vale la pena recordar, hace alrededor de siete años, las cosas estaban tan revueltas en Coahuila con la terrorífica y alucinante presencia de las bandas del narcotráfico, que nomás no encontraban la manera de adaptar la burocracia del gobierno del estado a las necesidades de responder al problema, ah y además, no violar las órdenes que de la federación enviaban de lo que debía hacerse. En el curso de tres meses, al cambio de sexenio, la procuraduría de justicia pasó a convertirse en fiscalía general, y de allí, de regreso a procuraduría, esto con el aval del congreso local, que quedó como su cara, dando bandazos sin saber ni el porqué ni el para qué. Había una secretaría de seguridad pública, misma que desapareció, sus funciones se fueron a la secretaría de gobierno, de donde ya en este sexenio nos encontramos con que se volvió a formalizar, y que es precisamente donde se integra Pliego Corona, en teoría autónomo de la ya no tan poderosa secretaría de gobierno. Antes de eso, faltando un par de meses para que acabara el sexenio de Rubén Moreira, va de nuez, la procuraduría que existía volvió a convertirse en fiscalía, ahora sí supuestamente independiente del ejecutivo y con fiscal designado por el congreso previa manita de puerco forrada de billetes.

Quede claro que desde que el mundo es mundo y Coahuila un apéndice libre, independiente y soberano de la supuesta republicana y democrática federal, ha hecho hasta lo imposible por alinearse con las disposiciones del centro. Y como siempre es más fácil resolver las cuestiones entre provincianos abúlicos e ignorantes que entre los entrones grillos del centro, además de que nunca falta gobernante que quiera quedar bien: aquí tuvimos fiscalía antes que la general de la república, aquí hicimos caso de crear e imponer lo del mando único para las corporaciones policiacas, aquí no fuimos los primeros en tener una Fuerza civil que sustituyera las policías estatales y los grupos paramilitares ganándonos Nuevo León y Tamaulipas, pero donde no nos ganaron es en lo de tener una secretaría de seguridad pública, que es la propuesta del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, con quien hay que quedar bien, por más que su corazoncito priísta esté apachurrado y deprimido.

Y lo que decíamos antes, ¿para dónde darle a una reestructuración a Fuerza Coahuila, una que por lo demás es urgentísima, si no sabemos qué es lo que trae el gabinete de seguridad de MORENA en el morral?, sí porque lo de las fuerzas… fue un invento federal que se impuso a los estados, como antes fue el apego a una normatividad asfixiante de la que dependía la asignación de recursos dentro del SUBSEMUN, ¿pero ahora? Tenemos de gane que ya está funcionando la secretaría de seguridad, que Andrés Manuel le ha pedido a Enrique Peña que movilice para que se envíe como modificación a la ley orgánica de la administración pública federal desde ya, y no hasta que él y ellos asuman el poder, dentro de cinco meses.

¡Cinco meses!, cinco meses es lo que deberá esperar el proyecto de reestructuración de Fuerza Coahuila, a menos que se circule por debajo del agua una serie de instrucciones, mismas que también corren el riesgo de no ser autorizadas por el congreso, o con el riesgo de no salir con la premura y en las condiciones en que se plantea.

Sí, ojalá Enrique Peña Nieto se porte a la altura presidencial y utilice su poder para sentar las bases para que el siguiente mandatario inicie como quiere hacerlo, ganando tiempo al tiempo. Siempre se ha hecho para simplezas, para componendas y para raterías, ¿Por qué no para algo que de verdad importa? Aunque no lo veamos, de ello depende lo que aquí es urgente, que el estado retome el control de Fuerza Coahuila, antes que siga causando perjuicios a la población y descrédito a la administración estatal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s