A Rubén no lo tocarán ni con el pétalo de una aprehensión… al menos en 3 años

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

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No es de días, tiene meses que se ventiló por primera ocasión lo de la ilegal disposición por parte de la administración estatal anterior de recursos federales, esos que debieron conforme a la “etiqueta” que traían, ser entregados a los republicanos ayuntamientos coahuilenses, y que alguien muy alto en la cadena alimenticia sexenal ordenó que se usaran en otra cosa, misma que nadie, ni con todas las artimañas de que disponen las contralorías y auditorías, ha logrado averiguar cual cosa fue, que tampoco es mucho lo que se han empeñado.

La verdad es que la gente está muy desencantada de un tiempo a esta parte, digamos los últimos cuatrocientos años, o para no pecar de exagerados, desde que la revolución se institucionalizó, y con ella, la corrupción de los gobiernos y la impunidad de quienes forman parte de ellos, que hace y deshacen con los recursos públicos, y que solo en muy raras ocasiones, están a la altura de los problemas de la población, y menos aún, que les encuentran soluciones cuyo costo luego no les pese como lápida en forma de deuda interna, externa o eterna. El caso de la pista encontrada allá en Torreón, de que la Federación, en cumplimiento del no siempre bien visto y menos respetado pacto federal, habría entregado algo menos de cuatrocientos millones de pesos, cuyo destino debió ser las arcas municipales, y que el gobierno estatal anterior hizo perdedizo, no representa una sorpresa para prácticamente nadie, lo que sí es de llamar la atención, es que ahora haya quien quiera jalarle a la hebra, como si hubiera alguna posibilidad de que terminara en la madeja, como también raya en lo ilusorio que topándose con esta, termine en un caso judicial, e ilusión de ilusiones, en la restitución del daño causado a los coahuilenses y los culpables purgando una pena en la cárcel.

Bueno, ese es el primer caso, el otro no es menos grave, aunque no involucra fondos federales, considerados por ciertos bisoños servidores públicos como los únicos intocables, sino lo que integra el tristemente célebre fideicomiso del  Impuesto sobre Nóminas, siendo estos, recursos recabados por la hacienda estatal, en general se piensa que sobre esos no hay que rendir cuentas de lo que se haga, y sí que hacen, pero no lo que deben, ¿y de rendir?, de eso nada.

Resulta que muy temprano en la gestión de Rubén Moreira Valdés, alguna lumbrera de la Secretaría de Finanzas, que para eso le pagaban suculentamente, tuvo la deslumbrante idea de incorporar una cláusula a la administración del fideicomiso, la de que su disposición para obras públicas, conforme a las condiciones pactadas con la iniciativa privada hace cerca de treinta años, quedaría supeditada a las necesidades del gobierno del estado para el pago de la deuda pública contratada… y como si algo le sobra al estado, es precisamente deuda, pues Finanzas y su jefe se sintieron y de hecho actuaron con manga ancha para usar ese dinero en lo que les viniera en gana.

Ahora, dijéramos que esos recursos, que las empresas establecidas en Coahuila entregan solamente haciéndoles manita de puerco, se hubieran aplicado si no en las obras de infraestructura que contribuyan a fortalecer la capacidad productiva de la IP, en el pago de la deuda, específicamente en amortizar el capital, pues ponga que los líderes empresariales estuvieran medianamente conformes, después de todo, el pesado yugo del endeudamiento, ese que a como pinta la renegociación en proceso, durará mínimo tres décadas, si lo del ISN se hubiera tomado para que la carga fuera algunos millones de pesos menos, hubiera dado su anuencia, pero desafortunadamente no ocurrió así. A la deuda lo único que se ha venido abonando es a los intereses, y eso para que no nos pongan en alguna lista negra de no prestarnos un peso más, al capital no se ha tocado, con lo que surge la ingenua y candorosa pregunta ¿y a donde se fue entonces el dinero del Impuesto sobre Nóminas de cinco o seis años?

Respecto de los 390 millones de pesos, ya andan algunos diputados locales panistas armando un caso en contra del gobernador que era entonces, Rubén Moreira Valdés, único con capacidad de ordenarle al secretario de finanzas y demás subordinados, violar el etiquetado de los fondos federales para aplicarlos vaya usted a saber en qué, y eso si se aplicaron, entonces van sobre Rubén. Algo similar podría ocurrir respecto al segundo, lo del impuesto sobre nóminas, con la salvedad de que si hubo modificaciones a su integración y posible uso, esta tuvo que ser aprobada, a sabiendas o ignorándolo, por el Congreso del Estado, los diputados de hace dos legislaturas no eran ni más dados a la lectura de lo que les pasaban a aprobación que los actuales, como tampoco tenían el colmillo tan retorcido como para olerse que los estaban utilizando para legitimar algo que terminó convirtiéndose en un saqueo, en otro saqueo de los tantos que hubo, y que apenas se están dando a conocer, ojalá para el escándalo de la gente, pero más bien para la comprobación de lo que era de todos sabido.

Y bien, ahora en cuanto a las posibilidades de que estos dos asuntos, en extremo perjudiciales para la población que lo mismo se quedó sin obras que cada vez está más sumida en deudas que no son suyas, se solucionen, que no vayan a engrosar el porcentaje de delitos de cuello blanco que quedan impunes en México, que luego de lo de Gordillo, Duarte y el ladrón de pingüinos rebasa el 99.8%, son realmente mínimas.

Y son mínimas porque, suponiendo que hubiera ganas de verdad de enjuiciar al responsable, Rubén Moreira y sus secuaces, conforme vayan saliendo sus nombres, las dificultades para integrar el caso son enormes, pues de todas las cosas que no sirven en Coahuila, una de las que menos es el sistema estatal anticorrupción, que pareciera y de hecho está al servicio de la corrupción y no en contra de ella, así que con facilidades y con información es bien difícil contar de esta fuente primaria, lo mismo de la auditoría superior, de finanzas, etc.  y si eso no fuera suficiente,  está el mínimo detalle del fuero…

Efectivamente, Rubén Moreira por esas cosas de la agónica política priísta, goza de fuero por ser diputado plurinominal en la legislatura entrante. Por tres años no se le podrá tocar ni con el pétalo de una orden de aprehensión, y desde el congreso podrá estorbar cuanta acción se pretenda enderezar en su contra, así las cosas, de aquí a que termine de ser diputado y vuelva a andar como el resto de los mortales sin fuero, una de dos, o el caso ya prescribió, o nunca hubo caso.

Y luego se preguntan por el desencanto de la gente…

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