Traidores que se ponen morenos

Baile y Cochino.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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A lo mejor se acuerda, o ha visto por lo menos alguna foto o disfraz de Groucho Marx, aquel comediante de mediados del siglo pasado, que tanto en las películas que protagonizó como fuera de la pantalla en eso que llaman la vida real, se mostró como uno de los tipos más inteligentes de su época, siendo un crítico ácido como pocos, pero que se las ingeniaba para dar los golpes más demoledores endulzados en los chistes más hilarantes. Una de sus frases más recordadas, por lo simpática, pero además por todo lo que podía encerrar en un sinnúmero de situaciones, es aquella de ¿No te gusta mi esquema de valores?, pues aquí traigo otro… que viene como anillo al dedo, o más de nuestra época, como consulta al aeropuerto, al circo montado por Luis Fernando Salazar Fernández, coahuilense él, lagunero, y siempre hombre de derechas y ultraderechas, que abandona su partido de toda la vida, para treparse al tren maya del Movimiento de Regeneración Nacional, la morenaza que hasta antes del primero de julio todos veían hacia abajo, y ahora todos quieren con ella.

No es ninguna novedad en este país de traidores, un grillo se cambie de partido cuando siente que en el que ha militado por años no le está concediendo todas las oportunidades para demostrar su valía… y de pasada estar en el candelero y, como recomendaba sentenciosamente Cesar El Tlacuache Garizurieta, no pidas que te den, sino que te pongan donde hay, han sido hordas las que han migrado de partido, cambiado de camiseta, mudado de ideología y de quien sabe qué más, con tal de irse a otro donde sí los postulen para llegar a donde hay, que de lo demás se encargan ellos, y además cumplir con la promesa de todo político agradecido: dile que si me dan chance, yo los forro de dinero… quien sabe a qué se referirán con esto, aquí nomás lo repetimos tal como lo hemos oído.

Le retórica del político “químicamente puro”, el que nació en un partido y en ese mismo se quedó toda la vida, es la excepción que confirma la regla. Químicamente puro sería por ejemplo Enrique Peña Nieto, quien nació entre pañales tricolores del Grupo Atlacomulco, que lo proyectó desde la obscura alcaldía de Metepec hasta la presidencia de la República, que no se le hizo a su tío, el muy marrulero Arturo Montiel, ¿Pero qué pasa cuando una candidatura se mezcla con partidos como el verde, el panal y otros por el estilo?, como que la química pura se diluye, se mancha con aleaciones, que debilitan las propiedades originales del material.

Pero dentro de todo, hay, o había políticos que eran más químicamente estables que otros, entre este grupo estaban los afiliados al Partido Acción Nacional, quienes por su origen familiar, por su condición económica, por sus preferencias religiosas, tendían a quedarse siempre en el PAN, pues eso de mezclarse con partidos o con gente con ideologías, postulados, propuestas concretas y acciones radicalmente contrarias a lo que siempre han pregonado, era impensable. Pero así vimos irse a Jesús González Schmal, uno de los políticos coahuilenses más inteligentes que hemos conocido, y a quien le fue mejor rebasando por la izquierda que portándose bien en la derecha, pero todavía lo suyo era una cosa de ideología, no tanto de sentirse que valía más que lo que le ofrecía el PAN, que es el caso de Luis Fernando Salazar Fernández, quien hiciera la muina de la vida cuando no salió como candidato a la gubernatura de Coahuila, y que si se aplacó es porque le prometieron “cosas buenas” por venir, y que además le cumplieron, después de todo es diputado federal por el Partido Acción Nacional, partido y fracción que ahora traiciona, sumándose a la mayoría parlamentaria de MORENA, que luego de su triunfo indiscutible y de las defecciones de los diputados del partido verde, ya ni necesita para hacer de este país, de las leyes de este país, lo que le venga en gana.

Luis Fernando siempre osciló entre la derecha y la ultraderecha, tomando solo las desviaciones necesarias que condujeran a engrosar su propio peculio, ¿Qué coincidencia ideológica, práctica o de procedimiento puede tener con la izquierda amorenada?, muy poco, por no decir que nada, aunque como lo sugería Groucho, los valores, esos mismos que como todo buen panista, juraba y perjuraba que estaban por encima de lo que fuera,  son perfectamente sacrificables, lo que lo convierte en un trofeo especial  para exhibir ante propios y extraños.

Dios los cría y ellos se juntan, podría ser el pie de la foto dada a conocer donde aparecen el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y Luis Felipe Salazar, el primero dándole la bienvenida al segundo a la cofradía morena, o el segundo rindiéndose ante esta a cambio de lo que sea su voluntad, una postulación a la alcaldía de Torreón, la candidatura a la gubernatura dentro de cinco años, la representación del gobierno federal en el estado para fungir como virrey, migajas que no son moronas, son morenas.

Por lo pronto ya queremos ver a Luis Fernando Salazar Fernández votando a favor la iniciativa de ley para hacer legal el aborto, que trae en la cartera el líder Porfirio Muñoz Ledo, a ver si entre las cosas sacrificables está eso que el (ex)panitas llama conciencia, y de esas, vendrá muchas, pero ese y no otro es el destino de los traidores, que terminan por traicionarse a sí mismos.

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