ESAS FAMILIAS DE ANTES

Por: Fidencio Treviño Maldonado.-

“Para entender la cultura de los pobres es necesario vivir  con ellos, identificarse con sus problemas y aspiraciones“, La Escena: Oscar Lewis.

timoteo

Familia de Timoteo Garay, de Xilitla, San Luis Potosí,

“No pos todos los hijos que Dios quiera, son bienvenidos”, dice un personaje del libro de Oscar Lewis: “Antropología de la Pobreza”. Don Juan Puente, hombre del municipio de Escobedo, Coahuila, aunque radicaba en el poblado de Congregación Rodríguez, a unos seis kilómetros de Escobedo, con una sola mujer (Su esposa de siempre Teresita) tuvo 24 hijos e hijas, todos llegaron a la edad madura, esto por los años 1932/ 1950. Fue tan grande su familia que hubo dos hombres con los mismos nombres, Juan José y José Juan y también dos mujeres con el nombre de María Guadalupe y otra sólo Guadalupe.

Como él, millones de hogares mexicanos tuvieron familias numerosas, con sus esposas y en otros hogares.

¿Cómo le hacían los padres para mantener a ocho, diez o más hijos  en estas familias?, sigue siendo un secreto en el caso del medio rural y también en el entorno urbano. En la mayoría de los casos quien trabajaba era sólo el padre y en el campo muchas de estas familias ni ejidatario era el tronco que mantenía el hogar y el salario en el medio rural era y sigue siendo muy bajo y escaso el trabajo, sólo por temporadas, en el caso de la pizca de algodón en el norte  y en cosechas de café, de caña, de otros cultivos en el sur u otras regiones, así como en zonas desérticas la recolección de orégano, lechuguilla y su tallado, candelilla, carbón, leña, etc.  y sin embargo sobrevivían y sus hijos eran o siguen siendo fuertes, raro era ver a una familia chica en las comunidades. El éxodo o migración de millones de familias completas procedentes del medio rural que se dio y en la actualidad se da para las grandes ciudades, el padre tenía que hacer malabares con los centavos que ganaba en lo que fuera y la señora de la casa, convertirse en la mujer maravilla en la cocina para darles algo de comer a la prole.

En el caso de la ciudad de México en los años 50as del siglo pasado, con miles de vecindades en donde moraban hasta 170 personas en 10 o máximo 15 viviendas de cada vecindad ( Aún existen algunas de estas en el otrora De-efe ), cuya  comida se reducía a frijoles, sopas aguadas, algo de arroz, fideos, algunas familias sureñas completaban con plátanos fritos, como sustituto de carne.

“Fuimos  muchos hermanos, mi papá trabajaba de gallo a grillo en el mercado de  la Merced, ahí comencé a trabajar en un diablito y también por qué no, a veces agandallar algo pa´llevar a la casa y ayudarle al jefecito, pa mantener a mis hermanos”, Ruben ” El Púas” Olivares, ex campeón mundial de Boxeo, confesiones de un mexicano que al igual que millones hicieron lo mismo

La verdolaga, el quelite, el pinole de mezquite, las hojas de la flor de palma chocha, hojas tiernas de cártamo, flores de calabaza, calabazas tiernas y maduras, elotes, quiote tierno asado y desde luego algo que ahora es un manjar hasta para los que se dicen personas ricas y México los exporta: los Nopalitos. Estos y otros fueron el sustento por años de la gente del campo, quien con cerdos, totoles, conejos, gallinas, patos y otros animalitos de corral, mantenía esperanzas y toreaba el hambre, tener vacas o cabras ya hablaba de personas pudientes en las comunidades.

En otras regiones, los chapulines, los jumiles, gusanos, ranas, el pulque,  fueron platillos que componían el menú sin faltar ratas y conejos o liebres de campo, tejones, palomas, tortugas, iguanas, etc., que aun siguen siendo sustento para miles de familias.

Más allá de la escuálida comida, estaba la vivienda en donde algunas familias tenían una sola estancia que era todo, sala, cocina, comedor y dormitorio, sólo el baño era letrina o a despoblado, en el llamado solar u patio trasero, como se usó en las comunidades del país.

En familias numerosas era común ver la ropa que dejaba el más “grande” para él que seguía, así hasta que ya de plano estaban muy desgastados, sobre todo en ropa usada en invierno.

Dicen que ” No hay cosa más viva que el hambre” y nuestros ancestros usaron el ingenio no sólo para sobrevivir, sino hasta a base de muchos sacrificios muchos padres lograron darle educación y profesión a sus numerosas familias, ejemplos que se han perdido en esta actual sociedad de comunicación tecnológica y de fracasos profesionales y, enfrascados en la lucha del materialismo y mercantilismo, la soberbia nos arropó y perdimos hasta el rumbo de la comida, aquella que era poca para muchos y sin embargo hacía milagros y daba personas fuertes, capaces de resistir trabajos en pleno sol, tierras yermas y que gracias a millones de ellos tenemos un país AÚN rico en recursos y que ni siquiera la corrupción galopante que campea en nuestra Casta Divina ha podido acabar.

¿Qué fue lo que nos pasó?, si se supone que la familia chica vive mejor, si ahora la comida está a media cuadra de cualquier vivienda, si no estudia quien no quiere, ¿entonces?, tal vez nos perdimos entre la transculturización importada y dejamos que la lengua, costumbres e historia se difumen y digan los ” yoyos” estudiosos del tema, que ahora se vive mejor.

La pregunta sigue en pie, si usted perteneció a una familia numerosa, ¿cómo le hacían nuestros padres para sostenernos?, esos sí que fueron muy chingones ¡Si señor!

kinotre@hotmail.com

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